17 de agosto de 2009

SIGUIENDO LOS PASOS DE REBUFFÁT - 02 (ALPES09)

En entradas anteriores…

Propongo a Alberto subir hasta arriba de esta canal en la que estamos y ver si hay posibilidad de escape. Sino rapelaríamos e intentaríamos la opción de seguir por donde pensaba que podría ser la continuación de la vía.

Hay que seguir moviendose...

Lo que no sabíamos aun es que esa posibilidad de rapel la tendríamos que descartar ya que los grandes bloques que recorremos para subir se mueven casi todos ya que están con una base de tierra que se desmenuza con sólo mirarla. Así que solo podríamos salir por arriba.

Alberto es el encargado de subir por la canal de afiladas y moviles piedras.




Tras un gesto de Alberto indicándome que puedo comenzar a subir, inicio el recorrido por los afilados “penitentes” de piedra que se hunden en la tierra ante la presión de mis pies.

Tengo la sensación de escalar sobre cuchillos…

Ya en la reunión, veo lo mismo que Alberto, un caos de bloques que hacen un vertical recorrido que no define donde nos llevará.
La incertidumbre no se apea de nuestras mentes y la única solución dada la situación del último largo, es seguir subiendo.

Sin hablar mucho, Alberto comienza los pasos mientras me percato de que ya no cae nada del cielo aunque se mantiene encapotado y amenazante.

La cuerda, mientras, se desliza en el reverso pasando metros y metros hasta que le pierdo de vista.

.- ¡Valdy! – Le oigo gritar
.- ¡Dime! - Respondo mecánicamente esperando buenas nuevas
.- ¡Creo que vamos a tener suerte!

La cuerda se acaba y comienzo el largo con esperanzas renovadas.
Al llegar donde está, compruebo que nuestra decisión ha sido correcta y estamos en el final de la vía de los chavales que ocupaban la aguja con nosotros. De ellos, ni rastro.

Lo malo es que donde estamos no hay reunión y la que está por encima nuestro está lejos y con claros pasos expuestos, de grado y sin posibilidad de protección.
Aun así miramos una fisura a la izquierda que podríamos usar para llegar a ella, pero la descartamos ya que decidimos que lo mejor es montar un rápel en los bloques que tenemos enfrente y buscar el siguiente rápel de la vía hacia abajo.

Para ello decidimos que baje Alberto rapelando de una cuerda fija, y para evitar sustos, bajarle yo de la otra con el reverso.

En ese momento, el cielo decide ofrecernos colores azules eliminando la posibilidad de tormenta, al menos de momento.



¡Estamos de suerte!

Poco rato después Alberto me avisa de que ha encontrado la reu.
Tras una corta discusión sobre si subir él de nuevo o bajar yo con las dos mochilas a cuestas, nos encontramos ya bajando los 6 rápeles de la vía comprobando que esta tiene un magnifico recorrido que seguramente hubiéramos disfrutado más que la vía “hecha”.



Tras estos rápeles, llegamos directamente a la rimaya del comienzo de la otra de 6c+, donde la inclinación hace que nada más bajar te tengas que poner la botas y los crampones para no caer por la pendiente por un resbalón.



Resulta realmente un duro ejercicio de equilibrio que nos lleva un rato conseguir.



¿Por que no nos lo pondríamos antes de bajar?

Son ya las 18:30 cuando empezamos a bajar por el glaciar, atestado de antiguas y recientes caídas de rocas, más lento de lo que deberíamos.



Craso error ya que tras llegar a unas morrenas laterales, decidimos detenernos un momento a comer algo del fuet que llevamos, tras 13 horas sin ingerir más que una barrita.



Absurdamente nos paramos en un sitio que es salida de piedras de una canal.
No hemos hecho más que sentarnos y sacar el fuet cuando oímos y luego vemos pasar grandes piedras como sandías a nuestra izquierda…ahora si que corremos para evitar ser alcanzados por más de estos proyectiles que bajan con una fuerza endiablada pareciendo querer jugar a los bolos, siendo estos nosotros, no si mirar de vez en cuando para arriba para ver si caían más.

Tras la carrera con peligrosos resbalones llegamos a zona segura, descansamos de esfuerzo ayudado por la adrenalina y acabamos con el fuet en cuestión de minutos.



Ya en el refugio de nuevo, las nubes vuelven a tapar los colores azules y la amenaza vuelve a asolar la zona, pero ya no tenemos miedo, ahora estamos seguros.




Nos acostamos a las 21:00 y al poco rato el tormentón anunciado llega para pasarse casi toda la noche tronado, con mucho viento, el cual nos despierta por la gracia de unos de los de la habitación, que ha tenido la genial idea de dejar abierta de par en par una ventana que golpea incesante contra la pared, hasta que alguien decide levantarse y cerrarla con alguna maldición en francés saliendo de su boca.


28 Jul
Tras la tormenta viene la calma y el día crece con mucho calor y cielos rasos que hacen nuestro regreso por las escaleras finales hasta la estación del tren cremallera de Montenvers, un poco suplicio.



El resto del día lo pasaríamos en Chamonix sin hacer nada más que planear la siguiente actividad que queríamos hacer en el día, sin usar refugio a ser posible sin mochilón.



Concretamente en la Aguille du l’M (De la M en adelante) y que según Rebuffát era un actividad asequible y rápida.



Para ello me acerco a Chamonix a hacer la compra de comida, adquirir el material abandonado en la vía del Monje para el rápel, y ver si había alguna guía de escalada de la zona donde nos pudieran dar más información de las vías que pretendiamos, ya que con los escuetos croquis del libro de las “100 mejores” es demasiado arriesgado meternos en más paredes. Mientras, Alberto, se queda descansando en el camping de la Mer de Glace donde habíamos conseguido alojamiento.



En la tienda me informan que los suyo es acercarse a lo que llaman “La Casa de la Montaña” donde tienen las guías, ya descatalogadas desde hace años y que puedes fotocopiar previo pago de 20 céntimos la copia.
Prácticamente fotocopia la guía entera, cosa que no le hace mucha gracia a la mujer que me atiende por el tiempo que le llevará mi elección.
Ahora ya tenemos algo más de información y escalaremos con un poco menos de inseguridad.




29 Jul

No escarmentados con la recomendación de la del Monje, hacemos caso de las referencias del libro de Rebuffát y a las 07:36 estamos de camino al teleférico.



Este nos llevaría desde Chamonix a 1035m de altitud hasta el Plan de L’Aiguille que está a 2.317m.



Desde aquí comienza el camino que se torna a izquierda recorriendo varios valles con gran desnivel que según Rebuffátt son 2 horas pero que a nosotros nos costaría casi 4 horas, por no saber por donde es añadido a las grandes mochilas, que más tarde sabríamos eran innecesarias por no necesitas varias copsas quen porteabamos como los crampomes, piolet y botas semirigidas, cosas que tendrían que ir a nuestras espaldas durante toda la actividad.



El principal problema al que nos enfrentamos esta vez no es la meteo ya que esta parece ser estable y sin posibilidad de mal, tiempo.



Esta vez el problema principal era el otro "tiempo", que jugaba en contra nuestra ya que nos habían dicho al comprar los billetes del teleférico, que el último salía a las 17:00, por lo que sólo teníamos 2 horas para escalar los casi 200m de vía y otras 2 hora para regresar lo que nos había costado llegar el doble.



Si no lo conseguíamos nos tocaría quedarnos por allí hasta el día siguiente…



No es que hubiera que ir rápido es que había que volar y es muy difícil volar cuando un peso como una losa tira de ti continuamente hacia atrás intentando tumbarte.



Aun así nos movemos todo lo rápido que podemos y hacemos la vía en tan solo 3 horas…lo malo vendría después.



La bajada, que la declaran como sencilla…pero pronto descubriríamos que en Alpes no hay descenso “sencillo”.



Lo primero son tres rápeles que comienzan en lo alto de la aguja izquierda, que es la que escalamos por su lado izquierdo, tras llegan al collado.
Esos tres rápeles no se indican en ninguna información de la que disponemos, lo cual nos escama y cabrea bastante.

¿Qué costará decir en el croquis que hay tres rápeles para llegar al otro collado?



Tras estos tres cortos rápeles se llega al collado donde comienza una empinada bajada, con mucha piedra suelta que hará que se baje con cuidado.

Cuando la pared izquierda (según se baja) se acaba, se va hacia ella y enseguida encontraremos como 80m de escaleras tipo ferrata, que nos depositan en el comienzo del glaciar.



Son las 17:30 cuando comenzamos a cruzar el glaciar, donde nada más empezar vemos como unas rocas caen a velocidades descomunales, estrellándose con el fondo rocoso, armando gran estruendo.



Decidimos cruzar este por arriba, pero tras un rato el miedo a que me caiga una de esas rocas, hace que me baje a los grandes bloques sueltos y móviles que hacen que tengas que dar cada paso con un equilibrio añadido.

Alberto luego me confesaría que un bloque estuvo apunto de darle, pero yo no me dí cuenta ya que nos separaba una gran distancia.


Por aquí es la bajada de la aguja de la M

Estoy saltando de bloque en bloque, casi cayendo a cada paso por lo inestable de estas, cuando decido tomarme un respiro y sentarme unos segundos a dar un trago de agua y un mordisco a la única barrita que había subido para la actividad.
Sé que no me puedo quedar mucho rato aquí ya que el lugar es potencialmente peligroso, por lo que no gasto mucho tiempo en ello.

Poco después de comenzar a saltar de nuevo entre los bloques, oigo unos gritos que me llegan difuminados por el eco pero que enseguida entiendo al mirar para arriba y ver varias líneas de grandes bloques cayendo en mi dirección.
Me quedo unos segundo mirando hacia donde se dirigen para correr hacia el lado contrario, pero es complicado saberlo ya que cambian de dirección casi en cada rebote.

¡Tengo que moverme ya!

Sin más dilación empiezo a dar grandes saltos entre los bloques parándome solo para mirar de vez en cuando y ver los bloques que rebotan alguno partiéndose en dos y generando más direcciones de caída.
Un par de veces estoy a punto de darme la gran piña pero el piolet que llevo en mi mano derecha consigue que apoye su extremo dándome el equilibrio necesario para no caer entre los grandes bloques móviles.

Unos minutos después, por fin estoy en lugar seguro intentado conseguir que el corazón no se me salga del pecho mientras la agitada respiración se empieza a tranquilizar.

Pero esto no había más que empezado.



Aun nos quedaba recorrer varios valles hasta llegar al teleférico que veíamos a los lejos...seguía funcionando a pesar de ser ya más de las 18:00¿?

Alberto continúa por el camino de arriba y yo hierro cogiendo un “atajo” por abajo.

No hay atajo sin trabajo…

Tras un regreso casi frenético intentado llegar antes de que los señores y dueños de nuestro regreso a Chamonix dieran por finalizada la tarea del día, a eso de las 19:50 llego a la cola del teleférico donde vemos que no somos los únicos que hemos apurado hasta el final.



La paliza de nuevo tremenda y la decisión de no hacer nada al día siguiente la tomamos delante la pizza más grande que nos dejaron pedir.




30 Jul

Este día lo gastaríamos en recopilar más información para los últimos días, pasando de nuevo por La Casa de la Montaña que está frente a la oficina de turismo, donde nos encontramos con dos chavales Riojanos muy majos que acababan de llegar y se planteaban hacer el Espolón Frendo a la Aguille du Midi con 1.100 m de recorrido.

También nos enteramos de donde está la aguja que sale en la portada del libro de Rebuffát,...


llamada Lames de Planpra...



que resulta ser una pequeña aguja en el camino de subida a la cima de Brevent, destacable desde Chamonix pueblo, en su ladera derecha.



El resto del tiempo lo gastamos en no hacer nada más que comer y beber para recuperar fuerzas, ya que los siguientes 3 días los pasaríamos durmiendo a 3.371m de altitud en el refugio Torino, donde nos planteábamos terminar nuestro viaje hasta que el tiempo cambiara.


11 de agosto de 2009

SIGUIENDO LOS PASOS DE REBUFFÁT - 01 (ALPES09)

¡Próxima estación: Batán!

Levanto la vista y observo tras las ventanillas del metro de la línea 10, el teleférico de Madrid que se mueve lentamente con los turistas en su interior, mientras empiezo a despertar del amodorramiento que me ha entrado al conseguir por fin sentarme en la estación de Nuevos Ministerios.

Es entonces cuando miro a mí alrededor y no puedo evitar sentirme como Neo tras volver del mundo real y entrar de nuevo en Matrix mientras mira por la ventanilla del coche.


Las voces a mi alrededor las entiendo y eso también me hace darme cuenta que tan solo unas horas atrás no era capaz de entender las conversación que se cruzaban en mis oídos.

Agacho la cabeza y me doy cuenta de que tengo fuera de su funda a mi “hija pequeña” por lo que recuerdo que había empezado a ver las fotos pero me he debido quedar medio dormido. Activo de nuevo el dial en modo presentación y empiezo a verlas de nuevo y con cada una que pasa voy recordando cada esfuerzo, cada lucha, cada decisión, cada experiencia acumulada, cada momento inolvidable.

Recuerdo que este viaje, llegó a nuestros tinteros el año pasado ya en Yosemite, aunque este con más incertidumbre ya que una característica de la zona de Alpes es que el tiempo puede ser totalmente incompatible con la actividad y tirarse varios días seguidos de lluvias dando al traste todo el viaje, que en este caso tan corto habíamos decidido para nuestra primera visita.

10 días? – Nos decían los entendidos – No está mal, siempre que tengáis suerte con el tiempo.

Día 25 JUL
Salíamos hacia Ginebra Alberto y yo, con tan solo el libro de las 100 mejores de Rebuffat como referencia y un montón de dudas dada la mala calidad de los croquis, que tan solo son una línea pintada en un pequeño dibujo.

Por tan solo 173€ el billete de ida y vuelta habíamos desestimado la idea de ir en mi “hija mediana” y hacernos las supuestas 15horas de coche.



Allí en Ginebra, alquilaríamos un C3 que ya habíamos concertado y que nos salía por unos 300€ los 10 días.



Pero antes teníamos que pasar el control de Barajas y conseguir con buenas artes que nos dejaran pasar los 10kg de sobrepeso que llevábamos sin pagar nada claro. Lo conseguimos sin muchos problemas con un poco de labia y cara de no haber roto un plato.

¡Esto es España!

El aeropuerto de Ginebra está dividido en dos países Francia y Suiza y para coger el coche hay que salir al lado francés. En dicho camino no deja de sorprenderme que los relojes que cuelgan del lado suizo son de marca cara.



Son las 21:09 cuando por fin salimos del aeropuerto y nos dirigimos a nuestro destino Chamonix.



No obstante y dada la hora que es decidimos parar de camino y cenar en el centro para ya ir directos a buscar nuestro lugar de pernocta.

Aconsejado por Alberto nos pedimos una comida tipica de la zona y de la que no recuerdo el nombre que resultan estar deliciosas mientras nos deleitamos con las muchachas que pasean por la zona.



Tanto es así que nuestras miradas son captadas por dos chicas que se sientan un par de mesas tras de mi.
Resultan ser españolas y de Córdoba cuándo nos presentamos y decimos de donde somos y a donde vamos.

- . ¿Y por que no os quedáis esta noche de marcha? – Increpa una de ellas – Tiene que haber cachondeo por aquí.

Alberto y yo nos miramos medio convencidos mientras vemos como la tentación nos cala hondo y nos hace dudar razonablemente. Pero tenemos pocos días para el viaje y esto implicaría que al día siguiente no haríamos nada…

Por no decir que no directamente, nos intercambiamos los teléfonos y volvemos al coche con la tentación de las dos diablesas rondando nuestras cabezas y conversaciones durante la hora de viaje que nos queda hasta Chamonix y también en los días siguientes.

Esa noche no encontraríamos sitio donde dormir y nos tocaría improvisar un vivac frente a uno de los campings cerrados.

Día 26 JUL


Al día siguiente amanece un día espectacular con un cielo azul indescriptible y la Aguja Midi saludando entre los frondosos y verdes árboles que nos rodean.



Tras un desayuno en uno de los cientos de restaurantes de Chamonix y de mirar con atención los croquis y referencias de altitud que tenemos para hacer las cosas bien y aclimatar en condiciones, nos decantamos por la que se conoce como la Aguille du Moine (“Monje” en adelante) con una altitud de 3.412m.
La vía elegida es la Labrunie-Contamine en su cara Este, con un grado de MD+ mantenido, con 400m de recorrido. Esto lo que sabíamos, el resto vendría después.

Para esta actividad teníamos que ir hasta el refugio de Couvercle (Cubieta), famoso por estar, el antiguo, construido bajo una gran losa a modo de visera protectora y que aun se mantiene en buenas condiciones a unos 100m del nuevo.
Esta aproximación requiere de unas 4h con mochilón.



Yendo con el tren cremallera (23€ ida y vuelta) desde Chamonix hasta Montenvers donde se tiene unas espectaculares vistas de los Dru con su visible gran desprendimiento.



También desde aquí se accede al comienzo del recorrido por la Mer de Glace donde miles de turistas se agolpan cámara en mano para fotografiar el poco común paisaje que les rodea.



Sin mucha dilación continuamos camino hacia las escaleras de bajada, donde nos sorprende lo exageradamente turístico que han convertido el lugar, colocando escalones de metal clavados en el fácil camino y que posibilitan a cualquiera llegar sin muchos problemas hasta el glaciar.



Siempre y cuando soporten la carga que supone bajar decenas de metros sin seguro “ferratero” alguno y con un gran patio bajo sus pies.



Descubrimos que hay dos direcciones en las escaleras, siguiendo el camino de arriba se baja y usando el de abajo regresamos al tren cremallera.



Cruzar el glaciar se hace algo pesado por el desigual terreno, pero aun así el poco desnivel que acumulas consigue que sea más llevadero.



También las espectaculares agujas que te rodean que parecen estar posando para ti, lo hacen más entretenido siempre mirando donde pisas ya que no te puedes despistar.



Tras pasar este, nuestro camino se torna a izquierdas buscando un recorrido de bloques sueltos con algunos hitos que indican la buena dirección.



Tras otra hora llegas a unas grandes paredes a la izquierda donde hay instaladas otras escaleras con unos 100m de recorrido que te dejan en la loma final.



Desde aquí las vistas son espectaculares y como vamos sin prisas nos tomamos un pequeño descanso y disfrutamos del brutal entorno.



Tras otra hora ya con mucho más desnivel, por fin se localiza el refugio de Couvercle.



Si perteneces al "Club Alpino Español" te sale a unos 39€ la noche con desayuno y cena.
Decir que esta cena no está mal, pero falla en la cantidad, sobre todo si pensamos en la actividad que se viene a realizar aquí, se hace escasa.



Hemos llegado muy pronto y la cena se sirve a las 18:30 por lo que tenemos tiempo de sobra para preparar todo el material para el día siguiente y lo más importante conseguir más info de los croquis del refugio ya que ninguno de los dos tenemos claro el comienzo y recorrido de esta dada la poca info que disponemos uniéndose a esto la poca facilidad, que comenta Rebuffat en las 100 mejores, de encontrar el inicio de la vía.



El croquis que allí tienen tampoco aclara mucho, pero al menos es una foto con la línea del recorrido…
También nos comentan unos chavales que han bajado es día de hacer la Sur Clásica, que la bajada les ha costado 4horas entre rápeles y destrepes, cosa que nos hace plantearnos un posible escape por una vía recientemente equipada en la cara Este, un poco a la izquierda de la nuestra y que otros chavales nos han asegurado van a intentar al día siguiente.
Se trata de un 6c+ de fisura, semiequipado que sigue casi en línea recta un sistema de diedros y con las reus rapelables.

Nos tenemos que levantar a las 04:00 por lo que no tardamos mucho en meternos en nuestros sacos sábana, nos sin antes echar un vistazo a las impresionantes vistas que nos ofrece la ventana de nuestra habitación como si de una postal se tratara.



Las Jorasses.

Día 27 JUL
Hacía tiempo que no me levantaba a esas horas y menos para escalar pero la sensación es la de estar a mitad de sueño y de descanso, aun así nos movemos rápido y tras un desayuno con una gran taza de café pero nada de proteína…a eso de las 05:00 estamos ya caminando hacia el glaciar del Monje, atestado de piedras que caen casi continuamente, clavándose en el hielo como si fueran tiradas en plastelina.



Efectivamente no es sencillo encontrar el comienzo de vía pero con la referencia de la otra vía de la otra cordada conseguimos encontrar lo que suponemos es el inicio en lo alto de una gran rimaya espolvoreada de restos de caídas de piedras.



De las tres opciones que tenemos de entrada, nos decantamos por la que nos parece más sencilla, engañados por la vista ya que resulta ser una canal de agua y la roca esta hiperpulida damdo al traste el libre y obligando a Alberto a darse varios paso en artificial mezclados con libre que con la mochila a cuestas nose hacen más que más complicado.



En poco rato comprobaría las delicias de llevar, las botas, los crampones, el piolet, algo de abrigo y casi 3l de agua a la espalda.
Pero lo peor no era eso, lo peor era que debido a la altura de la espalda de la mochila, el casco me topa con esta cada vez que miro para arriba y me toca torcer el cuello de mala manera para visualizar los siguientes movimientos.

¡Que rico para mi dolor de cuello!

El siguiente largo no es para menos y obliga darse unos pasicos muy majos con el aliciente de no tener clavo alguno que indique por donde es, por lo que Alberto se embarca y le toca retroceder con paso aéreo incluido.



Tras este se da otro más que resulta ser igual de estresante con pasos obligados de 6a+ protegidos con un triste Alien azul y mal metido.
Mientras estoy en esta reu asegurando a Alberto el sol empieza a dar ya por encima de nosotros calentando los neveros de las repisas y comenzando a caer gran cantidad de agua justo por donde minutos antes habíamos pasado nosotros y entendiendo porqué estaba tan lavado

Cuando llego a la reu hacemos cambio de cabo de miedo y observo que esta es de un clavo roñoso sin posibilidad de refuerzo, por lo que me planteo los siguientes metros con extrema delicadeza, sobre todo por que es donde empiezan los neveros y cae un río por el lado izquierdo, paso obligado con los pies a cada lado para poder proteger en la única zona posible, aunque con una roca costrosa que se mueve en cada paso.



Tras este tramo toca darse un montón de metros por placa, al estilo Rebuffat, hasta que por fin encuentro un clavo delator. Lo malo es que está al comienzo de una chimenea, por lo que mi IA, me lleva a meterme por esta, pero pocos metros después compruebo que me va a tocar hacerme algunos pasos divertidos ya que la mochila no me va a dejar hacerlo cómodamente.



Reservo números grandes y protejo poco pero seguro.
Tras esta decido pasarme en travesía al lado derecho donde veo posibilidad de montar una reu ya que no encuentro nada fiable de lo que colgarme.

Desde aquí las dudas nos asaltan, ya que estamos en una gran canal helada por la que caen continuamente piedras de diferentes tamaños, de la que no habla ninguno de los croquis, por la que Alberto opina que va la vía, para enlazar un gran muro del que parece haber otra canal, pero que no vemos.

Para poder llegar a la canal de manera segura me asomo y veo que quizás más arriba se pueda pasar por una grada, aunque hasta que no esté a su lado no lo sabré con seguridad.

Me paso al espolón y comienzo a subir para buscar un emplazamiento en condiciones para la reu y poder pasar al otro lado de la canal de hielo. Lo malo es que lo más fiable está bastante arriba.

Tras montar la reu sobre un par de fisuras en un par de grandes bloques, aseguro a Alberto que al poco de subir dice ver un fisu abandonado.

¿Quizás un rapel de fortuna?

Estamos en estas cuando noto algo golpeando mi casco, al principio pienso que son piedras, pero deduzco imposible por lo separado que estoy de por donde caen. Enseguida comprendo que es algo quizás peor.
La tormenta que anunciaban estaba empezando a caer en forma de agua nieve.



¡No me lo puedo creer!

Cuando Alberto llega a mi lado comenzamos a plantearnos la situación valorando las diferentes posibilidades siendo los más razonables posibles.

Lo que los dos tenemos claro es que no queremos saber lo que es un vivac a pelo en Alpes a más de 3000m de altitud, con una tormenta y en una canal de piedras sueltas del tamaño de coches amenazando caer.

No sabemos con seguridad por donde va la vía por lo que planteo un escape subiendo por la canal de piedras clavadas en la tierra por el lado izquierdo de la canal helada, buscando la posibilidad de encontrar la línea de rápeles de la vía de los chavales de al lado.



Hablamos de la posibilidad de bajar por la misma vía abandonando material, pero la descartamos enseguida por lo complicado de emplazar seguros para los rápeles y la calidad de los clavos que hemos encontrado en estas.

Seguír la vía por donde piensa Alberto que va implicaría que nos pillase a mitad de largo el tormentón y sumado además la peligrosidad de cruzar esa canal helada con la reu tan alta, aparte de que las cuerdas estarían expuestas un buen rato a la caída de esas piedras que podían quizas dañar estas.

Propongo a Alberto subir hasta arriba de esta canal en la que estamos y ver si hay posibilidad de escape. Sino rapelaríamos e intentaríamos la opción de seguir por donde pensaba que podría ser la continuación de la vía.

Hay que seguir moviendose...


Lo que no sabíamos aun es que esa posibilidad de rapel la tendríamos que descartar ya que los grandes bloques que recorremos para subir se mueven casi todos ya que están con una base de tierra que se desmenuza con sólo mirarla. Así que solo podríamos salir por arriba.

Alberto es el encargado de subir por la canal de afiladas y moviles piedras.

Continuará…

9 de agosto de 2009

CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS 0056 JUL/AGO09

Como suele pasar los meses de JUL/AGO no sale revista para que descansen los de la editorial y colaboradores, por lo que este críticas que debería haber salido en JUL se retrasa para AGO y así se cubre ambos meses.

No obstante ya ha salido el Cuadernos Técnicos de AGO/SEP, pero no me ha llegado, por lo que meteré el del los meses anteriores que como decía en le anterior Criticas va sobre Barranquismo y poco puedo sacar de él dado el interés del que escribe sobre los deportes relacionados con alguna a excepción del recientemente descubierto Psicobloc en mis apetencias.

Pasemos a las críticas en sí.

Desnivel nº277:

En lo primero en que me detengo es en lo que llaman actualidad en imágenes, donde se crea una ”polémica” por el encadenamiento en una secuencia diferente de la famosa Vickie el Vikingo 7c+ en vez de 8b+…en fin.



En lo que llaman actualidad nuevos productos, destacar la nueva navaja de Trango llamada Barracuda, que además de hoja de quirúrgica 420HC con Carbono ¿? Vamos que corta del carajo ;), dispone de un abrebotellas de chapa. Perfecto sería con abrebotellas de corcho, por que un vivac sin botellita de vino no es un vivac jejeje.


Ya en la portada muestran una imagen de su artículo estrella que es el Cervino y sus cuatro caras. Por cierto, se trata un artículo sacado del libro de Montañas del Mundo.


Pasadas unas hojas, nos encontramos con un artículo muy interesante donde nos enseñan actualizadas las reseñas de un lugar al que le tengo ganas desde mi última visita a Granada. Los Vados.



Croquis de casi una treintena de vías con muchos grados estratosféricos pero otros de relativos y asequibles grados.

Por último en lo que llaman medicina, se habla del botiquín. Precisamente hace poco he tenido que recalibrar el mío ya que me iba a lugares donde se escala y duerme a cierta altitud.

Cuadernos Técnicos nº 44:
Sin duda es un número para los amantes del Barranquismo donde se detallan todos los aspectos de este deporte, incluida algo de historia sobre el mismo.

Como decía al comienzo no puedo destacar nada ya que no he probado nunca el Barranquismo y no soy muy amigo de los deportes de agua.

Como añadidura a este críticas, decir que como suelo comprar una revista de escalada del país al que voy, ya como una especie de ritual. En este caso pude ojear la Vertical y Grimper y en ambas salía un nuevo arnés deportivo que parece estar ya a la venta y que en mi opinión da una vuelta de tuerca en un material que llevaba muchos años ofreciendo casi lo mismo con pocas variaciones en su construcción y diseño.
La empresa que ha dado el brinco ha sido Edelrid y al arnés lo han llamado Loopo.
Concretamente en Grimper le hacen una prueba.
A destacar su increíble poco peso (190g) comparado con un arnés habitual que suele acercarse a los 400g si es deportivo y los 500g si es regulable.
Esto se debe a la falta de piezas metálicas y a su sistema de unión mediante un clip. Además de ser, los portas, parte integral del arnés.
Estoy deseando probarme uno…