15 de mayo de 2010

CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS 0065 MAY10

Ya estamos con una nueva entrega del “críticas” en que hablaremos del número de Mayo de la revista Desnivel. Uno de esos números que pasará sin pena ni gloria.

Comenzamos!

Desnivel nº 287: Tienen que pasar 18 hojas (que no páginas, que serían 36) para que me produzca interés su lectura ya que preceden una excesivamente larga entrevista a los que en un número pasado ya contaban que habían escalado la vía Spray on con propuesta de WI 10 y un también extenso artículo del Corredor Bramase, a la cara Sur del Cervino, por un padre y su hijo, que el padre se llama Marco y el hijo ya te lo he dicho…no, se llama Hervé y de apellido Bramasse, del que lo más interesante sería ver un croquis en condiciones del que carece el artículo.

Tras esto, como decía, me detengo en un publi-reportaje donde nos cuentan que va a sacar una nueva guía-libro sobre escalada clásica en España, mostrando una selección de 100 por parte de José Luis Rubayo y Alfredo Merino.
No deja de resultar curioso e interesante, contar los dos puntos de vista del comienzo del artículo, escrito por uno de los autores, que dice y cito textualmente: “Puede sorprender que en la era de la información digital... ...se publique un libro con algo tan poco novedoso como una selección de las mejores escaladas españolas. La más elemental búsqueda en Internet nos saca cientos de miles de entradas que contienen ambas palabras.
A pesar de todo, aquí está el libro.
Si lo comparamos con lo que está previo a este y evidentemente escrito por la editorial y que dice así, volviendo a citar textualmente: “Ediciones Desnivel publicará en los próximos días una guía sin precedentes en nuestro país…

...

Lo cierto es que no es la mejor manera de vender el trabajo por parte de los autores, pero al menos son sinceros y eso se merece un aplauso.

¡Bravó!

Curiosamente, tras el anuncio de la guía-libro, aparecía esta noticia en la ficha del libro.



Yo al menos le echaré un vistazo, a ver si hay cosas nuevas, cuando me pase a por la de Junio, pero 40€…ejem!

Ya casi terminando en lo que llaman Técnicas básicas de escalada deportiva, hablan sobre el siempre importante tema de pasar la cuerda por la reu para descolgarse.
Bien explicado de la mano de José Eladio Sánchez.

En la suscripción, de nuevo, cambio de regalo.

¡Juer, qué mareo!

Ahora las gafas Typhoon de la marca Julbo.



Para finalizar un artículo interesante sobre mosquetones ligeros, de la mano de Tino Núñez, en lo que llaman Material, en el que nos muestra 9 mosquetones, de alambre, de los que sólo 4 supera la barrera de los 7kN en transversal, cosa que miro siempre antes de comprarlos, sobre todo si es de alambre y dentro de estos (↔8), solo dos supera los 7kN en abierto, el Moses de Mammut y el Minor de Fixe.



El primero con 27g y el segundo con 32g.
Finalmente el precio decide y este se lo lleva el Fixe con 6€ por unidad respecto a los 11€ del Mammut.
Ahora habrá que mirar si el precio de 6€ es real o se trata de una errata como con la mochila Millet del número anterior.

10 de mayo de 2010

¿POR QUÉ OCURREN LOS ACCIDENTES DE MONTAÑA? (FILOSOFANDO...)

Lo primero decir que, si esperas encontrar un post donde voy a poner en tela de juicio las acciones de gente que ha tenido un accidente con resultado de infortunio, te recomiendo que dejes de leer, ya que la idea de este no es la de levantar polémica alguna, sino la de dar una opinión sobre mi propia experiencia, errores y fallos cometidos, en los que unas veces me ha salido bien y otras mal. La diferencia, en muchos casos, sencillamente ha sido la suerte, lo cual ya decía Joe Simpson en su libro Este Juego de Fantasmas, sobre que de nada sirve tener mucha experiencia en montaña y llevar a cabo todas las premisas posibles, si el serác se cae en el momento en que pasas, sólo será por mala suerte.

También quiero eliminar de la ecuación las causas evidentes por las que ocurren otros, como son la falta de conocimiento del medio o un equipamiento inadecuado para la actividad.

Aclarados estos importantes puntos, paso a declarar y diseccionar los apartados con los que tras mi propia experiencia en estos últimos 13 años en la montaña, la lectura de varios artículos de expertos y libros sobre el tema o relacionados de algún modo, me han servido para la creación de este post, como son, por citar algunos:

- Quién vive, quien muere y por qué
- Doctor Vertical
- Guerreros de la Roca
- Quién dijo miedo
- Al límite 1 y 2
- Alpinismo Extremo
- Solo. Técnicas y experiencias
- El Poder del Ahora
- El hombre en busca de sentido
- …

Para ello voy a lanzar preguntas que seguramente muchos os habréis hecho en algún momento e intentar responderlas mediante lo aprendido.


A veces me enfrento a un paso que sé puedo hacer pero me bloqueo ¿Por qué me limita mi "coco" cuando quiero hacer algo?
El cerebro humano funciona usando, acumulando y actualizando una gran base de datos de recuerdos. Estos recuerdos son los responsables directos de nuestras decisiones. Decisiones erróneas o acertadas según el resultado, pero que cuando las tomamos pensamos es lo mejor, debido a que en un pasado tuvimos unas derivaciones que nuestra mente interpretó como “malas" o "buenas” en una situación similar.

Esto que explico se entiende mejor con un caso práctico.
Cuando me rompí el menisco, tras los meses de recuperación, cuando volví a escalar, el miedo a una nueva lesión no me dejaba hacerlo a gusto, porque el recuerdo que tenía con la escalada era que me había lesionado.
Le costó cierto tiempo de aprendizaje a mi cerebro, que el hecho de escalar no tenía por qué dar como resultado directo la lesión. Para ello tuve que empezar de cero y entrenar de nuevo el coco, consiguiéndolo mediante una mayor confianza en mi mismo con mi respuesta ante la roca, que evidentemente había bajado con el parón.

Pero también está el caso en el que no hay lesión previa y aun así no nos atrevemos a hacerlo.
Aquí puede ser el tema del miedo a lo desconocido, como por ejemplo la caída.

No hay escalador que tenga más miedo a la caída, que el que nunca lo ha hecho.


Me he encontrado muchas veces perdido por seguir un camino equivocado, sobre todo a la vuelta ¿Por qué me pierdo?
Decir antes de nada, que esto suele ser uno de los percutores más habituales de los accidentes en montaña.
Aparte de que el sentido de la orientación no sea muy bueno (como en mi caso), el perderse no sólo se basa en esto. Influye otro factor importante: No solemos prestar la atención necesaria cuando hacemos un recorrido por el que nunca hemos ido.
Todos hemos ido de copiloto en un coche y hemos llegado al nuevo sitio sin ser capaces de saber todas las direcciones a toma para regresar, ya que hemos delegado en el conductor (que ya sabía como llegar). Esto mismo ocurre cuando tomamos un camino nuevo, por la montaña, por el que nos perdemos al no estar atentos a la señales que nos ofrece y memorizarlas por si tenemos que regresar por el mismo.
Aunque en esta cuestión hay decenas de trucos, el principal, es darse la vuelta antes de que tengamos la sensación de estar perdidos del todo, regresando al punto en que estábamos seguros de nuestra ruta.
Poca gente hace esto y suele confiar en que más adelante lo encontrará, hasta que está totalemente perdido.
Mirar atrás en los cruces para fotografiar mentalmente (o físicamente) este y luego usarlo cuando lleguemos a él de nuevo, también es uno muy útil.


Bien, ya hemos aprendido de los errores, entonces ¿Por qué recaigo en las mismas cosas?
Si no fuera así, no seriamos humanos.
A diferencia de los animales, nosotros no sólo nos guiamos por nuestros instintos, sino que tenemos la capacidad de tomar decisiones, pero esa toma de decisiones, por desgracia, esta basada en una experiencia anterior de la que, por alguna razón, hemos salido libres a pesar de lo peligroso de la situación y por lo tanto una sensación de que no es algo “malo”.
Muchas veces, si hiciéramos más caso a nuestro instinto primario que a nuestro enrevesado razonamiento, posiblemente saldríamos mejor parados, pero como decía anteriormente nuestro cerebro funciona mediante los recuerdos, por los que finalmente tomamos las decisiones ante una cuestión planteada.

Lo cierto, es que da un poco de miedo este hecho comprobado en parte de la bibliografía expuesta más arriba, pero no todo está perdido ya que ahora que lo sabemos, podemos actuar en consecuencia y cuando estemos de nuevo ante una duda, sabremos que quizás nuestra mente no esté interpretando los peligros objetivamente.

Piensa, valora y luego actúa.

Otro caso para explicar un poco lo de arriba..
Hace unos años, intenté el Aneto por el Estasen, junto a César Ortiz, pero la meteo no nos dejó llegar más allá del segundo ibón, dándonos la vuelta al ver que las posibilidades de tener éxito eran nulas por intentar hacer la actividad en la mitad de tiempo habitual. Nuestros recuerdos de experiencias anteriores nos habían hecho llega a esa conclusión.


Pon el sonido, merece la pena

Un par de años después decidí volver. Esta vez en solitario y en estilo Alpino, es decir con todo encima.
Un error al dejarme la carne en el coche, única fuente de proteínas en 3 días, y solo disponer de hidratos de carbono, consiguió de nuevo que me diera la vuelta, haciendo caso a las señales de cansancio que acuciaba tras 12 horas de abrir huella hasta la cintura en muchas ocasiones.


Pero hay a veces que no da tiempo a pensar, valorar y actuar y te ves metido en una situación incómoda por ayudar a otros ¿Por qué actuamos así?
A pesar de que esta sociedad intente por todos medios separar al individuo del grupo, lo cierto es que estamos “conectados” unos con otros, sobre todo en lo que se refiere a la ayuda por el prójimo. Tristemente en la ciudad se pierde, ya que se trata de un instinto primario. Mevrefiero al de prestar ayuda.
Cuando vemos una situación de peligro cerca de nosotros, (alguien con el grillo mal pasado, una reu peligrosa, un escalador sin casco a pie de los Mallos de Riglos, etc) sentimos en el interior una imperiosa necesidad por advertir del peligro al que se enfrenta ese congénere que está a nuestra vera.
Esa primera necesidad instintiva sería la correcta, pero el problema viene de nuestros recuerdos en los que en alguna otra ocasión lo hemos hecho (o hemos visto hacerlo) y hemos recibido desagradable respuesta, quizás por no saber trasmitir el consejo de seguridad con delicadeza o porque la otra persona es de las que piensan haber nacido aprendidas.


Vale, sigo todas esas pautas, pero aun así ¿Por qué ocurren los accidentes?

Normalmente no suele ser un cambio radical en la situación, sino que se van acumulando situaciones que desembocan en él.
Un cúmulo de circunstancias o señales que si sabemos interpretar con tiempo y actuar en consecuencia, podremos salvar el pellejo. Lo malo es que debido a esos recuerdos que tenemos de situaciones similares, en las que hemos salido indemnes, nos damos cuenta demasiado tarde o les prestamos atención cuando ya no sirven.
Pero, atentos, esto no quiere decir que seamos unos inconscientes o temerarios. La cuestión es, que para nosotros, en esos momentos de decisión, no nos parece una mala idea.
¿Sorprendente verdad?
Sencillamente nuestro cerebro funciona de esa manera, para así poder tomar decisiones en nuestra vida de manera ágil y coherente, basándose en experiencias vividas o situaciones similares.

Vuelvo a mencionar que nuestro cerebro funciona mediante los recuerdos.

Pongo el caso que sufrí en el intento a la Norte de Monte Perdido, del que ya he hablado en muchas ocasiones el blog y seguramente repita en más, ya que para mi fue un antes y un después en mi modo de entender la montaña.

Las señales:

• Al llegar al Refugio de Pineta nos avisaron de que había riesgo de alud.
• Decidimos madrugar y verlo en vivo, a ver como estaba.
• Amaneció con bastantes nubes.
• A mitad de camino del balcón, perdimos las huellas que seguíamos al no verse el camino.
• Se me abrió el Platypus y se me salió toda el agua. Cogí de nuevo en un reguero, ya muy alto, donde el agua no tenía apenas minerales.
• Me deshidraté.
• Decidimos subir por un empinado corredor, a la izquierda, desconocido (aun hoy desconozco su nombre, graduación y gente que lo haya subido) y a mitad de camino, cuando era más peligroso bajar que subir, llegó una espectacular tormenta pirenaica.

Ya era demasiado tarde.

No habíamos sabido ver la señales, pero no por nuestro desconocimiento en montaña, sino porque en aquel momento valoramos (según nuestros recuerdos) la situación y nos pareció un riesgo asumible.


Pon el sonido, merece la pena

Si tras madrugar, subir por el indefinido camino, y ver que perdíamos las huellas, nos hubiéramos dado la vuelta, no habríamos pasado la experiencia que más tarde acontecería y de la que tuvimos la suerte de salir vivos, ya que amaneció un día claro y nos permitió bajar sin más percances, pero en un estado lamentable.
Por otro lado, gracias a estos errores, en un futuro, nuestro cerebro, sabio el, nos recordaría que cuando viéramos ciertas señales nos diéramos la vuelta.

4 de mayo de 2010

ROUTE JARSEY (RISCO CENTRAL DE LA CHARCA VERDE, PEDRIZA)

Era de esperar que si está a menos de 2h de camino, no fuera una zona “virgen”, aunque en el fondo éramos conscientes de la posibilidad de encontrar secuelas de anteriores visitas, lo que encontramos superaba con creces nuestras expectativas.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Domingo 2 Mayo
De nuevo el planteamiento era como el de los antiguos buscadores de cimas de los comienzos de la escalada en España y más concretamente en la Pedriza. Coger todos los cacharros que se tuvieran a mano, las cuerdas y a la aventura en busca de una línea lógica en algún risco alejado de multitudes y gobernado principalmente por musgo.

Nos encaminamos, esta vez Yago y yo, a esa zona que me tiene atrapado ahora por su aparente salvajismo y que está pasado la famosa Charca Verde.



En este caso, la idea era investigar lo que había por encima de la Pradera de la Charca Verde y más concretamente el risco central que hay a mitad de ladera y que a falta de encontrar información sobre su topónimo original, llamaré Risco Central de la Charca Verde, hasta que me llegue otra información.



Esta vez llevaba una foto en la que tras fotos anteriores había marcado las posibles líneas lógicas y sus importantes descensos, bien andando o de árboles.



El acceso sabíamos que iba a ser penoso y por camino indefinido salvo por el que hace el agua al bajar, de la cabras y como no de senderistas que prueban a adentrase por sitios desconocidos en mapas.

La primera sorpresa de paso anteriores que encontramos, es un grueso jersey en mitad del camino elegido, apelmazado por el agua y la tierra, que separo con los bastones para ver un poco como es de antiguo su aspecto. Parece de nuestra época pero poco montañil. Lo dejamos ahí.



Lo siguiente es una botella de plástico, también arrastrada por el agua encajada entre las ramas y que recogemos.



El recorrido es casi en continua trepada, subiendo por risquitos pasando entre árboles, hasta que decidimos dejar de subir y coger dirección a unas paredes que hay a la derecha de nuestro objetivo, ya que parece que hay una acumulación de árboles a la misma altura lo que promete una zona de tierra más o menos llana que además termina cerca del comienzo de una canal que lleva al pie de vía que buscamos desde abajo con los ojos.



Estamos en estas, cuando vemos otro jersey, esta vez en un agujero y que parece el mismo modelo que el otro.



Por fin llegamos a esa base de tierra y luego tiramos hacia la izquierda en busca del mejor acceso a la V que formaba nuestro primer objetivo.



Al llegar bajo este, comprobamos que hay una canal de bloques precedida de un paso delicado, sobre todo si eres no muy alto y llevas una inmensa y pesada mochilla llena de cacharros.



Esto da paso a una sencilla trepada y finalmente a la base de la vía deseada.



Ya en ella vemos lo ancho de la fisura de la derecha tratándose de un clásico OW, en que el nº4 y 5 harán las delicias de la protección. Solo llevo uno de cada, así que habría que colocarlos con sabiduría y coco para subir por ahí.



Estamos ensimismados en como protegeríamos la zona superior, cuando un extraño brillo me lleva a mirar a la derecha y veo algo que consigue que mis ilusiones y motivación se desmoronen.



Mira una chapa!...Y otra!...Y otra ahí!

Estas que veo son claramente de nuestra época.



Aunque tras un paseo por las paredes colindantes vemos que hay seguros muy antiguos, de esos hechos a mano, con mucha solera.



Está claro que esta zona vivió mejores épocas.

Un poco desanimados decidimos igualmente comenzar nuestra empresa de subir por ese OW para intentar llegar a la cima izquierda.
Ahora le había quitado bastante aventura a la escala ya que seguramente encontraríamos reuniones equipadas o chapas de las que poder descolgarnos en caso de encontrarnos en un marrón y no poder bajar.

- ¡Qué más da Vlady! – Me dice Yago – Para nosotros será subir igualmente por primera vez!
- Ya, lo sé – Le digo resignado – Pero ya sabes, tenía esa ilusión. Esta claro que estando tan cerca era de esperar.

Me cuelgo todo lo que hemos traído a excepción de un par de cintas, los dos clavos, la maza y un par de uñas.



El comienzo es cómodo ya que se puede usar la pared de atrás en chimenea.



Luego toca meterse ya en faena al OW y comienza la fiesta del musgo y el camino a lo desconocido.
Lo primero es un paso de esos de pie mano sobre un resalte a la izquierda que con técnica y coco sale.



Aquí ya he puesto el nº4 y con lo que viene toca colocar el nº5.
Se trata de subirse a una repisa tumbada y roma con pies en “adherencia” sobre musgo y roca algo arenosa.
Tengo un momento justo cuando estoy a punto de subirme de pensar que me voy a estampar contra el diedro, pero encuentro el equilibrio y consigo subirme encima.

Ahora la cosa se vuelve mucho más musgosa y las posibilidades de protección son casi nulas.
Tan solo puedo colocar un fisu del nº4 en una grietecilla de roca poco fiable y de la que no me quiero caer.

- ¿No llegas a poner una cinta en la chapa de la derecha? – Me dice Yago desde abajo.

Lo cierto es que llevo pensando en ello todo el recorrido pero quería evitarlas. Lo malo es que tras analizar la situación, mirando el fisu y la distancia a las que estoy del nº5, seguramente picaría suelo. Así que realizo las acrobacias necesarias para chapar el lejano bolt y hacer el siguiente paso.



Este resulta ser realmente raro y encima para subirse en una manta de musgo, que da acceso a un jardín botánico, que es lo que resta de OW.
Valoro la posibilidad de asegurar con lo que llevo en el arnés y me doy cuenta que de que lo único que podría meter en unos 12m, son nº5, que no tengo.

Coloco dos Aliens (azul y verde) en la pared de la derecha, aunque no quiero ni mirarlos ya que los dos solo apoyan dos de sus levas y sé que no aguantarían ni si quiera colgarme.

Valoro la situación de nuevo: Estoy en una repisa inclinada de musgo, con unos Aliens mal puestos como único seguro en unos 12m de un OW lleno de diferentes plantas y con un final desconocido.

- ¡Yago, atento que voy a destrepar para colgarme de la chapa!

Tras quitar los Aliens, me encajo en el OW y voy arrastrándome cual fisurero por esta, hasta que alcanzo la cinta de chapa.

- Si eso podemos darle a la vía esta de la derecha – Me dice Yago animado.

Así que dejo la cinta y me descuelgo de esta, para cambiar luego, los cabos del miedo con él.

Yago, mucho más animado que yo, se lanaza a la vía pillando sólo los Aliens y un puñado de cintas.



Poco apoco va subiendo y comprobando que no regalan la vía y requiere de más que fuerza para salir de cada paso. Decide ir se un poc9o a la derecha y descubre que no ha sido limpiada por ahí, tirando un bloque del tamaño de la botella de 2l. Por suerte cae fuera de donde estoy yo, las cuerdas y las mochilas.

Luego ya de frente descubre que los distancies son generosos. Tanto que me pide le pase los friends medianos para proteger algún tramo antes de la extraña reu.



Tras llegar a esta comienzo a subir la vía y descubro que los pasos son además de exigentes y técnicos, desplomados de un grado mantenido de 6a+ casi hasta llegar a la reu.

- Espero que la siguiente esté cerca, estoy es realmente incómodo – Me dice Yago.



Lo cierto es que con todo lo grande que es, estar ahí colgado tiene que ser duro.

Me doy prisa en salir de la reu ya que además tampoco yo puedo estar en sitio cómodo y tengo que ponerme un friend para poder estar separado de Yago y así poder organizarnos con el material.

Una de las reu más incómoda y mal pensadas que he estado.

Tras unos paso de adherencia improtegibles por fin llego a la chapa que veíamos más arriba y al derecha.
Desde aquí es un paseo hasta llegar sobre la antecima.

- Tengo una noticia buena y una mala – Le digo a Yago - La buena es que estoy frente a la reu y la mala es que es una chapa con maillón de ferretería, con un tornillo como los que ponen a las presas de los roco.

Decido seguir más arriba e instalar una reu de tres friend bajo uno de los grandes bloques que hay al fondo.



Son segundos los que tarda Yago en llegar a mi lado, donde decidimos continuar tras las piedras y ver si como es la otra chimenea que adivinábamos desde abajo y si es protegible y escalable.



Tras un paso aéreo protegido con el nº5 sobre la salida que hubiera cogido si me hubiera aventurado a subir por el OW-JB (Off Width - Jardín Botánico) llega a una repisa de tierra tras los bloques que da acceso a la gran chimenea.



Ahí encuentra, en el suelo, un curioso herraje de los años 50 lo menos, en forma de seguro usado en varias batallas por su aspecto desgastado.



¡Si los clavos hablaran!

Tras llega a los árboles donde me asegura, comprobamos la brutalidad que es ese largo y su aspecto terrorífico ya que se trata de una chimenea abierta en su segundo tramo de es que nos se pueden proteger correctamente, así que desistimos de ella enseguida.



- He visto una línea de chapas a la izquierda, pero parece un muro muy difícil –me dice Yago – Lo menos 8c jejeje

No obstante nos acercamos a ella y miramos que tiene una reu con argollas y de nuevo con tornillos oxidados de esos que son para las presas de los rocos…o al menos eso parecen.



Esta es precedente de una línea de chapas, con parabolt, muy juntas entre si en los primeros metros.

- Esto es Ae – Le digo a Yago - ¿Has hecho alguna vez artificial?
- No, seria la primera vez – Me confiesa.

Hemos subido un par de estribos, así que podemos subir sin problemas.

Me cuelgo todas las cintas que llevamos y me lío con el mecánico y repetitivo ejercicio de subir un Ae de parabolt.

Chapo, paso cuerda, pongo estribo, me subo, chapo, paso cuerda, pongo estribo, me subo…

Pero con lo que no contaba es que en un momento dado hay que salir en libre y que la roca está aun sin limpiar y me exige darme tres pasos sobre roca arenosa hasta llegar a una patata roma y casi plana a unos 3m de mí. Desde ahí subir un par más y llegar a las siguientes chapas.

Hoy no tengo el coco en condiciones…no quiero arriesgar y la roca que se desmenuza en mis pies y manos tampoco es buena consejera.

- ¿Te apetece probar Yago?

Hoy está con el coco bien y se siente fuerte, así que se anima darle y en poco rato está en la patata a la que llega fácilmente.

Tras esta llega a la otra chapa y desde aquí me confirma que para poder llegar ala otra se tendrá que dar un paso. Calculo que será de 6a, tras esta llega a la chapa, vuelve a darse otros paso de Ae y un último paso también de Ae, desde donde decide bajarse ya que no es capaz de ver lo que le espera y duda de que haya reu.



Es lo más razonable.

Aquí damos por terminada la escalada y toca ver como bajamos de aquí.

De nuevo el croquis que había traído sobre los posibles descensos nos ayuda a la elección del camino a seguir.

Tras dudar de si subir por una atractiva aunque sucia laja en bavaresa o por la canal de la derecha, nos decidimos por esta última.



Esta termina en un majestuoso árbol donde monto reu y del que decidimos bajar rapelando tras pasar la cuerda por una de sus gruesas ramas.



Así, llegamos a una zona de destrepe sencillo.



Y finalmente a pie de vía donde terminaba y comenzaba la vía.



Tras estar tirado al sol y comiendo los majares que cada uno había subido, toca bajar de este idilio y tranquilo lugar.



Curiosamente no recordábamos ninguno de los dos como habíamos llegado hasta aquí y no es que se nos hubiera borrado la memoria, es que estábamos tan absortos en nuestro objetivo que el como llegar había sido menos importante, pero gracias a mi afán de hacer fotos a los detalles, conseguimos descubrir el nada evidente camino de bajada que tras 1h y poco nos deja por fin de nuevo en la Pradera de la Charca Verde a buscar para lo que realmente habíamos venido. A por las Clásicas!



Aquí un croquis de acceso aproximado que hicimos al subir.



Y aquí un croquis de la vía que escalamos y las vías de chapas (flechas rojas) que observamos desde nuestra posición, aunque puede que haya muchas más.

30 de abril de 2010

LA VERTIENTE OSCURA (LIBRO)

Es el libro que menos me ha gustado de Joe Simpson, pero no porque esté mal escrito, sea aburrido o no sea su estilo, es más bien porque esta basado en un tema que podría reducirse a un artículo de una revista, en una columna de opinión, no como tema concreto de un libro.





También las largas conversaciones que mantiene con sus compañeros se hacen pesadas.

Luego la organización, que al leerlo me ha dado la sensación de que daba tumbos por aquí y por allá como si se tratara de un cajón desastre.
Esto, a mi modo de ver, le ha quitado garra a la lectura y te hace perder el interés en muchas ocasiones.

Con ello no quiero decir que el tema principal del libro, la falta de empatía, compañerismo y valores que nunca debería perderse en el olvido y enseñar a nuestros sucesores, no sea importante. De hecho creo que es una de las partes más importantes de la escalada en particular y de la montaña en general.

En la montaña se vuelve de alguna manera a los orígenes en los que el respeto por los demás, siendo empaticos en cada momento y actuación, evitando en mucho el egoísmo, es parte del atractivo en la montaña.

Cuando empecé en esto, recuerdo que con sorpresa, viniendo una vida en la gran urbe, ver como la gente te saludaba y dejaba pasar en los caminos con una sonrisa, cuando en la ciudad, nadie se saludaba salvo si se conocían previamente y si podían ponerse delante de ti lo hacían sin más y no sintiendo ninguna culpa o remordimiento por ello, argumentando que “todo el mundo lo hacía”.
Ahora, lo que me parece raro es justo lo contrario...

Volviendo al libro, decir que sin ser de mi agrado por lo dicho, sí que lo recomiendo al menos por lo que ello hace plantearte cuando ves o te encuentras desgracias en las que puedes ayudar, aunque sea tan sólo para dar ánimos a quien está perjudicado, aun a sabiendas que ya nada se puede hacer por él para que sobreviva.
Como dice el propio Joe, lo peor de morir en la montaña, no es el hecho de desaparecer, sino el hacerlo solo, sin nadie a tu lado que te coja la mano o te de un abrazo.

27 de abril de 2010

SKY LINE (TOROZO+BDR)

La profunda tos me ataca y me hace echarme hacia delante, desperezándome de mi momentáneo descanso sobre el sillón con ruedas que uso para ponerme delante del monitor y escribir cada historia de montaña, hasta que consigo controlarla.
También me hace acordarme de esa mujer que tenía a mi lado el jueves, a las 22:00, en el excesivamente caluroso y abarrotado vagón de metro, con la misma tos que ahora disfruto yo.

¿Por qué la gente no se pondrá por lo menos la mano?

Repaso lo escrito hasta ahora y continuo donde me había quedado.


Sábado 24 ABR

…no podía creer lo que me había pasado, el maldito croquis se me había escapado de las manos y estaba volando hacía arriba por una corriente de aire ascendente.

- Chavales, se me acaba de escapar de la manos el croquis – Les digo a Yago y Antonio que andan entretenidos deshaciendo las cuerdas para poder asegurarme en este segundo largo.

Los tres, nos quedamos absortos mirando como el papel con los croquis sube ligero, hasta perderse de nuestra vista.

El día antes, Antonio me había mandado un mensaje para que imprimiese los croquis ya que se le habían olvidado en el curro. Casualmente cuando le doy a imprimir en casa a la ya muy antigua y ruidosa Epson Stylus Color 440, con los cartuchos de vete a saber cuando, se enciende la luz parpadeante que indica el final de unos de los colores básico para imprima. El negro.

Tras unos retoques en los colores, consigo sacar algo, en magenta y azul, que nos pueda servir para orientarnos en la caótica pared Sur del Torozo, donde pasan y cruzan decenas de líneas por el mismo sitio dando lugar un casi imposible recorrido completo de una vía específica.

El primer largo que se ha dado Antonio, en los croquis lo dan de IV, pero tras pasar los tres nos damos cuenta que más bien debería tratarse de un V+, por lo que deducimos no nos hemos metido correctamente ya desde el principio, cosa habitual en esta pared.



Estoy resignándome a la perdida del croquis que nos podría aclarar algo nuestra escalada, cuando recuerdo que en la mochililla que llevo a la espalda metí la guía de Gabi, de 1994, por si decidíamos cambiar de vía por está ocupada.

No es la mejor orientación ya que aparte de tener muchos años y ser en dibujo, le añadimos que según unos de los aperturistas de la vía del Friend nº 1, objetivo de día, estaba mal dibujada en anteriores croquis, pero mejor que nada…

El largo que me toca no tiene chapas y comienza por una fisura semi ciega, húmeda y con musgo, pero sencilla.



Tras unos metros la fisura me empieza a llevar hacia la derecha donde el agua caída los días anteriores busca la mejor manera de bajar. También la protección empieza a ser más difícil y lo peor es que me estaba alejando de la reu que ya había localizado a la izquierda.

- Hey, acabo de ver el croquis! Está justo debajo de la reu pegado a la roca!



Animado por el objetivo y por la posibilidad de recuperar el preciado tesoro, continuo subiendo sin referencia alguna de seguros fijos y viendo que no me quedaba otra opción que subir hasta bien arriba y luego travesear hacía la izquierda.

- ¡Te quedan 5m de cuerda Vlady!

¿Juer y ahora que más? – Pienso

Entonces veo horrorizado como el croquis lo empuja el viento hacia abajo y se coloca como a 5m de la reu.

Mierda…no te muevas más!


Lo que me queda es una travesía de roca lisa sin fisuras, hasta llegar al techo.
Tras un rato de delicados movimientos ya que mi último cacharro quedo ya lejos, llego a al preciada reu y observo como el croquis amenaza con largarse de un momento a otro.

He llegado con la cuerda justa, por lo que no puedo plantearme pasar la cuerda por la reu y que mis compañeros me bajen para alcanzarlo.



Sólo queda la opción de que ellos lo cojan.

Cuando están ya cerca de la reu, vemos tristes como el papel con nuestra orientación en la pared se aleja hasta colocarse como a 40m más abajo en una fisura donde parece haberlo cogido un remolino que lo cambia de sitio casi continuamente.



Estando ya en la reu, nos movilizamos para que Antonio baje rapelando y lo intente coger, pero el maldito papel sigue amenazando desaparecer y la parafernalia de montar el rapel y demás hace que finalmente desistamos y nos guiemos por la información que guardo a buen recaudo en mi mochililla.

Bajo este techo poco vemos, pero Yago ha localizado una chapa a la derecha, por encima, donde hay un paso atlético tirando de una cortante lajilla con los días contados.



La siguiente reu la monta casi 60m más arriba, sin percatarse de que tiene una montada a la izquierda, con dos cáncamos negros, un poco más arriba.
La cambiamos y ahora es Antonio quien se ata los cabos del miedo y avanza decidido donde piensa que indica el croquis.



Tras unos metros de subida en medio travesía a la derecha, le oímos comentar que hay otra reu.

- ¡Debe ser de otra vía! ¿Cómo lo ves? – Le decimos desde la seguridad de nuestra posición.
- ¡Por aquí no subo! – Confiesa buscando una respuesta de ánimo por nuestra parte.

Sacamos la guía e intentamos descifrar donde estamos y por donde podría ser. Tras una interpretación excesivamente exhaustiva para las líneas generales que observamos, le indicamos que tiene que regresar y que debe ser por las fisuras adiedradas que está a un par de metros a nuestra derecha.

Un destrepe delicado de Antonio le deposita en la nueva línea propuesta.



Pero la cosa no mejora.

El recorrido se ve técnico sin reposo aparente y con delicadas protecciones, sobre sucias fisuras y grandes bloques móviles.

Cuando ya le perdemos de vista, Antonio nos informa de que no sabe como resolver el siguiente tramo y está parado en un antiguo y oxidado clavo que tiene instalada una cinta Express abandonada.
Tras colocar un seguro más arriba para reforzar el clavo decide destrepar hasta nuestra posición.
En el rato que Antonio ha estado luchando el largo, he tenido un gran cambio en mi ánimo al notar escalofríos a pesar de que el sol calienta, entre las nubes, lo suficiente como para notar la ropa caliente, llevando ropa de sobra puesta.

Yago y Antonio se percatan de mi estado y decido no esconderlo. Está claro que tengo fiebre.
Intento hidratarme todo lo que puedo y mantenerme en movimiento para que el cuerpo siga luchando.

Por alguna razón que aun sigo sin entender, interpretamos que en los croquis el largo difícil es el de la chimenea/canalizo que había tras este largo, cuando luego en casa nos sorprende comprobar que estamos equivocados y que el largo más difícil de la vía lo dan preciosamente en este.

Yago, sin saber este dato, decide terminar el largo que Antonio a dejado protegido a unos 15m de las cintas rojas que cuelgan bajo la vertical chimenea, que interpretamos es la siguiente reu y por lo tanto próximo objetivo, penado que así me dejaba el largo difícil.



Ahora quedo con Antonio en la reu mientras este le asegura y yo intento mentalizarme de que no estoy tan mal como para no poder escalar, aunque me sienta débil y el no haber dormido más que unas pocas horas, más el viaje de 2h y pico desde Madrid, junto con la subida de 50min hasta pie de vía en el mismo día.

Un rato después, está Yago avisando de que podemos subir, cosa que me alegra sobre todo por que por fin podría moverme de la reu y así valorar mejor mi estado físico.

Salgo yo primero y cuando paso el tramo de los bloques sueltos, sale Antonio.

El largo se las trae y contiene un montón de pasos delicados con protección ajustada y de grado, en conjunto, valoramos de 6a.

Yo, a mitad del largo decido irme hacia la derecha donde veo una par de patatas donde agarrarme un momento y descansar.

Uff…no estoy bien.

Antonio por el contrario se ve obligado a tirar por el lado izquierda de este casi vertical muro, para poder recuperar un friend que ha puesto Yago.



Enseguida compruebo que los tres no podemos ponernos donde está Yago y que la reu es incómoda, montada sobre algún clavo y un fisu abandonado, así que decido quedarme un poco más abajo en un pequeña repisa y salir desde ahí para enfrentarme al supuesto largo más difícil de la vía.

Con todos los cacharros colgando observo desconfiado la amenazante y sucia chimenea mientras Antonio y Yago me animan.



A vivir el ahora…

Los primeros metros son sencillos y avanzo por la chimenea tras proteger en su fondo con un par de cacharros. Mi respiración es más acelerada de lo normal, signo inequívoco que de que estaba necesitando usar más energía de la necesaria y que el cuerpo estaba usando para regular la temperatura por la fiebre.
Pero el cuerpo es sabio y aporta la energía concentrándola donde es más necesaria en cada momento y ahora tocaba salir de esta.

Tengo la suerte de disponer de una buena IA, por lo que en plena vía suelo hacerle caso y normalmente acierto.

Espero que esta vez no la tenga alterada por la fiebre…

En mitad de la chimenea, descubro una patata roma en el espolón izquierdo que puedo alcanzar con el pie izquierdo, subirme sobre ella y probar suerte con el otro lado que parece menos vertical.

Ya subido en la patata roma, busco con la mano izquierda algo donde asirme y poder pasar el peso, lo malo e que no llego a ver que es lo que hay al otro lado y sé que una vez saque el pie derecha para hacer cambio de pies, volver a la chimenea será tarea imposible.

La IA no me falla y llego a una lajita que me deja meterme dentro de una más benévola fisura, donde puedo descansar un momento y recuperarme para continuar por lo que seguía, que no parecía mejor que lo pasado.



Descubro una par de cintajos pasados por un gran puente de roca, de lo cual informo a Yago y Antonio por si quieren subir aquí y asegurarme más cómodamente.
Deciden que siga.

Por alguna razón el tiempo me empieza a obsesionar y tengo la sensación de ir muy lento en mi escalada, por lo que empiezo a escalar rápido (o eso creo) para llegar a la seguridad de la siguiente reu.

El tramo que sigue obliga a darte unos pasos algo agobiantes, sobre todo si vas con mochila y no quieres salirte por fuera por miedo a caer.

Tras este, llego a otro tramo vertical de chimenea muy sucia y poco agradable.



Subo unos pocos metros intentado descubrir por donde atacarle mejor pero no lo veo nada claro, así que destrepo y decido mirar la guía en detalle.

Esta no me aclara nada, pero descubro que como me he saltado esa reu de los cintajos, que marca el croquis y que la siguiente está muy lejos. Temeroso de quedarme sin cuerda, decido montar una aquí mismo y asegurar a mis compañeros.

Mientras llegan a mi lado sigo observando la roca y me imagino las posibilidades de escalada que tiene, descubriendo una debilidad en el lado derecho de la pared, donde además faltan un parte de trozos de roca dejando al aire un tono rosado.

Tiene que ser por ahí.

Cuando ya están Yago y Antonio a mi lado, les comento la jugada y me confirman que a ellos también el parece por ahí.

Ya con los cabos del miedo en mi arnés, comienzo a subir mientras vuelvo a encontrarme de nuevo mal, eso hace que mi cerebro no coordine bien y me sienta muy patoso, tanto que me tienen que dar indicaciones del paso para salir por el lomo derecho que no soy capaz de adivinar como hacerlo.



Por fin, después de pensarlo demasiado, me decido a darle como me dicen y salgo al lomo encontrándome un par de buriles. Una abajo y otro a mi lado que chapo con mucha incertidumbre y que decido proteger con un Alien amarillo antes de enfrentarme al tramo húmedo que me espera.

Respiro profundamente para oxigenarme y atacar este tramo que aunque aparenta ser sencillo, la humedad de la roca lo hace peligrosos y expuesto.

Tras un par de resbalones, por fin consigo llegar a la reu que queda a la izquierda de la salida de la Vía Gran Diedro que reconozco enseguida.

Una espera corta y estamos los tres en la reu, para pasarle los cabos del miedo a Yago que le toca el último largo que haremos escalando.

Luego trepada de IIIº por el lado izquierdo de la cueva y foto de cima animados por la comida y bebida que nos regalamos.



Me vuelvo a encontrar bien, pero no puedo bajar la guardia. Aun queda la larga y delicada bajada con algunos destrepes de los de no caerte.



En poco rato Yago y Antonio con sus largas piernas me sacan ventaja, cosa que no me preocupa ya que el camino es evidente y nos vemos de sobra.

Los accidentes ocurres casi siempre en las bajadas.



Ya cuando va a comenzar el tramo menos inclinado, hay un pequeño destrepe en el que hay que bajar entre dos piedras que tienen otra que sirve para llegar a una cuarta y de la que ya llegar a terreno herbosos.
Yago está ya muy abajo y solo le veo el casco debido aun desnivel. Antonio, más cerca está mirando como bajar ese desnivel que le separa de Yago y yo estoy en plena faena intentando llegar con el pie izquierdo a la cuarta roca mientras me apoyo con el derecho en la tercera piedra.
De repente noto como esta se mueve bajo mi peso y me encuentro sin agarre de manos para poder sujetarme. En un último intento me medio lanzo a la cuarta piedra mientras el vació se hace bajo mi pie derecho desprendiendo la piedra del tamaño de una rueda de coche. Consigo encaramarme sin problemas y me da tiempo a darme la vuelta para gritar a mis compañeros.

¡Piedraaaaa!

Veo sorprendido como la piedra va a toda pastilla cogiendo cada vez más velocidad dirigiéndose a Antonio que la mira esperando un cambio de dirección.
La gran piedra choca al lado de Antonio contra una laja haciendo que salten chispas y llegando ese clásico olor a quemado a mi nariz.
Peto la roca aun no se ha detenido. Por el contrario ha cogido más velocidad y se precipita a Yago que no puede verla por el desnivel en el que se encuentra.

¡Cuidado Yago, piedraaaaa!

La piedra salta por los aires y la veo encaminarse como un obús hacia el casco rojo de Yago como atraída por el. Yago está atento y justo en el último momento se parta para que impacte en el suelo y continúe su camino bajando la canal como alma que lleva el diablo.

Tras el susto y una hora larga después llegamos a la furgo cansadísimos.

No tengo maldita la gana de conducir pero el hambre puede más y busco energía alternativa para llegar al primer restaurante que veamos.



¡Carnaca!

Tras la copiosa cena, toca búsqueda de un lugar para dormir que no tardamos en encontrar pasado Hoyocasero.


Domingo 25 ABR
La noche para mi ha sido malísima, mucho calor, la garganta me duele y estoy con una ronquera que parezco Malamadre de la Celda 211. Aun así nos decidimos por ir a BDR que está al lado y hacer algunas vías de deportiva.



Como los dos ya han estado en La Pedrera del Valle, les llevo a otra zona llamada El Cancho, donde hay tres vías y sólo una de ellas encadenada.

Pasín Vol. 1, cotada de 6c+, aun por encadenar y por lo tanto por confirmar.




Garbanzos de Oro
, 6a+ y única encadenada, con un paso de fe antes de la reu.



Y Pasín Vol. 2, cotada de 6b+/6c también sin encadenar con un bloqueo final que hay que hacer en desplome.



Siguen sin encadenar.



Luego regreso a la furgo, Madrid y cama.