13 de mayo de 2009

MIS 11 CLAVES PARA MANTENER LA MOTIVACIÓN ALTA

En el trabajo, los compañeros, el lunes me suelen preguntar por el lugar donde he trepado ese finde y suelen añadir algunos, que si no me canso de escalar todos los findes.
Mi respuesta es clara. No.

Pero, ¿Como puedes mantener las ganas?

Con el tiempo he descubierto algunas razones por las que me desmotivaba y con ese mismo tiempo también he conseguido ir limándolas para evitarlo, ya que ¿De qué sirve errar, si no lo usas para mejorar?

En las siguientes frases, os descubro el santo grial de mi motivación ;)

1. Dejar de escalar antes de que te sacies.



Es como lo de comer demasiado. Si te pasas acabarás hinchado y sin ganas de hacer nada más que intentar digerir la brutal ingesta.
Mejor 5 veces al día ligero que 3 en grandes cantidades.
O como dice el refranero; quien come y deja dos veces pone la mesa.

2. Que tu objetivos a corto plazo sea tuyos realmente y no de otros.



Con ello no quiero decir que vayas imponiendo tus proyectos a los demás, pero muchas veces al proponerlo, salen amigos o conocidos que también los tienen y los puedes compartir sin tener la sensación de estar haciendo algo que no te termina de convencer.

3. Olvidar el grado como fin y tenerlo en cuenta solo como medio.



Qué decir del grado que no se haya dicho ya?
Como dirían en Matrix (Mira que me gusta esta peli) El grado no existe, el grado eres tú ;)

4. Hacer de todo, no sólo lo que más nos gusta.



Como ocurre en todo en la vida, a veces debes hacer cosas que no te gustan, pero de ello puedes sacar beneficios ya que de todo se aprende. En mi caso es la deportiva, pero bien es cierto que al hacerla, consigo arriesgar un poco más y por lo tanto es un beneficio que agradeceré cuando vaya a por otros objetivos de más "placer".

5. Dejar deberes en cada sitio al que vayas.



Impepinable. Esto hará que vuelvas a esas escuela con las ganas renovadas y con lo que hayas podido aprender durante esa espera antes de llegar de nuevo a enfrentarte a ese antiguo proyecto.
Cuantas veces en la vida te obcecas con algo y no le ves color. Decides dejarlo y darte una vuelta, cuando lo vuelves a retomar, por alguna razón los ves todo claro...eso es que has aprendido.

6. De vez en cuando hacer un descanso total o parcial.



El descanso es parte del entrenamiento y si no descansamos terminaremos por empezar a caer en picado en nuestros avances. Una semana cada 3 meses es una bendición para el cuerpo.
Lo malo es que a veces, por el mal tiempo o por enfermedad/lesión te ves obligado a realizar más de una semana. Pero esto no es malo. Así tu motivación crecerá descomunalmente como el mono chillón ;)

7. Escalar con amigos que tengan diferentes grados.



No se puede estar al 100% todo el rato por lo que escalar con amigos que tengan un grado por debajo y por encima es casi fundamental para poder sentir que avanzas.

8. Escalar para ti no para los demás.



Antes si que caía en el error de temer por los que miraban mientras escalaba (soy Leo, que le voy a hacer) ya que algunos de ellos me increpaban de manera irracional cuando hacía "trampa".
Hace tiempo que dejé esa actitud y ahora si me tengo que agarra pues me agarro. ¿Qué más da lo que piensen los demás? la cuestión es divertirse.

9. Procurar no repetir vías.



Aunque como me ha pasado con la Chocolate y unas "pocas" vías de deportiva de la Pedriza, procuro no hacerlo. Odio la monotonía!

10. No leer los despellaforos que se crea... sobre mi y mi forma de ver y vivir la montaña. ;)



Una frasecica para pensar que me han pasado:

Si alguien te habla mal de los demás, es muy posible que lo haga de ti con ellos.



11. Escalar en sitios nuevos todo lo que pueda
.



Es algo que me encanta. Buscar sitios nuevos, viajar y conocer lugares donde no había estado antes.
Y hay tantos, que sé no terminare nunca...el mundo es inmenso y las posibilidades infinitas!

11 de mayo de 2009

¡SA PUERTA QUE SE ESCAPA EL GATO! (CANCHO MONDALINDO, BUSTARVIEJO)

Apostar fuerte significa realizar una acción con grandes posibilidades de perder, pero con la indudable satisfacción cuando ves que aciertas.

Este finde, muchas web y tv declaraban abiertamente lluvias para ambos días, aunque el sábado parecía ser menos probable por las presiones barométricas que preveian.

Con estas Yago y yo nos decidimos a conocer un nuevo sitio que recomienda Tino en su guía Escaladas de la Comunidad de Madrid y Alrededores. Con este post, ampliaré la info de esta, para llegar más facilmente a este casi paradisiaco lugar, donde tan solo nos encontramos algún ciclista por las pistas de sus faldas y algún atrevido, probando a volar con su parapente, a pesar de reinante viento que nos acompañaría en toda nuestra escalada.



El lugar? Bustarviejo. El risco? Cancho Mondalindo y la vía, una combinación de dos, que también Tino nos enseña en su guía, llamadas Yeti y Maestro Fernampei, dando como grado máximo 6a.


Recorrido aproximado de las vías escaladas

Para acceder a este pueblo, lo más rápido es ir por la A1 yendo por Valdemanco, ya que está detrás de este.


Mapa de situación con los puntos y dirección marcadas de algunas de las fotos tomadas en en la visita y en este post.

Cuando ya vayamos por esta carretera y veamos ya el Cancho destacar en el horizonte, a nuestra derecha, estad atentos a una entrada, también a la derecha, que indica Urb. La Pesquera.

Entrada en esta, ya veremos nuestro objetivo.



Si seguimos unos pocos metros observaremos que la carretera termina en una pista de tierra. Tomamos esta a la derecha y aparcamos donde veamos que no molesta.



No hay un camino definido, por lo que nos veremos obligados a subir a cholón hasta dar con el pié de vía.


Situación de la fisura respecto a la vía según se sube

De camino no puedo evitar fijarme en una fisura que también reseña Tino en la guía y que atrae poderosamente la atención.



Esta para luego.

El viento, según vamos subiendo, cada vez es más potente y a pesar de la falta de nubes el frío empieza a notarse.



En el pié de vía nos abrigamos con todo lo que llevamos para así cortar el insistente y potente viento que nos hace gritar en cuanto nos separamos pocos metros para poder entendernos.


El pié de vía

Yago es el encargado del primer y segundo largo. Yo haría los otros dos.

Sorprende bastante que al igual que me pasó en el Risco de la Encina, el primer tramo es de roca muy poco adherente y a pesar de la poca verticalidad te hace ir atento en los pasos intermedios del largo. V+


Yago en la parte más dificil

El segundo largo es de trámite con un paso en la salida de la reu (IVº) y luego andar hasta la base de la llamativa fisura que decepciona bastante ya que tiene cacho por todos lados.



Tiene una chapa, por lo que con un nº0,5 para la entrada es suficiente.



Luego bajas el espolón y en frente, resguardado del viento, está la siguiente reu.

Ufff que tranquilidad!

Tras llegar Yago a mi lado, salgo de nuevo al viento y continuo por placa y algo de fisura hasta la que sería para nosotros la última reunión de la vía.

Aquí decido grabar un corto vídeo para que se aprecie el viento que nos golpea sin parar.

¡Su guarracalavera qué viento! from Vladimir Bustóf on Vimeo.



Desde esta reu recogemos cuerdas y caminamos con los gatos puestos, hasta el destrepe por pasos de III+.



Tras el destrepe hasta la base, decidimos quitarnos el regusto a "fácil" que nos había quedado con la vía, en la fisura que habíamos visto a la subida.
Esta, Tino la cota de 6c metiendo de primero y 6b en Top rope o con ellos puestos.

La vía no tiene reunión por lo que hay que montarla en la rama del árbol que hay creciendo en uno de sus lados y reforzándola con un par de cacharros (nº2 y 1) en un bloque que hay en la parte de arriba.

Para ello decido subir escalando por la parte donde está el árbol, que si no estuviera tan sucio sería una bonita vía de Vº.



Yago es el primero en probar la fisura.
Decidimos probar por la placa y luego meternos en la fisura ya que el cambio desde abajo, es brutal y no lo vemos claro.



Tras varios intentos Yago desiste y decide darle a otra cara de la pared, donde hay una curiosa veta con "escalones" romos.



No tiene chapas y no se puede proteger por lo que lo hace de 2º y el encanta.



Seguidamente pruebo la fisura, comenzando por abajo.



Tras varios intentos compruebo que al no entrame la mano en la fisura me resulta imposible cerrojear en la salida del techito para poder incorporarme a la vertical.



Decido darle por la placa y resulta de pasos delicados, de equilibrio, jugando con los pies, en busca de la fisura, hasta que ya alto la empiezo a escalar en bavaresa al no entrame la manos dentro.



Por la placa quizás 6a+?

Los dos la "encadenamos" en top rope.



Ya cansados del viento, nos bajamos hasta el coche donde notamos la temperatura real.

Para terminar, como es menester, una clásica en el bar Maruja (recomendado por Tino de nuevo)...



...y acompañado de una tapeja para rellenar el estomago antes de la comida.


6 de mayo de 2009

UNA DOMINGO EN SÁBADO (PARED DE ARAGÓN+RODELLAR) (2ª Parte)

En el post anterior:

Seguido a esto, comienzo a oír el ruido de muchas piedras cayendo al golpear contra las paredes de la gran chimenea y seguidamente a escupir grandes piedras sin parar, que me obligan a apartarme de ella y pegarme al pared para que no me den.

¿¡¡¡Estás bien Alberto!!!!?...Me oyes!!!!

Alberto no me contesta.

De repente el viento se para un momento para dejarme adivinar una pocas palabras que salen de la profunda cueva y que enlazan como pueden mis oídos.

¡Vladyyyy.....estoy.....fatal.....me ha caído una piedra en la chepa.....atento....!

El viento vuelve a azotar con fuerza y no escucho más, hasta que de nuevo empiezan a caer más piedras esta vez de mayor tamaño, llegando muchas a saltar fuera de la pared.

Tras unos segundos, la incesante caída de piedras cesa.
Y vuelvo a llamar a Alberto para conocer su estado y actuar en consecuencia

¡Albertooooo! ¿Estáaas bíeeen?

Su respuesta me extraña, pero deduzco que no me ha oído bien, o por el contrario, no quiere alarmarme

¡¡¡Vladyyyy ¿Estás bien?!!!

¡Siiiii! - Respondo con extrañeza por la preocupación de este

Poco después la cuerda se mueve un metro en su dirección y la dejo pasar por el reverso.

Instintivamente empiezo a observar si ha pasado la mitad de la cuerda, por si tengo que subir a buscarle y miro lo que llevo colgado del arnés para poder subir por una cuerda fijada.
también compruebo que soy yo quien lleva el móvil para cuando haya conseguido estabilizarle.

Estoy sumido en estos pensamientos cuando la cuerda vuelve a correr otro metro más...y otro y otro.

Bien, no debe estar tan mal. Supongo que podrá asegurarme con seguridad cuando suba.

De repente extrañado compruebo que la cuerda retrocede y retrocede hasta verme obligado a recuperar unos metros.
Las dudas se almacenan sin saber que es lo que está ocurriendo.

Quizás se ha desmayado y está resbalando por la chimenea.

Ahora las cuerdas están quietas. Decido esperar y tener paciencia por si está realizando alguna maniobra.

¡Vladyyyy! - Oigo salir de la gruta

¡Dimeeeee! - Respondo deseoso de saber la respuesta

¡Reunióooon! - Contesta convencido

La poca cuerda que queda, la recoge rápidamente indicando que no debe estar tan mal.

¡Cuando quieras! - Me grita

¡Voy! - Respondo con voz temblorosa por el frío viento que ya se ha apoderado de mi.

Nada más empezar, me viene a la cabeza la posibilidad de que las cuerdas se hayan visto golpeadas por las piedras caídas y su posible mal estado, por lo que no me puedo fiar mucho.

Los primeros metros quizás sean los más dificiles de la gruta, ya que son desplomados y con la mochila no se pueden hacer muy bien en chimenea.

Tras esto comienzas a andar ascendiendo hasta encontrarte con una gran piedra encajada a los pies, tapizada de mucha piedra suelta, posiblemente de las caídas.

No veo sangre por ningún lado aunque la oscuridad puede que me lo tape. Antes de seguir escalando, pregunto a Alberto por su situación.

Estoy bien - me dice desde arriba - Es que al salir, hay un pequeño arbusto y en el había quedado una gran piedra que al tocarlo se me ha quedado en la chepa, impidiéndome salir. Te he intentado avisar para que te apartaras ya que me veía obligado a empujarla con la espalada para abajo.

Respiro tranquilo al conocer toda la historia, aunque el tema de que las cuerdas hayan sido afectadas por las piedras sigue latente y escalo con cuidado este al final precioso último largo que no será más de Vº y que se escala en placa usando ocasionalmente la otra pared.

Arriba ya por fin, disfrutamos de las vistas a ambos lados de la pared que son realmente increíbles.



Tras las fotos de rigor.



Caminamos a la cima.



Alli nos damos un atracón de chocolate (ya tengo uno en la frente y otro en la sien) y contemplamos la curiosa representación que hay expuesta en la cima.



Si, es un Belén!



Guiado por unos chavales que bajan por la marcada pista, comenzamos el descenso sorprendidos por el vueltón que parece dar esta pista y dudamos desde el principio.



Aun así seguimos el marcado camino con dos claras rodadas hasta que nos damos cuenta de que nos hemos equivocado al encontrar a estos chavales en sus furgos.

A Estall? Pues os quedan desde aquí 5km.
Teníais que haber cogido un caminos que sale casi desde la cima e ir cresteando hasta encontrar los hitos.



A estos 5km tenemos que sumar lo que hay hasta donde dejamos el coche, por lo que la seguridad de que se nos hará de noche anula la opción de darnos un homenaje en Benabarre ya que llegaríamos muy tarde.

¿Te importa Vlady si me voy corriendo y me esperas aquí? - Sugiere Alberto como opción.
Por mi encantado ¿Pero estás seguro? Queda mogollón de recorrido y con muchos desniveles - Sorprendido le respondo.
No hay problema, así entreno - Me asegura.



Mientras él se va corriendo, aprovecho para disfrutar de un solitario atardecer, mientras me abrigo con todo lo que tengo ya que la temperatura desciende bruscamente.



Una hora y 20 después Alberto está llegando con el coche a donde estoy yo.



Tras el regreso, por el mismo camino finalmente, nos damos un buen homenaje para el body como es menester.



De primero una Tostá de verduras para uno y macarrones para otro.



Y de segundo caracoles para uno y lomo a la plancha para otro.

¿Me trae otra clásica por favor?

Decidimos dormir en el mismo pueblo, en la zona del polideportivo, para al día siguiente acercarnos a conocer Rodellar que ninguno hemos visitado con anterioridad.


Domingo 3

Amanece para mi a las 7:40 y decido desayunar mientras observo y me observa una chica morena de pelo rizado y espectacular cuerpo al sacar a sus perros.



¡Ay la primavera!

Casi una hora después, estamos llegando a la famosa escuela de Rodellar, donde comprobamos sorprendidos la cantidad de vehículos que hay en la zona.



Tras unas preguntas por el setor más sencillo nos adentramos en el cañón donde está el sector El Camino del que alucinamos por dos cosas: Lo desplomado que está para ser lo más fácil y la cantidad de peña que hay en sus vías y pies.



Guiados por las recomendaciones de una pareja, nos metemos en una vía para "calentar" que dicen ser 6b. Alberto la termina, no con poco sufrimiento y yo ni siquiera soy capaz de pasar de la primera chapa.

Uff me da que poco voy a hacer yo aquí.




Me desquito con la vía más fácil del sector (Vº) y dejo que Alberto se divierta en lo que quiera.



Se hace tres vías más dificiles que el supuesto 6b de calentar, pero no sabemos que grados son ya que vamos sin guía alguna y allí, en cuanto el sol toca el pie de vía la gente huye despavorida a otros sectores.



Para comer antes de la vuelta decidimos bajar al fondo donde hay una pradera frente a un desplome.
Para ello hay que cruzar el crecido río, descalzarse y remangarse.



Un bastón y unas chanclas para ello son muy útiles si no quieres sufrir el dolor de caminar a pelo por el fondo de empedrado río.

Un poco más adelante compruebo que hay otro sector con vías que no son desplomadas pero que están al sol y que a primera vista parecen ser bastante sencillas.

Aquí deberíamos haber venido.

Para la vuelta también hay que pasar de nuevo por el río ya que más adelante de nuevo toca, así que más vale malo conocido...



De Rodellar sacamos que es para ir muy fuerte si quieres hacer algo y así lo demuestran los increíbles y desafiantes techacos que te rodean.



Ya de vuelta, Alberto decide parar en Angües a comprar una Empanadica en la Panadería Begoña.



Por lo visto lugar típico donde hacen empanadas de temporada como la de calabaza (ahora no es época) y nos llevamos una de manzana.



Ahora, cuando ya la luces se disipan mientras nos regalan naranjas a los ojos, mi mente se centra en el tema de la furgo.



Nunca me había tocado llamar a una grúa por lo que sería una nueva experiencia.



Lo malo es que como la dejé en la puerta del taller, me tocó caminar 1,5km prox con la bolsa (que no mochila) a cuestas con todos los apechusques del finde...bueno todos no ya que el casco se me olvidó en la furgo de Alberto.