ATIZANDO CON PEDALES (SOLITARIO EN EL INDIO)
Ya en mis comienzos en esto del trepar, me iba a escalar solo, en toprope, a la Cuesta de la Vega, a los pies de la Catedral de la Almudena de Madrid, con un puño bloqueante de Kong que aun conservo y mucha temeridad.
Siempre me ha atraído esa sensación de ser independiente en la montaña.
Tener la impresión de ser realmente autosuficiente y no necesitar de nadie más que de tus conocimientos, destreza para llevarlos a cabo y la resistencia física y mental que dispongas, por eso, me planteé, que algún día, escalaría en Solitario.
Cuando tomase la decisión de ponerme a prueba en este arte, debía ser por que realmente me apeteciese y no por que hubiera una obligación o presión externa.
Esta semana pasada, como un flash, me vino a la mente de nuevo ese antiguo proyecto, después de mantener una conversación con un amigo.
Recordé entonces, que el año pasado, en abril, me había propuesto escalar en ciertos riscos de la Pedriza y de estos, sólo me quedaban dos, uno era en la Cueva de la Mora y la otra en el Indio.
Esta última sería la elegida para dar el salto al gratificante y arriesgado mundo de la escalada en solitario.
Hace unas semanas, conocía a Javier López, un enamorado de esta disciplina, en la Concentración en contra del destrozo que habían hecho en el acceso del Tranco a la Pedriza.
Me enteré de sus andaduras solitarias cuando leí sus estremecedoras palabras en el blog de Los A5Lunnis, después de pasar una mística experiencia en la pared del Aeri, escalando en solitario.
A comienzos de semana, me puse en contacto con él para me diera algunos consejos y recomendaciones, pero no hubo necesidad, ya que enseguida se ofreció a acompañarme en mi aventura y de paso él, hacerse una vía que tenía pendiente, que va justo a la derecha de la vía que había elegido yo, (Tizano II A1/IIIº). La suya (Sabratah A2/IIIº) de un grado mayor, sobre todo en lo que se refiere a exposición, ya que tiene cinco pasos de uñas...si, si de uñas. Y dos de ellos seguidos.
El día anterior, había hecho un viento brutal (hasta cerraron el Retiro por seguridad) y aun quedaban retazos de este, con fuertes rachas que nos zarandeaban de camino al risco, prometiendonos pasar unos agradables momentos.
Sacamos todo el material a pie de vía y Javier comienza con su explicación, que a pesar de asegurar ser mal profesor, entiendo lo que me explica y lo asimilo con prontitud, seguramente también por estar concentrado totalmente en lo que me decía.
Lo primero que hacemos es preparar mi arnés para el Solitario...
...luego hay que orientar las tres primeras chapas, para montar un reunión en línea, para fijar la cuerda. Para ello debemos desaflojar las chapas y ponerlas en dirección contraria, ya que la caída (si la hubiera), tiraría hacia arriba de la cuerda y de estas.
Una vez montada la sufrida reunión bajo el techo, toca salir de este, usando la técnica de gazas, que consiste en ir haciendo nudos mientras se pasa de chapa a chapa por si cayese, caer del seguro más bajo.
La técnica es lenta, pero según me comenta Javi, es una de las mejores.
Pasadas cinco chapas, llega el paso de A1, donde hay que colocar un Friend (nº1,5 HB), colgarse de él y pasar a la siguiente chapa,...
... mientras hago esto veo a Javi que va hacer lo mismo, pero colgado de un cacharrín mucho más pequeño.
No me entretengo mucho en este paso y paso a la siguiente chapa sin más dilación.
A partir de este, ya he pillado el rollo a la técnica y voy más rápido y seguro,...
... así que aprovecho para ir haciendo fotos a Javi mientras va pasando de chapa a Friend y de Friend a Uña.
Alucino con la templanza con que se toma el viento que le azota mientras espera pacientemente a que el viento pare un momento.
Después de unos 15 pasos de Ae, llego al paso de salida, donde ya nos juntamos los dos, ya que la salida es por el mismo sitio.
Aquí me toca hace una pequeña travesía en libre, hasta una chapa que está a la derecha, en la línea de la vía de Javi.
El paso es expuesto, con una roca arenosa y con musgo verde, así que me pongo los gatos.
Momentos de tensión... y ya estoy chapado.
Uff!!!
Contento por ver que sólo me faltan dos pasos de Ae y luego la salida de IIIº, me dispongo a colgar el estribo, cuando me doy cuenta de el error que acabo de cometer.
¡¡¡Mierda, me he dejado la cuerda verde en la chapa de abajo!!!
Javi me explica como debo recuperarla ya que en teoría estoy solo y debo salir por mis propios medios, sin ayuda.
La idea es rapelar, alcanzar la cuerda y volver a subir, siempre asegurado.
Después de un poco de jaleo con tanta cuerda y cacharro, por fin me queda claro y a los pocos minutos ya tengo la cuerda en mi poder.
Hago los paso de Ae si mucho problema y llega el cambio a Libre, que tanto respeto da y del que muchos se bajan sin terminar la vía.
La roca es muy arenosa y los granos de granito se te adhieren a las palmas de las manos.
Me impulso desde el último peldaño del estribo azul y...
¡¡¡Mierda!!!, que pasa?
La pu... Fifi se engancha en la chapa y anula mi intento, haciéndome volver a bajar.
La engancho en el arnés y vuelvo a dar el paso.
Esta vez si que salgo, mientras un pequeño resbalón me hace dudar un momento,... aprieto el gato y salgo, raudo, hasta la fiable reunión de tres argollas.
Una hora después, estamos recogiendo material, cuerdas, etc, después de, también, haber colocado de nuevo en su posición, las primeras chapas y haber apretado algunas que estaban un poco flojas.
Existo total!!!
La experiencia no podía haber sido más gratificante. La sensación de independencia (a pesar de tener al compañero al lado indicándote) era fantástica. Autonomía total y una sensación de libertad inigualable a todo lo realizado hasta ahora.
Repetiré.
Nota del autor:
Recomiendo, encarecidamente, evitar la práctica de este tipo de escalada, tan expuesta y peligrosa.