Hay varias vías en el Pico de la Miel que todo aquel que se dedica a esto del trepar debería tener en su haber.
Son esas G.C.A.Y.H. (Grandes Clásicas de Ayer y Hoy) llamadas, Piloto, Ezequiel, Manolin, Chocolate, Diedro Loquillo, Julito y Esteban Altieri. Haciéndolas más o menos en ese orden, por su dificultad.
Hoy os voy a presentar a una que ya he hecho en varias ocasiones, que al guardar ese encanto de variedad y continuidad sobre el Vº grado, merece la pena siempre repetir.
Lo malo es que al ser una vía “asequible” suele haber siempre alguna cordada en ella.
Y esta vez también ha sido así.
Os hablo de la Vía Chocolate.
Recorrido con variante de otras vías (ver comentario de Narci)
Croquis actualizado aquí
Esta vez, los compañeros de cordada han sido Yago y Marina, los cuales sólo conocía por foto y que en varias ocasiones habíamos intentado quedar, pero por diferentes circunstancias no había podido ser.
Mi idea inicial era meternos en la
Diedro Deportiva, de la Aguja Sin Nombre, también en la Cabrera. Un antiguo proyecto que tengo que terminar en breve, pero al no conocernos y no saber, ni unos ni otros, como íbamos, decidí elegir una vieja conocida que además, Yago, aseguraba tenerle ganas desde hace tiempo.

Según nos aproximamos, comprobamos que una cordada está empezando el primer largo, pero no nos preocupa, ya que se les ve ágiles y en poco tiempo están los dos en la 1ª reunión.

Después de aclarar los típicos temas de las “voces”, tirones, y reparto de largos, comienzo el primero y en poco rato estoy en la reu, gritando para que empiecen a subir. Una cosa habitual de esta vía es lo de no oirse, por lo que el
sitema de los tirones puede ser interesante tenerlo controlado para evitar malos momentos.
No les oigo bien, pero gracias a unos chavales que hay en el 2º largo de la Manolín, me entero de que es la “roja” la que sube primero.

Poco rato después, compruebo que la cuerda verde empieza a subir, pero de repente, se tensa y no avanza.
Pasados unos minutos, aparece el casco rojo de Yago que va con la cuerda roja.
Me comenta que tengo que bajar a Marina ya que no lo ve claro y ha decidido no subir.

Mientras la bajo poco a poco con el Reversino (ardua tarea esta), Yago me comenta que esta viendo, sin esperar a que baje Marina, un tipo con una gorra blanca, (Con aspecto de haber viajado en el tiempo desde los años 60 a la época actual) que esta empezando a escalar sin pedir permiso ni nada y ya ha adelantado a Marina.
Para evitar accidentes, nos vemos obligados a esperar a que el señor este, pase entre nuestras cuerdas, antes de que Yago pueda llegar a la reunión.
Cuando le veo aparecer, le hecho una mirada fulminadora, que es un poema captando cada verso que le lanzo enseguida.
El Señor en cuestión.
Poco después, Yago recoge la cuerda de Marina, se la ata a su arnés y termina el largo hasta donde yo le aseguro.
El señor de gorra blanca, lleva a dos chavales (Chico y chica) como compañeros de cordada, que le siguen afanosamente con la técnica de: "me agarro a esta cinta y piso esta chapa que no puedo con mi alma."
Por suerte, los dos llevan caso.
Muy indignados, Yago y yo decidimos llevar nuestro ritmo y no meternos en movidas y discusiones para no amargarnos la escalada.
Este segundo largo se lo da Yago sin muchos problemas...

...y poco después llego yo a la (sorprendente) reunión que había montado este señor de gorra blanca. Al parecer en su llegada a esta época, no debía aun haber tenido tiempo de investigar, descubriendo como había avanzado los materilaes en estos últimos 47 años, en los que existen los mosquetones de seguridad con rosca y aros cosidos.
La terrorifica reunión montada por el Señor de los Poderes Sobrenaturales
Yago se ve obligado a usar una sola argolla aterrorizado por la sorprendentemente poco segura reunión montada por el Señor con la deslumbrante blanca gorra.
Según llego a esta, el señor, está terminado el tercer largo que se lo da por otra vía (3º largo de la Lola Flores) que está toda equipada con chapas.
Me alegra ver esto, ya que así puedo ir por la vía original, que es un bonito y disfrutón largo de fisura con una placa sorpresa al final que va hacia la derecha.
Mientras espero a que los chavales salgan, ya que el lío de cuerdas es brutal, les comento que tengan cuidado con ese tipo de reuniones que hace su compañero ya que son muy peligrosas.
Ante mi consejo, me contestan algo sorprendente:
-. No pasa nada, si este tío es una máquina que lleva muchos años escalando y ha escalado en solitario en Riglos.
Con los ojos como platos me quedo flipando un rato…
...
Que tendrá que ver una cosa con otra?
Acaso eso le convierte en inmune ante una caída de una piedra, mosquetón etc, sobre su gorra blanca? Acaso ejerce sobre esos mosquetones de las cintas express que usa para hacer las reuniones, algún poder sobrenatural para que no se abran accidentalmente?
Quizás esa reluciente gorra es un tipo de casco hiperligero que ha traído de algún viaje futurista que ha hecho recientemente?
…
Decido callarme y desearles mucha suerte.
Al llegar al final del largo donde estan los tres, vuelvo a observar el mismo tipo de reunión, pero esta vez aderezado con un comentario sorprendente por parte del señor de poderes sobrenaturales, de Casco/gorra por sombrero:
-. Ah, que venis a esta? Pensé que al vernos aquí, os meteríais a la fisura de la Piloto…
Me muerdo la lengua para no mandarle a tomar por culo y aclararle un par de temas sobre la ética en una vía clásica, sus peligrosos adelantamientos y los avances sobre seguridad minima en está época a la que acaba de llegar en su Delorian.
Por el contrario digo:
Egque esta, es una fisura mucho más bonita.
Después de una sonrisa forzada, veo que se encarama a la repisa.
Por inercia, miro al chaval que le está asegurando y compruebo horrorizado que tiene puesto el Reverso al revés.
-. Disculpa, creo que tu compañero no está usando el Reverso bien. Le digo señalandolo.
-. ¿Como? Me mira despectivo
-. Si, mira como lo tiene. Insisto.
Asustado se baja, y le hace colocarlo en condiciones.
Soy su ángel de la guarda…pienso.
Una vez el Poderoso, comienza el largo, le pido a los chavales que se pongan a un poco a la derecha, para poder montar una reunión en condiciones.
Mientras realizo las maniobras observo que me miran como extrañados. Miran los mosquetones de seguridad y como monto el triángulo de fuerzas clásico para asegurar a Yago.
Estoy tentado a explicarles como va el tema, pero decido callarme de nuevo, temiendo una mala respuesta.
Mientras aseguro a Yago, que ha tenido que destrepar un poco para recuperar un mosquetón que se le ha resbalado del arnés, oigo al Todo Poderoso que le advierte de estar atentos ya que se acerca a la parte más compleja de la fisura; cuando se estrecha y sólo entran los dedos en antiguos agujeros de clavos.
Miro las manos del chaval y veo de nuevo un típico error en la manera de sujetar las cuerdas, en la que si cae se le pueden meter los dedos por el Reverso.
Me callo de nuevo para evitar que el chaval pierda la concentración ante la posible caída.
Una vez que la chica comienza a subir, aviso a Yago de que comience.

Ya los dos solos en la reunión, le invito a darse el largo de primero, pero rechaza mi oferta y hace bien ya que en la parte final de la fisura, comprueba que es bastante técnica y sufre un poco, pero finalmente la saca.

Yo, la disfruto, como se disfruta una vía que ya conoces y sabes lo que te vas a encontrar, además puedo probar mis dos nuevas adquisiciones que en breve presentaré en sociedad. ;)
El último largo (5º) se trata de una placa, con chapas en donde su parte final es de adherencia y algo expuesta. Se lo da Yago sin muchas complicaciones.
Un rato después...

...ya estamos en el bar, disfrutando de lo que nunca debe faltar en un día de escalada, planeando futuros encuentros y conociéndonos un poco mejor.
Me pregunto que intenciones tenía yago con la Clásica ;)