12 de enero de 2010

¡ABANDONEN EL PARKING POR TEMPORAL DE NIEVE! (ESCALADA EN HIELO, PEÑALARA)

Muchas veces en la montaña te sientes estúpido tras haber actuado de una determinada manera en situaciones en las que tu cerebro interpreta que debes hacerlo de manera instintiva, sin pensar en consecuencias ni en lo que acabas de hacer. Sólo existe el salvarte como sea del amenazante peligro. Luego, cuando lo razonas, te das cuenta de lo estúpido que has sido y ríes nerviosamente por la ridícula situación, aunque en el fondo siempre queda la sensación de haber actuado sensatamente. El instinto de supervivencia.



Domingo 10 ENE 2010
La semana nos había hecho cambiar de planes varias veces, de hecho hasta la Vladyprevisión no la actualicé a tiempo, ya que hasta el día antes aun dudábamos de si podríamos hacer algo y de ni siquiera la cantidad de los que nos apunríamos a esta nueva experiencia que nos depararía algo más que unas sensaciones fantásticas.



Al final nos juntaríamos cinco: Yago, Sergio, Nell, Ramón (el profe) y el mismo que viste y calza crampones, botas plásticas (que no botas cuericas), y un par de piolets Stubai.



La hora pretendida, las 08.00 en el aparcamiento de Cotos, algo asustados por lo que nos habían contado Diego y Javi del día anterior y de las fotos que nos mandaron.
Por el contrario la carretea está despejada, no son necesarias cadenas y el viento es casi nulo por no decir inexistente.
No obstante le día anterior me decanto por comprar nuevo calzado a la mediana y probarselo en buenas condiciones para ver que tal se ponen.



La tempe que marca el termómetro de la niña son -12,5ºC ya que alterna entre ambas temperaturas.



El Marcelino cerrado así que toca cambiarse al fresco.
Un rato después ya estamos de camino por el precioso paisaje que nos ofrece la reciente nieve caída el día anterior y la imposibilidad de parar de hacer fotos, aunque al final tan sólo quedan vivas de energía, mi niña y la cámara de Nell, por lo que seríamos los encargados de documentar la experiencia.


¿Qué diría Freud de esta imagen?

Tras un paseo por el camino en vez de por la laguna como alguno pretendía…llegamos directos a nuestro objetivo.



La pared de Zabala y su cascada del lado izquierda que se forma todos los años y que presenta apenas unos 12/15m de escalada casi vertical de unos 70/80º en alguna de sus secciones.

Allí ya nos encontramos con un par de escaladores que la están haciendo en Solo.



Según nos acomodamos desaparecen pero antes nos recomiendan las secciones buenas para probar.
Detalle de que precisamente es el mismo tipo que ya me he encontrado en la zona otras veces, a quien le falta la mano derecha y que le he visto escalar con un gancho en esta.
Hoy no llevaba nada aunque le vimos dar algún toque a la cascada con un solo piolet.

Ramón, nuestro profe, en el maravilloso mundo de la escalada en hielo, le da de primero metiendo un par de tornillos generando en mi el deseo de hacer lo mismo, pero es la primera vez que me meto en algo así y primero hay que aprender, luego practicar para ir perfeccionado y en un futuro (no muy lejano espero) darle un tiento de primero a alguna cascada.



Poco rato después de que Ramón hubiera puesto el segundo tornillo, llega una cordada y se pone a instalar el Toprope desde una gran piedra que hay en la ladera de arriba.
Ramón llega a un acuerdo con ellos y decidimos compartir cuerda para así no parar de escalar y que los chavales no estuvieran esperando mientras nosotros machacábamos la cascada tras el paso de los cinco.



Van pasando turnos hasta que me toca a mi probarlo.



Absurdamente el miedo escénico se apodera de mí, por aquello de la novedad, de hacer algo atipico aunque no muy distinto a las decenas de corredores que he hecho, hasta que decido solo escuchar las indicaciones de Ramón y desconectar de lo demás.

Baja los talones…
No abras tanto los piolets…
No seas tan posturitas y ve más…recto



Lo intento, pero me puede el vicio de la escalada en roca y lo hago fatal.

El próximo turno intento hacerlo mejor.

Nos hacemos un total de 3 vías? cada uno y cuando yo ya he acabado mi turno decido dedicarme a la fotografía, observar y aprender.



Estoy hablando con Sergio sobre algo relacionado con la pegada de los piolets, mientras Ramón da consejos a Yago que está en la cascada asegurado por Nell, cuando escuchamos a la cordada con la que habíamos compartido cuerda, que ahora andaban preparándose de nuevo tras comer, algo sobre un alud…¿?

- Mira, mira, qué guapo! Peazo de alud está cayendo de Dos hermanas!

Sorprendidos nos giramos todos los que allí estamos (ahora unos nueve o diez) a los chavales ya que desde nuestra posición no vemos nada.

- ¡¡¡¡Ahí va, que viene para acá!... Corred!!!

¡BRUUUUUUUUUMMM!

El instinto se activa y el pánico corre a borbotones por todos lados.
El cerebro empieza a registrar información a velocidad descomunal mientras doy grandes saltos para poder avanzar lo más rápido que puedo sobre la nieve blanda que nos rodea, intentando separarme de la pared lo más rápidamente posible e intentado subir por el lado derecho para evitar así la canal por la que seguramente bajaría el alud.

Cuando cruzo el descubierto río, mi pierna derecha se hunde en uno de los saltos y caigo de rodillas notándo que la derecha se golpea con una roca y hace quejarme, pero no me paro, me arrastro y saco la pierna para continuar corriendo un poco más gracias al chute de adrenalina que me habia proporciando el cuerpo ante la señal de peligro.

Tras dos pasos más me giro para comprobar la distancia a la que estoy y ver si es suficiente. Alucino al ver el polvo que empieza a aparecer por encima de la cascada, posiblemente previo al mogollón de toneladas que saltarían después para taparnos por completo.



También veo a Yago que no se ha movido de la pared de hielo y sigue pegado a ella en una postura extrañamente reposada, como si hubiera aceptado la situación a la que se enfrentaba.

No puede hacer nada, solo esperar
- Me da tiempo a pensar.

Observo que todos están mirando, parados, la nube de polvo en el cielo...reacciono.

- ¡¡¡Corred, seguid corriendo!!! - Me veo gritando al ver la nube de polvo elevarse aun más.

Los allí presentes ven lo mismo y se desperdigan aun más hasta que cada uno advierte que ya es suficiente distancia recorrida para sentirse seguro.

...

Luego? nada.



El alud no llega y nos sentimos tremendamente estúpidos al comenzar a usar la lógica y darnos cuenta de la tremenda distancia que hay de Dos hermanas a la Pared de Zabala.
Aun así, el que llegara el polvo hasta nuestras cabezas da que pensar sobre la magnitud del alud.

Uf!

Poco rato después llegan varios helicópteros (Bomberos, Cruz Roja y Guardia Civíl por ese orden) y una chica del parque que se acerca para preguntarnos si habíamos visto a gente por la ladera que se había derrumbado.



No hemos visto a nadie lo que si estábamos viendo es a unos esquiadores en la cima, posiblemente los causantes de la rotura de la gran pala que casi cogía toda la cuerda de Dos Hermanas.
No parecían nerviosos ni realizaban movimientos extraños por lo que deducimos van solo ellos dos.
Al poco rato desaparecen por el otro lado.

Lo que si flipamos es con las cordadas que habíamos visto en los resaltes de hielo en una cornisa más abajo, a los que les había pasado por encima.
No se movían.



Imagino que estarían flipando por ver pasar toda esa nieve por encima suyo y al escuchar el tremendo estruendo que produjo el alud.

Ya más en calma y con la adrenalina en sangre más baja, empiezo a notar el dolor de la rodilla derecha por el golpe en la roca. La muevo y parece que está bien.
Correr con las Koflach por terreno inestable y caer de rodillas en una roca no es nada agradable.

Mientras Yago termina la vía y Sergio y Nell también la hacen, observo como los bomberos se acercan a las cordadas que están bajo la repisa de Dos Hermanas.



Donde dos de ellos ya han comenzado a escalar de nuevo para recuperar las cuerdas e imagino salir pitando de allí.



Luego, en casa, compruebo que hice unas fotos antes del alud y se puede apreciar lo que se cayó y que en la escena solo había tres grupos de personas. Unos bajando (lo sé por ver, al aumentar la fotos en formato RAW, su posición agachada y las huellas en la nieve), otros preparándose para subir por la ladera y otros siete, abajo, en el resalte de hielo.



Tras el alud se puede apreciar que están arriba los dos que cruzaron la ladera y tuvieron la suerte de no perecer en ella y los siete de abajo.


La zona rosa es la que faltaba de manto en la ladera y ver las dimesiones con los esquiadores de la cima izquierda.

También se puede apreciar en esta foto de abajo, que les pasó por encima el alud y los restos de este bajo ellos.



Dan la 13.30 cuando decidimos dar por terminada la actividad, sobre todo porque si las previsiones habían sido tan exactas para la ventana del domingo en la mañana, también lo serían el aviso de la llegada de un temporal de nieve que barrería España de Sur a Norte y que ya veíamos acercarse y cubrir de negro el cielo.



Las conclusiones que se pueden sacar de esta experiencia con el alud son muchas, pero la que es más certera es que somos como hormigas en el recreo de un colegio, donde los niños son las montañas y sus ideas las inclemencias del tiempo.

7 de enero de 2010

PA'LANTE COMO LOS DE ALICANTE - 02 (DIEDRO UBSA AL PEÑÓN DE IFACH + SELLA)

En la entrada anterior…

Le llamo, pero no lo coge.

Contestador Movistar…

Posiblemente no lo oiga al llevarlo guardado en la mochila con el resto de cosas y el jaleo de las gaviotas y el mar amortigüen el sonido de la llamada.

Cuelgo y me quedo mirando los cabos de mi arnés, dudando de si comenzar con la maniobra a riesgo de que nada de lo que me he imaginado sea lo que ocurre abajo, a 30m de mí.

Estoy deshaciendo el primer nudo cuando de repente noto en el pecho una extraña vibración que le sigue un sonido que mi cerebro enseguida reconoce. Es el móvil que está sonando!

- Si? Antonio? – Pregunto para confirmar mi interlocutor
- Hola Vlady…oye que estamos bajando a Cármen…
- ¿Qué ha pasado? – Le interrumpo – Banjándola? Pero cómo?
- Si – Me responde Antonio – Los alemanes se han tirado el rollo y estamos usando su cuerda.
- Pero Cármen está bien? – Increpo
- Si, sólo que no ha podido darse los pasaos y ha decidido bajarse. En unos minutos subo.

Rehago el nudo y espero a recibir alguna señal en forma de tirón para comenzar a recoger cuerda.
Poco rato después aparece Antonio por el borde del diedro. Al poco rato llega el chico alemán al que agradecemos de nuevo el uso de su cuerda.



- ¿Qué te parece Antonio, si les dejamos pasar en forma de agradecimiento?

Lo que no sabía es que la mujer alemana era una señora, que posiblemente fuera la madre del chico que ya no cumplía los 60 años y que iba muy lenta, por lo que perdemos mucho tiempo en la espera a que llegue, a que salga y a que supere los complicados pasos de este largo que ahora venía y que ni Antonio no yo sabíamos como era.

- ¿Este le doy yo Vale? – me dice Antonio

Este largo en concreto resulta ser el más difícil en grado ya que el mármol en que se ha convertido el tramo desplomado, hace que supere con creces el Vº ó V+ que le dan en muchos croquis, siendo un 6a como la copa de un pino.



El alemán lo sube rápidamente, pero la supuesta madre le toca descansar y luego acerar, eso si con estilo y al parecer sin mucho esfuerzo.

Antonio lo lucha tras ellos como un campeón y sale del sufrido tramo airoso.

Tras este largo de nuevo encaro yo la cabeza de cordada y entro decidido a la derecha para luego hacer una algo expuesta y fina travesía a la izquierda y enlazar una lejana chapa, ya cerca del comienzo de la fácil chimenea.



Esta, coronada con una piedra encajada entre el final del diedro y la pared que se supera por su lado izquierdo en un expuesto tramo sin posibilidad de asegurarse y algo lavado, hasta ponerse encima de la “guinda”.



Según llego, la alemana está saliendo de los primeros y desplomados metros hacia arriba, realizando un par de pasos en artificial.

Aseguro a Antonio y le veo subir por la chimenea, aprovechando para hacerle unas pocas fotos de las que destaco está de abajo.



Y esta.



Mientras, también aprovecho para hacer algunas fotos a otras cordadas que están terminando la Valencianos a nuestra espalda.



Este largo, el 6º, es el que requiere de un rápel para acceder a los dos diedros finales de la vía original y lugar donde muchos se embarcan por no llevar un recorrido lógico.
Los primeros metros son atléticos y de generoso agarre hasta llegar una chapa, desde la que comienza una travesía a derechas para enlazar la fisura roma.



No hay más seguros por lo que toca armarse de valor, calcular bien los movimientos y adentrase en lo desconocido para mí.

La fe pedricera ayuda a darse los pasos que requieren de algo de técnica y que terminan en la ancha fisura.
Lo consigo no sin quejarme un poco.

Aquí el camino se difumina y comienzo a irme demasiado a la derecha hasta que compruebo que la roca está demasiado rugosa para ser la vía.

- ¡Creo que me estoy embarcando Antonio! – Le grito estirando el cuello para que me vea
- ¡Es a la izquierda, por la fisura! – Me corrige.

Me toca destrepar, luego meterme bajo un desplome en travesía para salir con los pies al aire en generoso patio y finalmente otra travesía, ya asegurada con un friend hasta la reu…de chapas?



¿Dónde están las argollas para el rápel?...¡Lo mismo no es esta la reu!

Aseguro a Antonio y mientras espero a que pase por lo mismo que yo, de nuevo me entretengo en realizar fotos a otras cordadas que nos rodean.



Desconozco la vía pero tiene pinta de ser más dura que la nuestra.



Poco rato después, aparece Antonio a mi lado y le enseño la reu de chapas y la falta de argollas.



- Espera – me dice mientras se asoma a la otra cara - Están aquí!



El rapel requiere de llevar un nudo autobloqueante, un Sunth (Pato) o similar ya que hay que llegar a la reu siguiente agarrándote a la pared y moviéndote un poco de forma dinámica, con el peligro de caminar por la pared haciendo un péndulo.



Los dos conseguimos hacerlo sin demasiados problemas.

Este me toca a mí.

Se trata de una expuesta travesía asegurada con dos alejados bolt. Con cuidado sale bien, pero no te caigas.



Luego enlaza con el profundo diedro, más impresionante que difícil, para terminar yendo por el lado izquierdo del palmeral sin posibilidad de protección por lo que hay que ir de nuevo con cuidado por su sencilla placa final.



Tras llegar a la reu, aseguro de nuevo a Antonio que comienza con la travesía no menos expuesta si por un casual resbala.



El último largo según varios croquis, le dan de IVº, cosa realmente extraña al ver lo que desploma el paso de salida.



En breve Antonio, comprobaría que no es así.



6a de nuevo es el grado propuesto tras su escalada.

El largo final son unos 50m de IIIº, que recomiendo hacer encordado, subiendo por placa al principio y luego por un marcado diedro con posibilidad de asegurar, porsiaca. Pocos metros después encontraremos una reu de dos chapas con parabolt.

- ¡Hola Vlady!

Allí está Cármen que ha subido por la Normal que es el descenso y que lleva esperándonos casi todo el día.



Son las 17.00 cuando estamos ya los tres en la cima pensando ya en el homenaje que nos íbamos a dar y como no en las cervezas que iban a caer.



Tras contemplar el impresionante atardecer ya de bajada, decidimos poner rumbo a Altea, en busca de un restaurante que Cármen conocía, aunque no recordaba el nombre.
Lo bueno de la zona de la plaza de Altea es que sus restaurantes tienen la carta fuera, por lo que puedes tomar la decisión de entrar o no dependiendo de lo que te quieran cobrar.



No encontramos el restaurante que decía Cármen, pero si unos que nos convence a los tres.



Allí pedimos permiso para poder sacar el vino que he traído para la salida, diciendo que íbamos a celebrar nuestra aventura en el Peñón.



La cena pasa alegremente con un servicio excepcional y acogedor con un final nada caro para lo comido.



Esa noche la idea es dormir en la zona de escalada de Sella para a la mañana siguiente escalar allí algunas vías, pero mi memoria me engaña y terminamos durmiendo en el siguiente pueblo llamado Alcoleja.


Domingo 3 ENE 10
De nuevo el día amanece claro y despejado y sin mucho esperar nos vamos a Sella pueblo donde Antonio y Cármen desayunan. Yo lo haría en la zona de escalada, mientras preparábamos las cosas para escalar.



Las otras veces que he estado en Sella, siempre he ido a la zona de Culo de Rino, por lo que les propongo ir a conocer otra zona donde existan viñas para todos y además posibilidad de que Cármen se desquite realizando su primera vía de primera.



Encontramos el sitio perfecto tras algunas dudas.



El sector que llama El Final y que está como su nombre indica al final del murallón de arriba siguiendo Culo de Rino.

Allí Cármen se estrena en una vía de IVº que escala rápidamente y queda encantada.



Hacemos luego otra de Vº que está a su lado que ya realiza de segunda.

La zona esté llena de gente por lo que las vías sencillas están llenas, por lo que me animo a probar un supuesto 6b al que no he visto a nadie darle un pegue.
En breve entendería el porqué.

Se trata de una vía con una sección claramente más difícil, con pasos muy lavados.

¡Vaya se me ha olvidado el magnesio en el coche!


Me propongo apretarle en el paso, pero al llegar al primer seguro de la sección dura, veo que se trata de spit de 8mm!

PENDIENTE DE FOTO

Pruebo el movimiento y le veo color, pero el seguro que tengo en mi cintura me hace dudar de su resistencia y termino por acerar de el para llegar a un agarre mejor.
El que le sigue también es un spit, pero ya es algo más sencillo. Luego vuelven a aparecer bolt, pero justo en una travesía que hay que hacer para llegar a la reu, de nuevo otro spit, esta vez encima con chapa artesanal.

Ya sé por qué no se mete nadie en esta vía


Este paso es obligado y no tengo más remedio que arriesgar y hacerlo.

Son las 14.30 cuando decidimos dar por finalizado el día de escalada y comenzar con la vuelta.



Tras parar en un pueblo, de camino, a comer, comienza el viaje de vuelta a Madrid que nos lleva con niebla y lluvia constante a la realidad diaria.



Sin duda una fantástica manera de comenzar el año.


¡Va por ustedes!

4 de enero de 2010

PA'LANTE COMO LOS DE ALICANTE - 01 (DIEDRO UBSA AL PEÑÓN DE IFACH + SANSILVESTRE VALLECANA 2009)

Las excusas más habituales que escuchaba tras la propuesta, casi siempre eran las mismas:
Me han dicho que está muy lavado o ya la he hecho y no me apetece repetirla.
Pero por fin, este primer finde del 2010, tras pocas horas del estreno de año nuevo, Antonio, Cármen y yo mismo con dos de sus hijas más queridas, se disponían a acomodarse a los pies de la cara Norte del siempre majestuoso Peñón de Ifach, para escalar la más fácil de las difíciles y la más difícil de las fáciles. El Diedro UBSA.



Proyecto pendiente por mi parte desde que en 2006 visitase esta pared para escalar la Valencianos.
Para Antonio y Cármen estreno total, está última hasta poco antes de la escalada duda de si acompañarnos o quedarse abajo tras ver los croquis.



Día 2 ENE 10
La mañana comienza a las 07.00 para nosotros con una fresca pero soportable tempe, al lado del mar, de unos 10ºC



Mientras Antonio y Cármen, que no trajeron desayuno, buscan un bar abierto, a pesar de que nuestro vecino de furgoneta, un tal Cosme, asegurase que hasta las 10.00 nadie abría sus puertas, me siento cara a cara con la Norte mientras doy vida a las manos con la soja caliente y el dolor de la rodilla me hace volver atrás unas cuantas horas, a modo de flash back.

Día 31 DIC 09 (Flasback)
Son las 16.35 cuando llego al Bernabeu. Esta vez soy el primero en llegar de los que habíamos quedado, no como el año pasado que me fue imposible ver a nadie.



Hace frío y viento, pero el lugar elegido es perfecto para evitar el envite de este.
Tras dejar la ropa de cambio en el ropero, me paso la hora que falta para que llegue el resto calentando para no quedarme pajarito.

En mi espera algunas gotas que caen quieren oscurecer el Cool Gray de la acera, pero el viento reinante se encarga de desbaratar su plan.



Son las 17.25 cuando por fin aparecen. Primero Juan, luego veo a Edith, seguido a Yago y Cris, para terminar con Diego.
Tras las felicitaciones y demás, cada uno se va a buscar su cajón y yo me quedo con Edith para meternos al mogollón de los últimos.



Tras haber mirado las previsiones poco antes de salir, decido llevar el chubasquero gordo con capucha, ya que amenazaban con tormentas por la tarde. También dejo en casa a la niña pequeña para que no se me ponga mala y uso el móvil para sacar las instantáneas que veis.
Dicho y hecho, cuando dan las 18.00 veo por atrás nuestro la negrura y amenaza de lo que iba a ser un suplicio durante toda la carrera.



A las 18.05 comienza a llover y ya no pararía.

Aquí decido guardar el móvil con su bolsa de plástico y enfundarme el chubasquero, en visión túnel, por la capucha que ajusto a mi cara para evitar rozaduras.

Sigo a Edith durante los dos primeros km hasta que me insiste varias veces en que no me preocupe de ella y que vaya a mi ritmo.
Me convence, me despido y comienzo a acelerar buscando mí 70% intentando mantener un ritmo constante durante los siguientes km, que resulta casi imposible debido a la cantidad de gente y al miedo que me generan mis zapatillas, que en mojado funcionan mal.

Mi fiel compañero, con el que iba a controlar el tiempo de cada km, no está en marcha debido a que el frío se ha apoderado de mis manos durante la espera de la salida, empapado, ayudado por el frío y el viento, no he apretado lo suficiente uno de los botones.

¡A correr A Vista!

Corro y corro y no sé que tiempo estoy haciendo, este descontrol sumado a lo incómodo que es correr con el chubasquero, los charcos y las zapas que me dan algún susto, hacen que vaya corriendo mal.

Más lluvia, más viento, más frío,…Granizo!

El km antes de la cuesta, como ya me había planteado, bajo el ritmo para poder subir la cuesta que le sigue mejor que otros años. Funciona y subo la empinada calle sin ningún problema y a una velocidad superior a la de otros años.
El entrenamiento y la experiencia consiguen que sea más que satisfactoria la sensación.

El último km la calle se estrecha, la gente casi se amontona, es más complicado darse caña y hay que ir frenado un poco. Justo ahí comienzo a sentir molestias en el la rótula izquierda. La que me falta el menisco. El dolor no me es familiar, esto es algo nuevo, pero ya no queda nada para terminar y acelero para robar algunos segundos al cronometro.

Luego me enteraría por la Internet que había hecho un tiempo de 57,21min, un segundo menos que el año pasado. Dadas las condiciones y que mi mejor marca actual son 51min me puedo dar con un canto en los dientes.

Al pasar la meta, la lluvia sigue y el frío aumenta. Igual que el dolor en la rodilla.
El paso raro que he estado dando durante la carrera debido al miedo a caer, seguramente tenga algo que ver.
Tras recoger la ropa ya tiritando, me cambio en unos soportales donde el viento corta como cuchillas los maltratados cuerpos y por fin, al calzarme las secas zapatillas con sus secos calcetines y resto de ropa, empiezo a sentirme genial.
De nuevo, como otros años, las miles de personas se apelotonan en el metro.



Esta vez más organizadas y la mayoría agradeciendo el calor que se está generado en la espera a entrar en el vagón.

Dia 2 ENE 10
La búsqueda de un lugar para desayunar por parte de Antonio y Cármen ha sido infructuosa, por lo que se amoldan a la comida que hay y se ven obligados desestimar el café de la mañana.

Poco rato después, estamos de camino a la pared, mientras convencemos a Cármen de que al menos se de los dos primeros largos y que si no se ve bien la podemos descolgar desde esta reu al suelo.




Accede al plan y allí vamos los tres con tan sólo una cordada por delante que se aleja rápida del suelo no dándonos opción si quiera a ver sus caras.



El recorrido se presenta impresionante, lógico, atractivo, brutal…



Sin mucha discusión decidimos que empiece Antonio para darse el primer largo de transición para llegar al diedro. Se trata de un largo en travesía de no más de IIIº

Ya en la reu los tres, cambiamos el cabo del miedo y cargando con un juego de friends y otro de fisus encaro la pared para subir por los técnicos pasos de V+, contento por ver que el grado propuesto en los croquis que disponemos está bien puesto y no sorprende.

Cármen lo lucha y finalmente gracias a los ánimos de Antonio y míos consigue llegar a la reu.



Cuando estamos los tres en la reu de nuevo, vemos que llega una cordada tras nuestros pasos. Son unos alemanes, hombre y mujer.

Antes de que llegue la mujer alemana, decido salir rápido de la reu para no juntarnos cinco y estar más incómodos aun, tras preguntar a Cármen si quería seguir, ya que este era el punto de no retorno para ella.

Yo creo que si... – Responde.

Supuestamente el siguiente largo es V+ y está concentrado en los pasos de la vertical salida que gracias a lo lavado que está, bien podría llevarse el 6a.



No sé sí Cármen va a poder darse estos pasos – Pienso

Tras guerrear el largo hasta la siguiente reu, comienzo a recoger la cuerda rosa unos metros para que Antonio sepa que ya estoy en ella y me puede soltar.
Luego, recojo la cuerda sobrante y doy tres fuertes tirones para avisar que Cármen, que va en la rosa, puede comenzar a subir.
Sabiendo que la cosa es difícil, tenso la cuerda con el Reversino lo más que puedo y cuando se destensa vuelvo a recuperar, así hasta 3 veces, momento en el que la cuerda deja de moverse.

Pasan los minutos y no hay respuesta.
Doy alguna voz pero soy consciente que entre el graznido de las gaviotas, el mar y que estoy en una repisa, es imposible escuchar nada.

Decido esperar y darles tiempo.

Imagino que pueden pasar dos cosas, bien que Cármen no pueda darse los atléticos pasos y esté descansando o viendo la posibilidad de montar unos estribos para salir de ellos.

En cualquier caso me toca esperar por lo que me desato los gatos y me pongo algo más comodo, siempre con la cuerda tensa y sin soltarla.

El tiempo sigue pasando y comienza mi preocupación.
Me empiezo a imaginar situaciones diferentes en las que podrían estar abajo y razones por las que no sube, pero ninguna es buena, asi que me dejo de paranoias que no me ayudan.

Tras un largo rato que no sabría calcular, decido que tengo que hacer algo para cambiar la situación así que empiezo a desbloquear la cuerda para bajar poco a poco a Cármen, hasta que la cuerda queda floja, suponiendo que porque ha llegado a la repisa de la reu.

Tras esto, empiezo a valorar la situación en la que nos encontramos planteando las diferentes opciones.

Antonio y Cármen están abajo en la reu. Por lo que sea Cármen no puede subir. Hay que bajarla. Para ello se necesitan ambas cuerdas, ya que la suma de los metros al suelo desde donde están es 40 y con una sola cuerda (60m cada una) no llegaría a la base y yo tengo ambos cabos de las dos.
Por lo tanto debería de bajar yo, rapelando, tras empalmar ambas cuerdas, luego recuperarlas, montar el rapel para el que la dejaría en el suelo, bajarla y volver, Antonio y yo, a escalar este largo y seguir la vía.

Pero hay un problema, no sé si Antonio habrá pensado lo mismo que yo y no puedo comunicarme con él…un momento, los móviles!!!

Saco el mío y compruebo que hay cobertura.

Genial!

Le llamo, pero no lo coge.

Contestador Movistar…

Posiblemente no lo oiga al llevarlo guardado en la mochila con el resto de cosas y el jaleo de las gaviotas y el mar amortigüen el sonido de la llamada.

Cuelgo y me quedo mirando los cabos de mi arnés, dudando de si comenzar con la maniobra a riesgo de que nada de lo que me he imaginado sea lo que ocurre abajo, a 30m de mí.




Continuará…