25 de enero de 2010

LA FUERZA DE LA CORDADA (FILOSOFANDO...)

Cualquiera que haya escalado Clásica con gente de diferentes niveles, habrá notado lo que voy a intentar explicar.

Es un cambio que asumimos sin pensarlo, sin casi darnos cuenta. Sencillamente pasa y el resultado es un cambio de perspectiva, de fuerza mental que se transforma en una mayor o menor confianza en nosotros mismos.

Os pongo en situación, siempre llevando todo al extremo para que el ambiente sea más claro y concreto, pero que no tiene por qué asemejarse con la realidad.

SITUACIÓN
Imaginad que llega un finde en el que entre las propuestas, hay una que supera o está muy cerca de tu grado confirmado, en una pared que nunca has estado, pero en la que irías con alguien que sabes supera ese grado de sobra y conoce el descenso bien.
Por otro lado hay otra actividad propuesta en la que el grado es casi el mismo, en una pared que conoces y sabes de su descenso. En este caso la compañía es alguien que tiene poca experiencia en Clásica, su grado es inferior, pero te fías de esta persona por saber que es responsable y que te podrá ayudar en caso de necesidad.


OPCIONES
Hagamos como en esos libros interactivos que salieron a principios de los 80, de la editorial Timunmas, donde al final de cada hoja debías tomar una decisión donde llevarías al personaje a una situación u a otra.


1. Eliges irte a la pared desconocida con tu colega más fuerte y conocedor de la bajada.
2. Eliges irte a la pared conocida con tu colega más inexperto que tú.

Opción 1
Tu mente se relaja de manera exagerada y dejas que tu colega encabece los largos duros sin dudarlo y descargas en él toda la responsabilidad de la fueraza de la cordada.
No es algo que hagas de manera premeditada. Sencillamente ocurre. Asumes tu papel de sumiso y acatas las decisiones siempre y cuando la cosa sea excesivamente irracional para tu propia seguridad.


En la travesía de la Ruta 66 en la Bola de San antonio 6b/A1

Por alguna extraña razón no escalas bien. Y a pesar de estar en tu grado máximo, te ves acerando en pasos que nos son difíciles, pero es como si no vieras la necesidad de esforzarte. Como sí tu mente estuviera relajada y delegara en lo que no es esencial.

Opción 2
Ni preguntas a tu compañero al llegar a pie de vía, sabes que los largos chungos son los impares y comienzas tú sin plantear discusión alguna.


En los expuestos largos finales de la Guirles-Campos al Yelmo (6b/A0, Vº obl)

Te esfuerzas por proteger la travesía a muerte para que tu compi vaya a gusto en ella. Arriesgas hasta rayar el límite de los razonable incluso te llega a decir que no se encuentra bien para darse uno de los largos y no dudas en darle tú, regalándole un sonrisa y “un no te preocupes, yo encantado”, sacando fuerzas de no se sabe donde para darte ya tres largos seguidos, mantenidos y con unos alejes de espanto y sin una queja.


Supongo que las razones por las que asumimos un papel u otro frente a una situación, debe estar ligado más a unos instintos primarios en lo que se acepta la sumisión como medio de supervivencia al igual que se representa la dominación cuando no hay más alfas.

Pero aun hay otra opción. La opción nº 3, donde la cordada no funciona, y no funciona porque o bien no hay alguien sumiso o no hay un dominador en la cordada.
Estas las separaré en A y B.

Opción 3 - A
Una cordada donde hay dos alfas jamás funcionará ya que cada uno querrá imponer su criterio y posiblemente a la hora de bajar, si existen dos modos cada uno tomará el suyo, por simple cabezonería de alfa.
Eso si no pasa nada grave en la pared claro.

Opción 3 –B
En caso de que sea una cordada de sumisos, esta se verá abocada al fracaso en cuanto la pared presente un problema del que haya que tomar una decisión peliaguda y terminarán por bajarse de la pared, si consiguen tomar la decisión claro.

2 comentarios:

tortuga dijo...

Bueno voy a opinar, no se si bien o mal pero opinión al fin y al cabo. La cordada es una perfecta combinación de defectos y virtudes que cuando se complementan los unos con los otros tienes la esencia misma de la montaña en tus manos, en tus cuatro manos(una cordada cuatro manos).
Eso eleva a la enésima potencia el disfrute de la montaña, el cielo y todo lo que te rodea.

Historias de montaña dijo...

Qué hay Tortuga!

Libre opinión. No hay por qué estar de acuerdo conmigo ;)
El planteamiento de una cordada perfecta es algo que posiblemente trate en otro post.
Por cierto con 6 manos y una cámara para el 3º… ;)

Salu2