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11 de febrero de 2019

LAS SEIS AGUJAS DEL CONVENTO, LA CABRERA

Como suele ocurrir con algunos de los grandes descubrimientos de los investigadores, este que os traigo hoy fue fruto de también de los mismo: La casualidad.

Aunque no creo que exista como tal lo cierto es que fue casi así.

Estaba buscando otras vías que por lo visto hay en la zona del castro celta, en un pequeño monte que hay al Sur del Convento de San Antonio en La Cabrera, cuando regresando me encontré con las laderas que bajan del Cancho Gordo y el Pajarito.

Se pueden apreciar en el centro, a la izquierda de la foto

Desde lejos y casi sin decidirlo 5 agujas en línea destacaban en el mar de roca que tenía frente a mí.

Poco rato después estaba frente a ellas y descubría que brillaban muchas chapas.


Era el 31 de diciembre de 2018 y me había escapado un rato con el Soloist para escalar un poco por la zona. La búsqueda de las otras vías había hecho que la noche se acercase por lo que elegí una vía, monté todo para escalarla en solitario con el Soloist y tras escalarla esperé en su cima a que el sol cayese por última vez en ese año.

En la cima de la segunda aguja viendo atardecer el 31 de diciembre de 2018

La zona prometía y aunque he podido ir desde entonces en solo otra ocasión no he probado todas las líneas, por lo que me puse a tirar de contactos para preguntar por los grados de la gente que había escalado por allí y con ello he recopilado la información que vierto en este post.

Avis escalando la vía número 3 de la primer aaguja

La zona, no tiene nombre especifico o si lo tiene no lo he conseguido por estos contactos, así que para poder referirme a ella en este post y en los croquis le he llamado: Las seis agujas del convento.
Y es que, aunque la pequeña cuerda de agujas es de 5 hay otra bajo estas que también está equipada con un par de vías y en breve parece que tendrá una tercera.


Por la variedad de los seguros y como han sido colocadas algunas chapas…parece que hay varios aperturistas.


Y se lleva equipando desde hace tiempo, aunque ahora parece que ha tenido un resurgir, posiblemente por el acotamiento que representa el parque nacional.


La zona cumple con todos los requisitos para convertirse en asidua (cerca del coche(7min), vías equipadas y con mucho V+ y 6a) aunque sus 21 vía hasta la fecha son pocas para plantearse más de un par de visitas.


Tampoco ayuda la orientación que tiene (Sur), que la hace una zona de invierno u otoño.


Al ser muy bajita (sobre los 15m), y con poco recoveco, no será una zona que le afecte la nidificación.


Para llegar a ella tan solo hay que llegar al parking del Convento y caminar primero por asfalto hasta la curva pronunciada y salirse por el camino que es un GR.

Desvío al camino a la izquierda subiendo al Convento desde el parking (2min) 

El GR pasa justo por debajo de las agujas por lo que es difícil no verlas al pasar.

Tras 5min de camino desde el coche

Las vías son muy variadas, aunque predominan las de a bloque con el resto más sencillo.

Tras 6min veremos la primera aguja a la derecha

Los grados van del Vº al 7c, siendo lo más habitual el 6a/6a+.
Los que aparecen en los croquis los he puesto tirando a más que menos, en general, es decir que si las opiniones recibidas de una vía eran de 6a a 6b, he puesto 6b. De esta forma se puede ajustar más en futuros croquis.

Enlace GoogleMaps a comienzo de camino desde pista asfaltada

También advertir, que los recorridos y la situación de los descuelgues es aproximada.


Actualización 27FEB19: Recientemente Curro González ha publicado una entrada en su web con más informacion de la zona por si quieres leer su opinión además
https://sobreescalada.home.blog/2019/02/26/la-cabrera-placas-del-gr-las-seis-agujas-del-convento/

24 de abril de 2018

UNA TUERCA EN UN PAJAR (ZUHEROS, CÓRDOBA)

Hartos de tanta nieve y frio en un invierno que parecía no acabarse aceptamos la invitación de unos amigos que nos dejaban una casa que tenían en Córdoba concretamente en el bonito pueblo de Zuheros.

Este viaje es familiar y como León aun es muy pequeño (8 mesecillos de na) a pesar de lo avanzado que está en lo que se refiere a gatear y ponerse de pie, no da para muchos trotes así que los cuatro días los usaríamos para caminar, montar en bici y en mi caso escalar con el que últimamente es mi compañero habitual. El Soloist.

Las previsiones, era muy perras para estos días en toda España pero al parecer a partir del viernes la cosa mejoraba y nos daría tregua.

Zuheros es un pequeño pueblo que en su momento fue un lugar de referencia para la escalada Cordobesa pero las restricciones por nidificación, hizo que se quedara olvidada y la falta de gente para luchar por esta escuela de caliza no ayudó en su reequipamiento.

La información que hay en la red, o al menos la que yo he encontrado es igual a 0.
Tampoco hay guía publicada, por lo que tuve que tirar de lo clásico. Preguntar y preguntar hasta que alguna persona que puso en contacto con uno de los antiguos equipadores de la zona, llegándome un croquis de una de las pocas zonas que no tiene restricciones: Sector Las Cruces.

Día 12 abril
El jueves lo pasamos de viaje con sus correspondientes paradas por eso de viajar con bebés, llegando casi para cenar y acostarse.


Día 13 abril
El viernes ya lo pudimos usar para recorrer el pueblo y sus entresijos.


Me sorprendió ver vías de escalada (ahora desequipadas) en el mismo muro del castillo del siglo IX.


También pude ver algunas en el puente colgante que está a la izquierda según la foto de abajo.


Todas ellos con una característica: Equipamiento vetusto.


También nos adentramos en el cañón del rio Bailón donde la fuerza del agua sorprende.


Nos comentaron que en verano es un riachuelo que se puede pasar casi caminado, pero ahora es un RIO con mayúsculas.


Para terminar el día nos acercamos al mayor reclamo turístico de la zona: la Cueva de los Murciélagos.


Pero estaba cerrada.


Aquí Oriana decide darse el paseo de ir hasta el pueblo con León y yo aprovecho para acércame a ver la zona de escalada a la que pretendía ir el sábado. Día que daban sol por fin.

Para llegar hay que coger de referencia la gran Cruz que se ve en lo alto del cañón y coger la carretera que sube hacia la cueva de los Murciélagos.

Se puede apeciar bien desde la calle principal de entra al pueblo si se mira hacia el cañón

El primer mirador que nos encontramos con sitio para tres coches bien colocados es nuestro parking. Si estuviera ocupado toca continuar con el coche como 1km y dejarlo a la derecha en un apartadero que hay en una curva y luego regresar caminando por la carretera hasta unas escaleras.
En el caso del mirador, como es lógico remontar la carretera y subir también por las escaleras.


Estas escaleras son el comienzo de lo que llaman viacrucis, que básicamente es un camino en zigzag y bastante empinado que recorre varias cruces hasta la gran cruz de la Atalaya, que fuere erigida al despeñarse un pastor, pero curiosamente la que está ahora está dedicada a la persona que restauraba la cruz cuando los vientos la tiraba…del muchacho, su nombre o cualquier otra cosa ni rastro. Curioso.


Gracias al croquis dibujado a mano localizo rápidamente las vías.


Me paseo por debajo de todas las líneas que puedo (hay más, arriba a la derecha, pero no sé cómo se sube) me quedo con un par que parecen asequibles y alguna otra con buena pinta y bajo raudo a la casa ya que el día se acaba.

Día 14 abril

Amanece en el pueblo de Zuheros y siendo sábado la cosa es muy diferente.


Se trata de un pueblo turístico y el caudal de agua del rio Bailón es uno de los motivos de esa atracción y los coches se agolpan en los parkings públicos que hay.

Nosotros nos encaminamos con el coche al cercano pueblo de Doña Mencía, donde pasa una vía verde del antiguo ferrocarril y donde existe un alquiler de bicis.

Tras unas dudas de cómo llevar a León finalmente nos animamos a llevarle en un carrito que se acopla a la bici.

A pesar de lo chiquitico que es conseguimos asegurarle bien en los cinturones y añadir un buen surtido de ropa para que no se ladee en las curvas y con las vibraciones del terreno.

La vía verde es de bajada hasta Zuheros y luego hasta Luque, objetivo que nos habíamos planteado con unos 18km en total. La vuelta es de subida con un 4%, que no es mucho pero cargando con el carrito que son 10kg más León que se acerca a esos 10Kg, la cosa cambia.

En principio el chico de las bicis sin casi preguntar me lo acopla a mi bici. Pero todo hay que decirlo bici cojo poco, y si además hay que llevar un carrito que hace que la bici se maneje como si llevaras un remolque en un coche voy un poco preocupado.

Esto se cambia sencillo entre bicis No?

Sí, sí, no hay problema, es muy sencillo.

Doy por hecho que lo es y arrancamos.


El primer km bien el segundo también y en el tercero de repente noto que la barra del carrito me roza en los radios, por lo que deduzco que se ha salido de sus sitio y me paro.

Qué raro…como es posible si hemos ido súper lentos y no he hecho nada raro.

Al bajarme descubro horrorizado que no solo se ha salido el carrito sino que he perdido el eje de la rueda!!!

Miro para atrás y veo algo en el suelo. Ori se acerca y me dice que efectivamente es el eje de la rueda pero que falta la tuerca!!!

Tras mirar un poco el sistema entiendo que el tipo no me ha cerrado del todo la pinza y se ha soltado en algún momento durante estos casi 4km…

No sé cómo es la tuerca exactamente, pero mirado la bici de Ori, aunque es diferente a la mía, me hago una idea y me planteo buscarla.
Abandono a mi hijo y a Oriana esperándome sentados en un lateral y camino buscando una tuerca en un pajar.


No me lo creo cundo a tan solo 500m la encuentro!


Regreso contento y me animo a ponerla, pero no tengo ni idea de cómo va y no quiero liarla parda enganchándolo mal, así que paro a un par de equipados ciclistas que me echan un cable y me ayudan a poner la rueda de nuevo.

Una vez se han ido decidimos cambiar el carro de León y ponérselo a la bici de Oriana ya que al parecer se ha perdido uno de los muelles que van en el eje y no sabemos si eso afectará al sistema.


Tras el percance continuamos caminos bajando hacia Luque.

Pero nos quedamos como a medio km del pueblo ya que se nos ha echado el tiempo encima para el plan de la tarde así que hacemos una pequeña parada para recuperar energía.


Y luego comenzamos la subida que Oriana, como una titana se hace entera ella sola.


León mientras sobando.


Tras comer, devolver las bicis y volver a la casa, recojo los bártulos de escalar en solitario y me subo al sector Las Cruces.

Oriana mientras decide hacerse uno de los recorridos chulos de la zona que sube por el cañón hasta un punto donde el rio no le permite cruzar.


Yo mientras me animo a probar la vía (1) claramente muy sencilla, que tiene dos largos.


Solo llego al primero de ellos porque el segundo desploma y tiene pinta de ser durillo.


Luego me acerco a la otra vía (2) que parece asequible, aunque los spits con los que está equipado me dan poca confianza.

ATENCIÓN El mirador que aparece en el croquis no es el del parking

Y más yendo con el Solist.


Descubro en seguida que los pasos son obligados y un rappel de una de las chapas con spit no lo considero una opción así que aprieto el culillo y tiro para arriba hasta la reunión.


Calculo que será 6a.

Tras estas dos vías el tiempo y la luz desaparece. Toca recoger y volver al coche.

Y mañana de nuevo a la fría y nevada sierra.

15 de enero de 2018

COSITAS

Seguramente, muchos seguidores del blog se preguntarán qué he estado haciendo estas semanas en las que no he publicado nada.
La realidad es que muchas cosas, pero no son meritorias de contar por separado por lo que os hago un pequeño resumen de lo que he estado haciendo.

Antes de las demasiado mencionadas nevadas, he estado escalando con Yago, en roca, en alguna ocasión, en sitios habituales y cercanos a casa.


Aunque lo que más hemos estado haciendo es escalar en rocódromo.


Sobre todo, por la mala meteo que estamos teniendo justo el día que podemos coincidir.

También en una de esas escapadas al monte en solitario que me hago a menudo, estuve investigando de cerca el recorrido de “Idea Peregrina 3” y me hice en solo un tercio de la misma, de lo que promete ser un recorrido espectacular, muy atractivo y digno de repetir. Del grado ya hablaremos cuando la termine. Esto es un proyecto que se queda para terminar en primavera, cuando las nieves se vayan.


También he hecho y hago muchos “paseos” de varias horas, con mi hijo pegado al pecho mediante un sistema de porteo, con las limitaciones que eso supone, pero aun así nos hemos metido en la nieve ya varias veces.


En una de estas hasta hemos ido a buscar nuevas líneas en la zona de Becerril/Mataelpino de las que ya hablaré cuando lo vea en mayor profundidad.


Las navidades las pasé fuera de casa, con varios familiares y luego las alargamos, solo nosotros, un par de días, yendo más al Este, concretamente a Castellón, para librar un poco del frio y de paso que León conociese el mar.


Además, como es lógico, escalar un poco en una pequeña escuela cercana al lugar donde nos alojamos.
Fue con el Soloist (ya que solo estábamos Oriana, León y yo), a vista por no disponer de croquis en condiciones, y tan solo hice esta foto de abajo, de parte de las 4 vías que me dio tiempo a hacer entre toma y toma.


Ah y también me he animado a volver a correr.


No sé cuánto tiempo me durará esto de emular a las gacelas, pero tener un hijo hace que debas plantearte el entrenamiento de manera diferente a la que tenías antes y además que pueda acoplarse en la complicada vida de los padres, turnándonos para casi todo hasta que sea un poco más independiente.

Sí, seguimos en la brecha! 😎👍

26 de diciembre de 2016

CONSERVADOR - DOS HERMANAS, PEÑALARA

Tenía unas horas libres así que me animé a probar suerte en nuestra cercana aunque peligrosa zona de juego invernal.
Peligrosa por precisamente estar tan cerca de la capital y tener condiciones de alta montaña.


Equipado con los piolets y crampones de Ori (que son mejores que los míos), arnés y alguna cosilla más porsiaca, me aproximo al circo.

De camino mucho hielo, por ello desde la primera caseta me pongo los crampones para no resbalar e ir más rápido por la pista.



Al llegar al circo, el aspecto es desolador.


Todo muy pelado.
Ni si quiera la cascada del zabala está formada del todo.


Aun así me animo a buscar el corredor que menos luz le da para buscar algo de condiciones, aunque ya desde abajo se puede ver que me tocará arañar la roca.


Mi avance es lento y tranquilo. No tengo prisa.

Un chico me adelanta con algo más de prisa.

Cuando llego al pie del corredor el chico se está preparando. Mantenemos una corta conversación y decido esperar a que esté bien arriba para evitar que me caiga encima lo que tire.


Mientras espero disfruto del paisaje ahora solitario de la zona.


Cuando veo que ya está muy arriba, me animo a meterme.

Se nota que la canal ha estado en mejores condiciones, hace un par de días. Seguramente este sea el último día en que se podrá pasar con cierat seguridad hasta que lleguen nuevas precipitaciones y bajadas de temperatura.

Tras unas decenas de metros llego a un muro de roca tapizado por una fina capa de hielo de la que el chico ha dejado poco.

Decido quitar lo que queda en busca de un hueco entre las piedras para los piolets y subirme de ellos hasta poder clavar en mejor hielo.

Son dos pasos, pero el que venga detrás le será aun más complicado ya que donde he apoyado los crampones se ha ido para abajo en cuanto he salido de allí.


Me parece oír voces por abajo, por lo que extremo las precauciones para evitar tirar más cosas.

Pasado esta placa llega otra. Está algo más sencilla pero con la misma cantidad de hielo. Nada.


Pasado esta se llega a un caos de bloques tapizados con poca nieve que te obliga a buscar entre estas para apoyar los crampones.


Después llegamos a la campa de nieve que precede a la ceja, que ahora ni es ceja ni es na de la poca nieve que hay.


Miro a mi izquierda y veo al chico que se mete en una de las dos canales en la que se ve que aguanta la nieve y posiblemente el hielo debido a la orientación.

Demasiado estrecha para dos.
Decido ser conservador y seguir hacia la ceja.

Aquí da el sol y estoy sudando, por lo que me quito la chaqueta y me quedo con la camiseta de lana merino que llevo, el casco, los crampones y los piolets.

Estoy en estas cuando apareces dos chavales detrás de mí. Son dos chicos de Córdoba con los que entablo una conversación sobre las condiciones de la zona. Vienen de Gredos y por la cantidad de nieve sin transformar no pudieron cumplir su objetivo de subir el Almanzor.

Nos despedimos y cuando estoy a punto de seguirles, veo a mi izquierda una rampa con un buen tomo de hielo.

Voy a ver qué tal está.

Esta perfecto para la zona y época que es. Solo veo una huella anterior, posiblemente de hace días en el que estaba aun mejor.

Está tan duro que los piolets y los crampones no se calvan, por lo que tengo que hacer algunos pasos algo delicados hasta que por fin llego a la parte de arriba.


Pero oh sorpresa, la placa que viene ahora es una placa lisa de roca que no ofrece hueco alguno para colocar los piolets y crampones por lo que guardo los piolets y me subo por una pared de roca, con agarres y apoyos, para poder salir no sin antes hacer una buena limpia de rocas sueltas.

Ya he tenido suficiente.


Arriba me vuelvo a encontrar a los cordobeses que parecen irse a hacer algo más.


Me despido, deseandoles suerte, y cojo el camino clásico de bajada hacia la pista.


Un rato después estoy abajo.


Aun es pronto para disfrutar de la actividad invernal. Hay que esperar.