Algunos lectores, en un antiguo post del blog que llamé Porsiacas (Arnés), ya lo decían: Yo llevo una navaja para cortar cordinos…
En mi caso, cuando iba en Clásica la llevaba, pero de un tiempo a esta parte, empezó a quedarse entre los cacharros de la cocina para usos más gastronómicos.
Tras esta desagradable experiencia la he añadido a los porsiacas de nuevo.
Día 8 AGO
Tras nuestra habitual visita del Decathlon de la zona a visitar (esta vez el alejado y poco indicado de Huesca) nos vamos hacía nuestro primer objetivo del viaje. El Tozal de Cubillars.
Para ello dormimos en el pequeño pueblo de Santa Cilia.
Al ser lunes no encontramos a nadie y podemos disfrutar de una cena tranquila viendo como el sol se esconde por el horizonte.
Día 9 AGO
Amanece pronto y nosotros con ello.
El día se presentará duro ya que la actividad consta de subir al Cubillars en menos de 3h20min con un buen mochilón que supera los 15kg.
Hay que entrenar…
El ascenso son unos 1.500m de desnivel, (aprox.) con 11km de recorrido por diferente terreno.
El comienzo es sencillo y con poca pendiente y según se avanza se pone cada vez más pino.
Tras las 3h20min predeterminadas, llegamos a un collado en lo alto del cordal que une con el Tozal de Guara, regalándonos una preciosa vista del Pirineo, obligándonos a sentarnos para disfrutar del espectáculo.
Aquí nos equivocamos de camino y en vez de subir de frente, bordeamos por la izquierda siguiendo un marcado camino y nos adentramos en una pedrera empinada que nos lleva 40min subir.
Tras la cima, para abajo sin más dilación ya que el calor acucia y tal solo nos queda un litro de agua para bajar los restantes 11km por poco arbolado camino a la justicia del sol.
De camino no podemos evitar pararnos a observar la cantidad de fósiles de un animal/planta que tenía varios círculos concéntricos.
Tras renegar de nuestro instinto paleontológico, corremos en busca de la cerveza.
Pero no la encontramos hasta que nos alojamos en el
Camping de la zona donde descubrimos que tienen piscina.
Tras el fresco baño, un refresco y porqué no unos helados clásicos.
Ducha, recuperación de bikini olvidado en piscina tras estar esta cerrada y a dormir, que mañana hay que madrugar de nuevo.
Día 10 AGO
Este día lo íbamos a ocupar en escalar en una pared poco frecuentada y menos un miércoles en agosto con tempes altas ya que es una cara sur.
La Predicadera.
Lo que aun no sabíamos es lo que nos tenía preparado esta pared.
Los croquis y acceso los había conseguido gracias a unos
blogs que habían hecho una anterior visita y con ello también la info de cómo llegar.
No obstante, toda info es poca y preguntamos también en el camping, donde nos dan detalles concretos de cómo llegar.
La idea es salir del camping dirección Huesca y girar la primera a la derecha tras pasar el pueblo de Aguas.
Esta carretera te lleva a la presa, pero en la rotonda que hay al final, antes de llegar a la presa, (que es calle cortada) meterse por la siguiente.
Luego comienza un camino empedrado que pondrá a prueba los amortiguadores durante varios km hasta llegar a un punto donde hay una barrera con un aparcamiento de tierra.
Aquí nosotros aparcamos ya que descubrimos un cartel que indicaba a la Ermita de Fabana, que era la dirección indicada por el del camping, aunque el acceso de los croquis no coincidía con lo que veíamos.
La otra opción era tirar con el coche por la pista de la barrera (ahora levantada) con la duda de si cuando bajásemos estaba bajada y cerrada, no podríamos salir.
Hacemos caso al cartel de
Fabara y nos salimos por el camino de la derecha, que te lleva por un frondoso y tranquilo camino que no te deja ver casi el cielo.
Tras 40min caminando descubrimos que hemos llegado a la Ermita de Fabana y que la pared no se ve.
Toca regresar
Volvemos por nuestros propios pasos hasta que vemos un camino que sube a la derecha (según regresamos) nada más cruzar el cauce de un río seco y que asciende hasta un claro donde descubrimos que se ve la Predicadera, muy lejos de donde nos encontramos.
Tras otear como podemos llegar, ya pasando de croquis e indicaciones, y guiándonos por nuestra privilegiada altura conseguida en este camino, decidimos bajar de nuevo al río y subir por su cauce, que sube hacia una loma que precede a la Predicadera.
Tras bajar al cauce, subir por él y llegar a la loma, solo nos queda caminar por hirientes arbustos que nos azotan en los tobillos hasta llegar a una canal formada por el agua, que trepamos por donde es más sencillo hasta llegar por fin a nuestro objetivo.
La vía
Jabalí Errante, supuestamente de IV+ pero que los chicos de los blog me confiesan es de graduación antigua, por lo que un
IV+ puede ser “algo” más.
El comienzo de vía, ya que los seguros alejan mucho, está marcado con un hito por lo que con el croquis y esto no hay perdida.
La vía comienza por una pendiente que según vas haciendo largos va empinándose cada vez más.
El primero no supera el III+ y lo hago casi corriendo protegiendo en un par de pasos con cacharros,
porsica, pero dispone de las chapas
justas…3, si no recuerdo mal.
El siguiente es Marga quien animada lo encara.
Pero al estar igual de separadas las chapas, se salta la reu y se ve obligada a hacerse 60m de largo con pasos más aéreos de los que le gustaría. Aun así, se lo saca sin demasiado problema. Vº
El que viene es el más difícil de la vía y que está mucho más equipado que los anteriores siendo este de 6a+ en una corta sección de 4m que comienzan desplomados.
Lo encadeno.
A Marga le dejo un estribo por si no puede sacar los explosivos pasos.
Estos pasos se le atraganta un poco pero finalmente, tras indicarle como debe colocarse en el estribo, lo saca y pronto llega a mi lado.
El siguiente largo tiene un paso de IVº, muy expuesto e improtegible, con caída en travesía sobre un par de cacharros que he puesto para Marga, que hacemos sin mayores consecuencias.
Ya en la cima, foto.
Y en busca de los rápeles, que es lo que nos han recomendado hacer, en vez de la bajada caminando.
Estos están a la derecha (con el vacío a la espalda) y el comienzo marcado con un gran hito.
Al llegar a este flipas ya que te encuentras con una antigua reunión muy oxidada y se te queda cara de donuts…
Pero luego, tras asomarte descubres que está un poco a la derecha de esta que sirve para bajar “asegurado” para llegar a la otra.
Menos mal!
…
El primer rápel lo realizo yo que llevo el “Pato”, para así ir deshaciendo los posibles nudos que se formen y buscar el siguiente con seguridad.
Marga espera paciente su turno hasta que la indico que puede bajar.
Este primer rápel te obliga a balancearte un poco en el aire, para llegar a asegurarte en la siguiente reu, ya que está en una oquedad que no puedes alcanzar.
Con un poco de maña llego sin más.
Marga alucina un poco pero como la estoy autoasegurando, (tirando de la cuerda, además de llevar un machad) tiro de ella acercándola a la reu sin mayor problema.
Estamos hablando sobre el mejor nudo para autoasegurate y de repente veo como saca las cuerdas del ATC y lo suelta, pensando que lo tenía enganchado ya al mosquetón…
¿Qué haces?
Lo vemos caer por la canal dándolo por perdido inexorablemente. :/
Por suerte siempre llevo dos
Reversos en el arnés, en clásica, por si pasa precisamente esto, entre otras cosas, así que no hay problema. Le dejo el Reversino y yo bajo con el Reverso y el Pato.
El siguiente rápel es similar ya que también llegas a una oquedad, tras unos metros volados, que te obliga a balancearte un poco para llegar.
Tras anclarme y soltar las cuerdas del Reverso, observo que puede salir una foto fantástica cuando Marga llegue a mi altura.
Libre!
Marga baja hasta el tramo que es totalmente volado donde comienza el techo de la oquedad, hasta que se queda casi delante de mi.
Quédate ahí, tienes una foto…
No he terminado la frase cuando de repente la oigo que se empieza a quejar de dolor.
Mierda, mierda, mierda...
Al principio pienso que se le han metido los dedos por el Reversino, al ver sus manos junto a este, pero enseguida veo que no.
¡Mi pelo…se me ha metido el pelo! Mierda, se me ha metido el pelo en el reversino!
En cuestión de segundos la situación se transforma en angustiante, ya que está en el aire y no puede apoyarse en nada.
Lo que iba a ser un descenso tranquilo y sin mayores consecuencias se acababa de transformar en una situación desesperada.
...
Intento relajar la mente a pesar de que la cosa es seria, pero hay que obligarse a mantener la calma en estas situaciones para poder pensar mejor.
Yo estoy fuera de la línea y ella no llega con los pies a la pared. Tan solo puedo tirar de la cuerda para que se bloquee el Reversino y no baje más.
Estiro mi cabo de anclaje al máximo y me acerco todo lo que puedo al vacío donde ella cuelga para que apoye su pies en mis rodillas y así analizar la situación si que gire sobre si misma.
¡Dame una navaja Vlady! Diossss que dolor!
No tengo! Mierda...espera, vamos a tranquilizarnos y pensar…
Mi mente trabaja rauda analizando las posibilidades, dada la situación solo encuentro una manera de salir del embolado. Liberar el Reversino.
Mientras busco una solución rápida, Marga comienza a tirar de su pelo consiguiendo arrancarse algunos del cuero cabelludo entre gritos de dolor...
¡Marga, escúchame, espera, tienes que subir por la cuerda!
Voy a pasarte el Pato y lo vas a poner por encima de ti…
Me acerco para realizar los movimientos y suelto un poco de cuerda sin querer…
Ah, me tira! No te muevas más! Mierda se ha ajustado más!
Mientras intento sacar el Pato del arnés, Marga va tirando de más pelo y arrancado unos pocos más, con el consiguiente dolor.
Espera, no sigas! ¡Vamos a poner el pato!
Tras muchos esfuerzos al final consigo enganchar el Pato en las tensas cuerdas ya que a Marga le es imposible estirarse para llegar.
En las maniobras veo caer una cinta express...da igual...no la necersitamos para salir de esto.
Le indico que me pase el estribo y que luego se suba en él para quedarse enganchado del Pato, así liberar tensión del Reversino y poder soltarse.
La idea es buena, pero tenemos un problema: El Pato no quiere engancharse en las cuerdas, que debido a la tensión, han reducido su diámetro a menos de lo que hace que funcione este.
Déjalo Marga el pato no funciona...descansa un poco y dejame pensar...
Mis antebrazos me queman y las manos se me están durmiendo de aguantar la tensión, pero no puedo soltarlas!
Entonces me fijo en el cordino del que está sujeta Marga,
podría servir (Pienso), pero enseguida me doy cuenta que no tiene espacio para maniobrar... el Reversino está a tan solo 3 cm de su cabeza y no puede hacer nada.
La situación comienza a ser desesperada…y mis fuerzas se agotan al igual que las soluciones posibles.
No sé el tiempo que llevamos en esta situación, pero ya no aguanto más la cuerda...
Tengo que fijarla a la reu para poder maniobrar mejor.
¡Cambio de planes Marga tenemos que cortarlo!
Tras anclar la cuerda en la reu, analizo el material del que disponemos y lo primero en qué pienso es en el cable de los fisus.
Le doy uno y Marga intenta cortarlo con esto.
Frota el cable contra el pelo mientras grita de dolor, pero no consigue más que sufrimiento. Desistimos de los fisus tras un rato intentándolo.
Miro a mi alrededor y descubro que hay unas cuantas piedras con algo de filo en sus bordes...
Me estiro y cojo un par, le paso la que más filo tiene y Marga intenta cortar con ello.
Con los dientes apretados, mueve la piedra sobre la mata de pelo que la tiene presa, mientras gruñe por el dolor.
Pero Marga tiene un pelo muy fuerte y el corte que produce el filo de la piedra es demasiado lento.
Aun así lo intentamos un buen rato ya que al menos algo está quitando, el problema es que es una madeja importante de cabello y el espacio para maniobrar muy poco.
...
De repente me viene a la mente la imagen cilíndrica que vi al revisar lo que llevabamos en la mochila de ataque y que debió meter ella misma para poder fumar.
¡El mechero, Marga! ¡Tenemos un mechero en la mochila!
Estaba claro que era la única solución para poder cortarlo.
El problema era que estaba muy cerca de la oreja y su cabeza, así que sería un trabajo lento y arduo en una postura y situación incomodísima, pero no había otra, así que nos colocamos como mejor podemos y comenzamos la tediosa tarea de ir quemando y apagando el pelo tapando su cabeza con una de las camisetas, para evitar que el fuego pase más de los deseado.
El olor a pelo quemado se nos mete en la nariz mientras vamos poco a poco deshilachando casi cabello a cabello, mientras la prisión de Marga se va liberando entre las quemaduras de mis dedos al apagar el fuego.
...
No sé el tiempo que pasa, pero es mucho y cuando por fin consigo quemar el último de los cabellos, caemos rendidos en la repisa de la reunión, intentando recuperarnos de la experiencia cuanto antes ya que aun teníamos que bajar uno o dos rápeles más y llegar al coche antes de que se hiciera de noche.
Continuará…