3 de julio de 2008

TODOS TENEMOS UN COMIENZO, Y ESTE ES EL MÍO

Muchos me habéis preguntado, bien face to face o bien por mail, sobre mis comienzos, quien fue mi mentor, cual fue mi primer contacto con la roca, mis primeros gatos, la primera vez en la pedra, etc.
Hoy os lo desvelo a todos/as en este post especial, sobre todo para que veáis lo que nos parecemos todos/as en esto de los principios, viéndoos seguramente identificados en algunas o muchas de las situaciones.

Espero que al menos os sea entretenido ;)

Si la memoria no me falla, que va ser que sí, intentaré contaros mis comienzos en este siempre sorprendente mundo de la escalada.

Corría la primavera de 1997, cuando Andrés, un amigo que cambió de vida y de lugar de residencia a los pocos años de empezar a escalar juntos, me llevó un día a La Cuesta de la Vega. Un muro de contención que hay bajo la Catedral de la Almudena en Madrid.
Allí puso una cinta tubular alrededor de uno de las columnas que sujetan la poco estable varandilla de arriba, pasó la cuerda por el mosquetón y me aseguró en TopRope, con lo que en aquella época era lo más habitual. Un ocho.

La sensación no pudo ser mejor. Fue como encender un interruptor de una habitación a oscuras en la que nunca hubieras entrado. Todo era nuevo, sorprendente, doloroso incluso...pero me encantó y sentí que algo se había activado en mi interior. Algo imparable.
No recuerdo si me colgué, cuanto tardé en llegar arriba, ni si al día siguiente tenía agujetas. Lo que si recuerdo es que esa misma semana, el dinero que pensaba usar en salir de marcha, lo invertí en unos pies de gato. Los ultra conocidos Ninja de Boreal. Esos que te dejaban los pies verdes en los primero usos.



De aquella primea vez no dispongo de foto alguna, pero si de una siguiente vez en la que Paco, un colega del barrio, nos acompañó en mi primera salida a la Pedriza. Paco tenía carné de conducir y Andrés y yo no, por lo que en poco más de una hora estábamos de camino a la nueva experiencia. Escalada de adherencia.


Soy el de la izquierda y...sin barba!!!

El lugar no podía ser otro que el Cancho de los Brezos.


Observad que aun no se había caído la placa de la izquierda de la pared.

Escalamos de segundo tras Andrés ponernos las cintas.

Primero voy yo y luego Paco, compartiendo un arnés de color rosa que Andrés nos presta.



Paco me pide que le haga fotos con su cámara mientras sube ágilmente por este Vº que nos dice es Andrés.

Ya en la cadena, vemos que nos hace un gesto con el brazo para indicar que ya quiere bajar.
Se echa para atrás y escuchamos todos el ruido característico que hace el velcro al despegarse...


-. Espera, espera!!! - Escuchamos que dice Paco desde arriba mientras se agarra desesperado a la cuerda.

-. Que pasa? - Grita Andrés mientras bloquea la cuerda con el ocho.

-. Que tengo solo el arnés con el velcro...no tengo la hebilla pasada!!!

Tras unas maldiciones, se pasa como puede la cinta por la hebilla y baja con una palidez y jurando no querer escalar más en la vida.

-. Esto es muy peligroso. Un fallo tonto y la palmas.

Después del susto, creo que escalamos algo más Andrés y yo.

Pocos findes después estábamos en Patones, con nocturnidad ya que al no tener coche nos tocaba ir en bus a Torrelaguna y luego hacer dedo hasta el Pontón.
Recuerdo que una de estas primeras salidas a Patones, nos recogió un chaval con un R5 amarillo, con más bollos que una pastelería y que desprendía un sospechoso humo negro.

-. ¡Subid chavales! - Nos dice mientras aparta una guitarra con pocas cuerdas y algo de ropa para descubrir un asiento roído.
-. Queréis? - Nos dice mientras nos pasa lo que está fumando.

No volví a coincidir con él, pero por alguna razón tengo su cara grabada en mi mente.

Curioso personaje este.

Después de esos primeros tientos, ya no veía edificios, ni monumentos, ni estatuas...todo eran posibles escaladas.
Miraba cualquier pared de la ciudad y me imaginaba como podría subir por allí.
Esto me duró varios años después.
Aun hoy me sigue pasando de vez en cuando.

No tardamos mucho en querer pasar de hacer un largo a sumar dos o más.
Pero nuestro desconocimiento e inexperiencia nos lleva a meternos en vías del Pico de la Miel con solo un puñado de cintas express cortas, una cuerda de 11mm y muchisima motivación, obligándonos a pasar alguna que otra desagradable experiencia.



Esto nos lleva a darnos cuenta que si queremos hacer de estas cosas, hay que invertir en ello, por lo que reunimos nuestros ahorros y decidimos comprar seis Friends y un juego de fisureros.

A partir de aquí los proyectos y sueños crecen como la espuma de todas esas clásicas que me he tomado desde que comencé aquella primavera de 1997.



Muchas gracias Andrés, por enseñarme el camino que estaba buscando ;)

15 comentarios:

Javi L. dijo...

Muy guapo y sincero Vlady!

Historias de montaña dijo...

Zenks mai frend ;)

Salu2

Juan korkuerika dijo...

Como me suena lo que cuentas maestro jejejjeje... yo también empecé con los Ninja, qué recuerdos ;-)gracias por activar el baúl de los recuerdos...
Un abrazo y hasta la vista alpinista

Diego dijo...

Mis primeros gatos, y no hace mucho de esto, fueron unos del Decarton, me costarón 24€, goma cocida de toda la vida...Llege a darme pasos de 6a+...
Todos cometemos errores e infantiladas al principio, de sabios es darse cuenta y restificar a tiempo !!!

Buen post Vlady.

1 abrazo, Diego

Historias de montaña dijo...

Qué hay:

Juan: Cuando compartimos experiencias y sensaciones con los que nos rodean, nos damos cuenta de que estamos hechos con la misma base.
Me alegra haber conseguido activarlos ;)

Diego: Lo buen o de aprender con unos gatos "malillos" es que cuando cambioas has aprendido de verdad a escalar ;)
Recuerdo que con los Ninja he llegado a encadenar hasta 6b+ de adherencia. Son unso gatos buenisimos para adherencia.

Como bien dices, el mal no está en errar, si no en no tratar de enmendarse ;)

Suerte el finde a todos/as
Salu2

Nell dijo...

ains.... q el vlady se nos pone sentimental.... deberiamos comprar un piso a kien nos hizo tocar la roca por primera vez jejejeje


besosssss

Historias de montaña dijo...

Serán las 35 primaveras que me llegan en unas semanas.

Besos clasicorra! ;)

Gatsaule dijo...

Pero si has empezado hace cuatro dias, todavia eres un novatillo !

Historias de montaña dijo...

Qué hay Gatsaule:

Siempre seré un novatillo...por que cada día aprendo algo nuevo.

Nunca dejaré de aprender y eso me encanta. ;)

Salu2

Fer dijo...

Muinnnnnnnnnnnnteresante.
¡Y lo que aún falta por llegar!
Nos vemos.

Historias de montaña dijo...

Qué hay Fer:

O dicho de otro modo...lo que nos queda por vivir ;)

Salu2

Martina dijo...

Muy bueno Vlady, la verdad es que te leo a menudo pero nunca he puesto ningún comentario por no incordiar.

He leído por aquí que te vas a Yosemite ¿en qué fechas? yo este verano estaré por ahí ya que mi padre se casó con una mexicana y viven en San Francisco. de hecho yo he pasado gran parte de mi vida ahí.

Bueno, ya me dirás en que fechas vais.
Un beso.
Martina

Historias de montaña dijo...

Incordiar? Para nada.
Aquí todo el mundo es Bienvenido ;)

Si quieres, mandame un mail y lo hablamos en privado. Dentro de mi perfil tienes mi correo.

Otro beso para ti ;)

Jacobo dijo...

Hola!!
Joer, ya ves! yo debo de estar aun en esos primeros años pq aun sigo viendo escaladas por donde quiera que vaya.
ademas de los recuerdos, me mola ir conociendo un poco al autor de este blog q tanto me gusta... q pelota soy xd ;) jeje
Un abrazo a tod@s!!

Historias de montaña dijo...

Qué hay Jacobo:

Eso es muy bueno para los A Vista jejeje

Salu2