1 de junio de 2010

PUNTO DE NO RETORNO (EL HUESO, PEDRIZA)

6a, A2+, llevar frends, fisureros, clavos variados y una uña.

Las premisas ya anunciaban que la cosa no iba ser sencilla, pero pensábamos que íbamos con material de sobra para tal empresa.

Tras buscar en la Internet y preguntar a varias personas, entre ellos Guzmán del Refugio Giner de la Pedriza, no había conocimiento de repetición de esta línea del famoso Hueso y abierta en el 98 por David Torres y Manolo Sánchez.
Su nombre, Vampiros en la roca.


La vía va por los techos que se ven arriba a la derecha

Tras una activa aproximación hasta el Refugio, donde había pasado noche Ramón con su mujer e hijo, nos repartimos el pesado material para hacer la sorprendentemente corta (para mí) aproximación.



Según vamos subiendo, ya pegados a la pared, nos vamos quedando flipados con el tamaño de los techos que gobiernan la vía y que desde lejos no se aprecia.



No puedo evitar tener un flash back con las paredes de Yosemite.



No tardamos en repartir los 5 largos de los que consta la vía.
Para mi serían el primero(IVº), el tercero(IV+, A2+) y el quinto(6a). Para Ramón el segundo(IV+) y el cuarto(A2+).



¡Diversión para todos!

Este primer largo a penas son 15m de IVº pero no hay seguros ni posibilidad de meterlos. Esto añadido a que estás sobre una “rimaya” de otros 15 de profundidad, hace que sea mejor no caerse.



Tras montar reu donde está el árbol pero no en el árbol, aseguro a Ramón que sube sin problemas para que cambiemos rápidamente las posiciones de la cordada.



¡Qué suerte, te van a tocar los largos más guapos!

Este resulta ser una travesía con tramos ascendentes y descendentes que luego el segundo tiene que darse con los seguros a los pies. IV+



Tras montar reu bajo el techo de una de vías de artificial más repetidas en esta pared junto con la Lucas, llamada Biafra, me toca comenzar con los problemas de verdad de la vía.

Según croquis IV+.
Se trata de un destrepe con roca arenosa de agarres romos, difícil protección por lo abierto de su fisura y que da paso a un muro labrado por el agua con nula adherencia y que gracias a un amable arbolito que tiene una fina rama de la que mejor no agarrase mucho se puede llegar al clavo que da comienzo al A2+.


Foto hecha con el móvil

Al ver el oxidado clavo y pensar en que tengo que colgarme de él, no puedo evitar recordar que una amiga ha tenido un reciente accidente, del que se esta recuperando, precisamente por saltarse un clavo del que había que colgarse.

En seguida compruebo que este largo no va a dar tregua y desde el principio me pone los nervios a templar.
Tras colgarme del clavo, y cambiarme los gatos por las zapatillas para ir más cómodo y no destrozar estos, destrepo hasta el comienzo del techo de abajo.
Aquí coloco un nº4 de Willd Country que debido a lo abierto de la fisura, queda fatal. Pero no hay mejor manera de colocarlo.
Me cuelgo de él con más miedo que vergüenza y me asomo al interior del techo que se abre como 60cm, reconociendo dos problemas:

1. No puedo proteger abajo por lo ancho de esta
2. No entro para proteger arriba

Me planteo hacer en libre el tramo, de unos 6m, hasta otro clavo que asoma a lo lejos, pero el agua que chorrea por el pulido muro no me da la confianza suficiente para intentarlo, así que o paso en artificial o no paso.



Advierto a Ramón de la situación para que se acomode en la reu e intento adivinar la secuencia de protección.

Decido entonces colocar un nº2 de Camalot, que queda poco más o menos, y me pongo a investigar más detalladamente el problema.



El plan sería, quitarme el casco para poder meterme dentro y llegar a poner un posible Alien verde en la parte derecha, unico lugar donde el techo permite protección sin clavar. Luego colgarme de él y ajustarme, con el cabo de anclaje, al techo, para intentar meter un calvo en la base de la fisura de abajo.



Lo malo es que si no soy capaz de moverme dentro del estrecho techo como para poder macear el clavo, tendré que abandonar el Alien verde para poder salir de allí.

¡Ramón, vete pillando que abandonamos!


En retroceso, la vía, también requiere de toda nuestra atención ya que deshacer la gran travesía es como volver a escalarla.

Una vez en el árbol de la primera reu, esta vez si que lo usamos para bajar hasta donde están la mochilas.



Cuando estamos en estas nos sorprendemos de oír y ver a Mariajosé y Carlos (4 años) que han llegado casi a pie de vía para vernos escalar!

¡Ole!

Ya abajo, comprobamos que, a pesar de haber conseguido pasar ese tramo, me quedaba un largo techo en el que tendría que llevar un buen surtido de Aliens pequeños o por el contrario un buen manojo de clavos tipo rups o parecidos, lo cual no llevabamos.



¡Volveremos mejor preparados!



Tras una bajada con bastante calor, llegamos al Tolmo, donde nos desquitamos con una de las recientemente reequipadas líneas del gran techo.



Ramón primero.



Y luego yo para recuperar el material.



Ya en el refugio, junto a Guzmán y unas cervezas, nos deleitamos en las conversaciones viajando con estas a lugares tan mágicos como Chamonix o Dolomitas y que sino fuera porque hay que volver a casa, allí seguiríamos hablando de nuestro tema preferido.

Un placer Guzmán!

Por desgracia, cuando llegamos a Cantochino, no podemos detenernos más que unos minutos para repartir material, ya que un mensaje en el móvil me da una mala noticia que requiere de mi regreso inmediato.

28 de mayo de 2010

DOCTOR VERTICAL (LIBRO)

Hablaba de él recientemente el gallego, Fendetestas, en su blog y comentaba ya algunas cosas sobre el mismo con el que estoy de acuerdo.
Pero quiero añadir algunas más tras su lectura.

Primero decir que el libro trata sobre las experiencias reales de un médico que se apunta al equipo de rescate de Chamonix.

En segundo lugar agradecer a otra médica su recomendación.
¡Gracias Yolanda! :)



Y ahora la crítica:
De nuevo puedo decir que el libro me lo he leído súper rápido. ¡Poco más de una semana y son casi 300 páginas!

Su lectura, amena, sin paja, directa, sincera y muy sencilla de entender, a pesar de los datos técnicos y nombres de medicamentos que añade y destripa.

Sin duda, no me hubiera gustado tanto si no hubiese estado el año pasado escalando en Chamonix y sus espectaculares y salvajes montañas.

También el detalle de haber vivido de cerca un accidente, como cuento en una de las entradas de ese viaje, y la rapidez de su actuación haya también sido influencia.



Ahora me pregunto si Manu Cauchy, el autor, estaría en ese helicóptero que vimos en el Tridente de Tacúl, rescatando a una accidentada que le habían caído un desprendimiento cuando bajaba por la canal del Gran Capucin.

24 de mayo de 2010

ANIDANDO ALEJES (PEDRIZA+AGUJAS VALDEMANCO)

El que me conoce sabe que me apunto a un bombardeo, aunque me gusta saber el alcance de las bombas me van a caer y su cantidad.

Sábado 22MAY10
Con esta premisa acepté la oferta de Viky, para dar unas nociones básicas de esto de la escalada a ella y unas amigas.
Para repartir esfuerzos también estaría David.

Las bombas: Belén, Esther, Bea, Miriam y Viky.
El objetivo: Las placas de Emilo

Lógicamente el calor estaba garantizado, pero el aire que corre me hace pensar que libraremos algo de su intensidad.



Tras el corto acceso, no tardamos en definir las dos primeras vías, aunque antes llegan las explicaciones, recomendaciones y familiarización de material, sin excederme en darles demasiada info de golpe para que vayan asimilando según necesidad.



Primero escalo yo, asegurado de David, la vía de la veta blanca que marcan el croquis como V+.
Tras esta, David se anima a darle a la fisura de la derecha que requiere de material de autoprotección.
De nuevo explicaciones teóricas y practicas de bien y mal y que entiendan los porqués de cada caso.



Están atentas y lo captan rápido.

Mientras David comienza en la fisura, Viky le asegura con el revesino mientras yo sujeto la cuerda y la voy guiando y explicándole que tiene que hacer si cayese.



Estamos en estas, cuando nos avisa David de que no ve como darse el paso del techito y decide acerar del Camalot de nº 2 que ha puesto un poco más arriba.
Tira de él y al superase lo gira hacia arriba, sin querer, consiguiendo que salte, le veo que se queda unos momentos equilibrado y creo que no va a caer, pero se precipita, dandome el tiempo justo para que yo reaccione y tire de las cuerdas y así recuperarlas ya que el siguiente seguro es la chapa que ya tiene a sus pies y evitar que pique suelo.
La suerte no está de su lado ya que se le engancha una de las cuerdas en el pie izquierdo y eso hace que caiga de espaldas.
La caída es más espectacular que dañina y además David lleva el casco puesto.

Tras hacer recuento de daños (nada roto) y sin ni siquiera bajarse, decide continuar.

- Estás sangrando – Me dice Viky.

Miro mi mano derecha y compruebo que me he dado un buen raspón en el meñique y algo de carne cuelga de este.
Nada grave, pero requiere de curarlo un poco para que pare de sangrar.

Ya montadas las dos vías las chicas van demostrando lo que saben hacer.
Estamos ya casi terminando cuando llega César con su hijo Rodrigo a la espalda.

Son ya más de las 15.00 y decidimos tomarnos un refrigerio en la sombra de las vías de arriba donde solo queda una pareja y por lo tanto sitio para todos.



Tras la comida les veo remolones, así que no dejo que se aplatanen y pido que me aseguren y montar de nuevo otras dos líneas, por las que suben todas y todos e incluso Miriam (la más experimentada) se atreve a darse un IV+ de primero encadenándola!

Como es menester, profundas e interesantes conversaciones regadas con una/s buena/s clásica/s



Un placer chicas!


Domingo 23MAY10
Ayer me acosté tarde, pero como ya lo presentía, la hora a la que recojo a Antonio en el metro es también tarde y con Yago hemos quedado a las 10:00 en Valdemanco, desde donde Antonio nos llevaría a la parte de arriba, lejos de los calores de la hoya que se forma en la parte baja y que la hace de temperaturas extremas.

- Vlady? – Escucho una voz tras de mi.

Resulta ser de Javi a quien no veía desde hacia tiempo y con el que comenzamos el camino de subida hasta que les dejamos en unas de las placas que quedan a al derecha del camino donde ha quedado con más gente.

Nosotros continuamos guiados por Antonio que es quien ya ha estado en la zona en año pasado un par de veces y que por mal tiempo no pudieron hacer nada.



Tras 35min vemos ya nuestro objetivo y quedo realmente sorprendido por las posibilidades que ofrece la zona.



Se trata del final de la sierra de la cabrera. Para que nos entendamos, lo que va detrás del Cancho Gordo.



Un montón de agujas, algunas muy verticales, y otras con incluso algún techito. De unos 50/60m de alto y también ese compañero de viajes al que parece últimamente gusta arrimarme. El Musgo.

Tras unas dudas, por aquello de la orientación al Sur, nos decantamos por los que se conoce como Muro Txulu el cual sólo contiene una vía abierta, que llaman Otoño y que en al descripción advierten que es poco repetida. Es decir que está sucia. Pero el grado que expone la guía y el lógico recorrido que muestra en sus dos largos de 20m cada uno nos hace decantarnos por ella.



Como la guía dice que el primero es IVº y el segundo Vº, pues Yago y Antonio se tiran el rollo y me dejan el largo guapo :D

Ya a pie de vía vemos lo que nos espera, pero aun así nos metemos.



Yago es el encargado del primer largo que resulta ser muy bonito, con algunos pasos de fisura de Vº sobre roca arenosa por la falta de escaladas.



Tras montar reu en un pequeño gendarme, laceándolo, subo yo y luego Antonio.



Aquí cambiamos las tornas y ya veo el percal que me toca.



Creo que me voy a divertir.

Nada más salir de la reu está el paso de la vía.
Coloco un Alien verde en una fisurita a la altura de mi cintura y luego más arriba un Camalot 0.75 del que no me fió como quedan las levas. Luego estudio el paso y veo lo que tengo que hacer. No es sencillo y menos con la suciedad que gobierna el espolón.



Localizo un clavo pero por más que me estiro no soy capaz de alcanzarlo. Me faltan 10cm…lo que mide una cinta Frog que no llevo!

No me queda otra que acerar del Camalot 0.75 con las levas mal puestas.
Lo recoloco pero es lo que hay.

- Chavales al loro que voy a acerar y no me fio – Les digo mientras en la mente aparece la imagen de David cayéndose tras salírsele el friend en las Placa del Emilio el día anterior.

Me cuesta mucho decidirme, pero intento valorar la situación de manera racional catalogando los riesgos, la caída, el lugar de aterrizaje si saltase también el Alien y mi cerebro interpreta finalmente que es un riesgo asumible. Seguidamente mi mano agarra el mosquetón y tira de él con delicadeza pero firmemente.

Oigo y veo como el friend expande las levas en el interior de la fisura, aplastando el musgo que hay en su interior…
En equilibrio, busco la cinta con la otra mano para chapar el clavo, tras este la cuerda y luego colocar los pies en una regleta, para por fin soltar el friend y el aire de los pulmones.
No tardo mucho en salir de ahí ya que no es nada cómoda la postura en la que me he quedado y el musgo reinante me deja pocas opciones de adherencia.

Según la guía, a pesar de la verticalidad y aéreo del recorrido que veo, dice, que se va haciendo más sencillo, pero descubro que no es así y aun hay que negociar los pasos buscando el mejor modo de no patinar.
Cuando la cosa empieza a relajar me encuentro con algunos bloques sueltos que casi tiro a mis compañeros.

¡Una chapa!

Al finalizar este espolón, aparece una bolt dorado que indica dificultad o imposibilidad de protección.
Tras chaparlo descubro lo que protege, una travesía a derechas con una buena alfombra a los pies y manos invisibles todo unido a una panza que te empuja el pecho.
Con delicadeza y midiendo cada centímetro libre de musgo de los pies, por fin llego a la reu.
Tras de mi Yago intenta darse el paso en libre pero finalmente acera. Demasiado sucio.



Antonio no se lo piensa y acera para luego disfrutar del resto del camino.



Ya en la cima, valoramos las opciones de bajar caminando por detrás o rapelar desde el único bolt que hay en la reu que he reforzado con un Camalot del nº2.



Finalmente rapelamos, quedándome yo el último por pesar menos.



A pesar de lo sufrido, aun hay ganas de más chicha, pero esta vez miramos una vía que no pase de IVº, visto como se las gastan aquí con el grado.

Mientras damos cuenta de nuestras viandas, nos deleitamos con la visión del resto de agujas y nos decantamos por la que llaman Astarté, que es la primera de las agujas que pasamos al llegar a la zona y que vemos desde nuestro descanso.



La vía elegida Juan sin Pan de 3 largos y de grado máximo IV+ con un tramo de A0, lo cual interpreto como tirar de algún clavo, puente roca, etc.



Algo moscas, nos colocamos bajo la vía y vemos que el tramo de A0 no tiene nada, aun así me animo a probarlo ya que parece fácilmente protegible.



Ya cuando me estoy calzando los gatos compruebo que la base está con mucha tierra y piedra suelta debido a que la roca por abajo es arenosa y descompuesta por lo que de la adherencia me tengo que olvidar y buscar agarres. Como la planta que nace de la grieta y que en un principio había desechado por lo fino de sus ramas y por la cantidad de nudos en su base, detalle que delata rupturas anteriores y que por lo tanto su resistencia es mala.

IVº? Más bien 6a

Alucino con los pasos que me tengo que dar usando incluso las ramas para agarrarme con la mano izquierda.

Tras poner un seguro por fin consigo alejarme del árbol.

Según la guía el bloque se pasa por la derecha, pero yendo de primero como voy, veo mucho más factible encajar la mano izquierda entre la piedra y la pared y luego tirar de la oreja que tiene por encima.



Ya encima del bloque descubro que no es tan sencillo llegar al artificial y que obliga a darse unos pasos antes bastante delicados.
De nuevo una rama sale de la pared. Esta mucho más fina, con los mismos nudos en la base y que deseo no tener que usar.

Miro la fisura y veo que el nº 1 manda, pero solo hemos traído uno. Lo pongo, sé que lo voy a tener que quitar para más arriba, aun así lo coloco y le paso la cuerda.

Cerrojeo con la izquierda y subo pies.



Para colocar el siguiente no me queda otra que pisar la fina rama con el pie izquierdo, cosa que hago con la menor presión posible.
Pongo en nº2 y lo chapo, para finalmente coger mi cabo de anclaje y pasarlo por el mosquetón de la cinta. Justo en ese momento la rama sobrepasa su resistencia a la rotura y me quedo colgado del nº2.

Susto…

Lo que sigue son 3 pasos de A0 y luego una salida en libre de V+ que doy sin mayores percances.

Tras chapar un cintajo con un millón que hace de reunión aseguro a mis compañeros.



Primer sube Antonio y luego Yago.



El siguiente largo es cosa de Antonio, que lo encara con algo de miedo dado el IVº que acabamos de superar, ya que el siguiente lo dan de IV+.



Curiosamente este sí que es de IV+ y termina en una especie de nicho junto a una chapa de otra vía que Antonio usa para hacer más segura la reunión que tiene que montar.



Finalmente otro largo más que le da Yago y que ya la verticalidad que asoma descubre claramente que no es un IV- como marca la guía, sino V+ como descubriría.



El viento aquí sopla continuo y las nubes se han aliado para que nuestra decisión de subir en manga corta haya sido errónea, al menos para mí que me empieza a robar el calor.

¡Reunión!

Decidimos salir los dos a al vez. Yo por la fisura de la derecha y Antonio por la de la izquierda. Antonio gana ;)

La reu está equipada para rapelar con dos bolt y dos argollas, por lo que unimos las cuerdas y por orden vamos bajando. Primero Yago, luego yo y finalmente Antonio.

Juer me estoy quedando helado…

El rapel de unos 35m contiene una sorpresa que no se aprecia desde arriba y es que hay que ir tirándose desde el principio hacia la derecha para evitar el péndulo que luego hay que hacer, mientras se corre por la pared para evitar dar vueltas y chocar con esta.

Por suerte todos lo hacemos bien.



Me han caído unas gotas…

Las nubes se han cerrado y en el Mondalindo la tormenta está ya activa. Bajamos rápidos hasta los coches y ya frente al bar comienza a jarrear.



De nuevo las clásicas corren por nuestras gargantas mientras las raciones de boquerones en vinagre desaparecen entre las palabras que decimos, dando por finalizado el finde con las últimas.