10 de mayo de 2010

¿POR QUÉ OCURREN LOS ACCIDENTES DE MONTAÑA? (FILOSOFANDO...)

Lo primero decir que, si esperas encontrar un post donde voy a poner en tela de juicio las acciones de gente que ha tenido un accidente con resultado de infortunio, te recomiendo que dejes de leer, ya que la idea de este no es la de levantar polémica alguna, sino la de dar una opinión sobre mi propia experiencia, errores y fallos cometidos, en los que unas veces me ha salido bien y otras mal. La diferencia, en muchos casos, sencillamente ha sido la suerte, lo cual ya decía Joe Simpson en su libro Este Juego de Fantasmas, sobre que de nada sirve tener mucha experiencia en montaña y llevar a cabo todas las premisas posibles, si el serác se cae en el momento en que pasas, sólo será por mala suerte.

También quiero eliminar de la ecuación las causas evidentes por las que ocurren otros, como son la falta de conocimiento del medio o un equipamiento inadecuado para la actividad.

Aclarados estos importantes puntos, paso a declarar y diseccionar los apartados con los que tras mi propia experiencia en estos últimos 13 años en la montaña, la lectura de varios artículos de expertos y libros sobre el tema o relacionados de algún modo, me han servido para la creación de este post, como son, por citar algunos:

- Quién vive, quien muere y por qué
- Doctor Vertical
- Guerreros de la Roca
- Quién dijo miedo
- Al límite 1 y 2
- Alpinismo Extremo
- Solo. Técnicas y experiencias
- El Poder del Ahora
- El hombre en busca de sentido
- …

Para ello voy a lanzar preguntas que seguramente muchos os habréis hecho en algún momento e intentar responderlas mediante lo aprendido.


A veces me enfrento a un paso que sé puedo hacer pero me bloqueo ¿Por qué me limita mi "coco" cuando quiero hacer algo?
El cerebro humano funciona usando, acumulando y actualizando una gran base de datos de recuerdos. Estos recuerdos son los responsables directos de nuestras decisiones. Decisiones erróneas o acertadas según el resultado, pero que cuando las tomamos pensamos es lo mejor, debido a que en un pasado tuvimos unas derivaciones que nuestra mente interpretó como “malas" o "buenas” en una situación similar.

Esto que explico se entiende mejor con un caso práctico.
Cuando me rompí el menisco, tras los meses de recuperación, cuando volví a escalar, el miedo a una nueva lesión no me dejaba hacerlo a gusto, porque el recuerdo que tenía con la escalada era que me había lesionado.
Le costó cierto tiempo de aprendizaje a mi cerebro, que el hecho de escalar no tenía por qué dar como resultado directo la lesión. Para ello tuve que empezar de cero y entrenar de nuevo el coco, consiguiéndolo mediante una mayor confianza en mi mismo con mi respuesta ante la roca, que evidentemente había bajado con el parón.

Pero también está el caso en el que no hay lesión previa y aun así no nos atrevemos a hacerlo.
Aquí puede ser el tema del miedo a lo desconocido, como por ejemplo la caída.

No hay escalador que tenga más miedo a la caída, que el que nunca lo ha hecho.


Me he encontrado muchas veces perdido por seguir un camino equivocado, sobre todo a la vuelta ¿Por qué me pierdo?
Decir antes de nada, que esto suele ser uno de los percutores más habituales de los accidentes en montaña.
Aparte de que el sentido de la orientación no sea muy bueno (como en mi caso), el perderse no sólo se basa en esto. Influye otro factor importante: No solemos prestar la atención necesaria cuando hacemos un recorrido por el que nunca hemos ido.
Todos hemos ido de copiloto en un coche y hemos llegado al nuevo sitio sin ser capaces de saber todas las direcciones a toma para regresar, ya que hemos delegado en el conductor (que ya sabía como llegar). Esto mismo ocurre cuando tomamos un camino nuevo, por la montaña, por el que nos perdemos al no estar atentos a la señales que nos ofrece y memorizarlas por si tenemos que regresar por el mismo.
Aunque en esta cuestión hay decenas de trucos, el principal, es darse la vuelta antes de que tengamos la sensación de estar perdidos del todo, regresando al punto en que estábamos seguros de nuestra ruta.
Poca gente hace esto y suele confiar en que más adelante lo encontrará, hasta que está totalemente perdido.
Mirar atrás en los cruces para fotografiar mentalmente (o físicamente) este y luego usarlo cuando lleguemos a él de nuevo, también es uno muy útil.


Bien, ya hemos aprendido de los errores, entonces ¿Por qué recaigo en las mismas cosas?
Si no fuera así, no seriamos humanos.
A diferencia de los animales, nosotros no sólo nos guiamos por nuestros instintos, sino que tenemos la capacidad de tomar decisiones, pero esa toma de decisiones, por desgracia, esta basada en una experiencia anterior de la que, por alguna razón, hemos salido libres a pesar de lo peligroso de la situación y por lo tanto una sensación de que no es algo “malo”.
Muchas veces, si hiciéramos más caso a nuestro instinto primario que a nuestro enrevesado razonamiento, posiblemente saldríamos mejor parados, pero como decía anteriormente nuestro cerebro funciona mediante los recuerdos, por los que finalmente tomamos las decisiones ante una cuestión planteada.

Lo cierto, es que da un poco de miedo este hecho comprobado en parte de la bibliografía expuesta más arriba, pero no todo está perdido ya que ahora que lo sabemos, podemos actuar en consecuencia y cuando estemos de nuevo ante una duda, sabremos que quizás nuestra mente no esté interpretando los peligros objetivamente.

Piensa, valora y luego actúa.

Otro caso para explicar un poco lo de arriba..
Hace unos años, intenté el Aneto por el Estasen, junto a César Ortiz, pero la meteo no nos dejó llegar más allá del segundo ibón, dándonos la vuelta al ver que las posibilidades de tener éxito eran nulas por intentar hacer la actividad en la mitad de tiempo habitual. Nuestros recuerdos de experiencias anteriores nos habían hecho llega a esa conclusión.


Pon el sonido, merece la pena

Un par de años después decidí volver. Esta vez en solitario y en estilo Alpino, es decir con todo encima.
Un error al dejarme la carne en el coche, única fuente de proteínas en 3 días, y solo disponer de hidratos de carbono, consiguió de nuevo que me diera la vuelta, haciendo caso a las señales de cansancio que acuciaba tras 12 horas de abrir huella hasta la cintura en muchas ocasiones.


Pero hay a veces que no da tiempo a pensar, valorar y actuar y te ves metido en una situación incómoda por ayudar a otros ¿Por qué actuamos así?
A pesar de que esta sociedad intente por todos medios separar al individuo del grupo, lo cierto es que estamos “conectados” unos con otros, sobre todo en lo que se refiere a la ayuda por el prójimo. Tristemente en la ciudad se pierde, ya que se trata de un instinto primario. Mevrefiero al de prestar ayuda.
Cuando vemos una situación de peligro cerca de nosotros, (alguien con el grillo mal pasado, una reu peligrosa, un escalador sin casco a pie de los Mallos de Riglos, etc) sentimos en el interior una imperiosa necesidad por advertir del peligro al que se enfrenta ese congénere que está a nuestra vera.
Esa primera necesidad instintiva sería la correcta, pero el problema viene de nuestros recuerdos en los que en alguna otra ocasión lo hemos hecho (o hemos visto hacerlo) y hemos recibido desagradable respuesta, quizás por no saber trasmitir el consejo de seguridad con delicadeza o porque la otra persona es de las que piensan haber nacido aprendidas.


Vale, sigo todas esas pautas, pero aun así ¿Por qué ocurren los accidentes?

Normalmente no suele ser un cambio radical en la situación, sino que se van acumulando situaciones que desembocan en él.
Un cúmulo de circunstancias o señales que si sabemos interpretar con tiempo y actuar en consecuencia, podremos salvar el pellejo. Lo malo es que debido a esos recuerdos que tenemos de situaciones similares, en las que hemos salido indemnes, nos damos cuenta demasiado tarde o les prestamos atención cuando ya no sirven.
Pero, atentos, esto no quiere decir que seamos unos inconscientes o temerarios. La cuestión es, que para nosotros, en esos momentos de decisión, no nos parece una mala idea.
¿Sorprendente verdad?
Sencillamente nuestro cerebro funciona de esa manera, para así poder tomar decisiones en nuestra vida de manera ágil y coherente, basándose en experiencias vividas o situaciones similares.

Vuelvo a mencionar que nuestro cerebro funciona mediante los recuerdos.

Pongo el caso que sufrí en el intento a la Norte de Monte Perdido, del que ya he hablado en muchas ocasiones el blog y seguramente repita en más, ya que para mi fue un antes y un después en mi modo de entender la montaña.

Las señales:

• Al llegar al Refugio de Pineta nos avisaron de que había riesgo de alud.
• Decidimos madrugar y verlo en vivo, a ver como estaba.
• Amaneció con bastantes nubes.
• A mitad de camino del balcón, perdimos las huellas que seguíamos al no verse el camino.
• Se me abrió el Platypus y se me salió toda el agua. Cogí de nuevo en un reguero, ya muy alto, donde el agua no tenía apenas minerales.
• Me deshidraté.
• Decidimos subir por un empinado corredor, a la izquierda, desconocido (aun hoy desconozco su nombre, graduación y gente que lo haya subido) y a mitad de camino, cuando era más peligroso bajar que subir, llegó una espectacular tormenta pirenaica.

Ya era demasiado tarde.

No habíamos sabido ver la señales, pero no por nuestro desconocimiento en montaña, sino porque en aquel momento valoramos (según nuestros recuerdos) la situación y nos pareció un riesgo asumible.


Pon el sonido, merece la pena

Si tras madrugar, subir por el indefinido camino, y ver que perdíamos las huellas, nos hubiéramos dado la vuelta, no habríamos pasado la experiencia que más tarde acontecería y de la que tuvimos la suerte de salir vivos, ya que amaneció un día claro y nos permitió bajar sin más percances, pero en un estado lamentable.
Por otro lado, gracias a estos errores, en un futuro, nuestro cerebro, sabio el, nos recordaría que cuando viéramos ciertas señales nos diéramos la vuelta.

17 comentarios:

biciatleta25 dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que dices, nuestro cerebo es una gran base de datos y actua como tal.
El otro día corriendo me pilló una tormenta y ví como se refugiaban debajo de un arbol unos cuantos chavales, mi intención fué el decirles que se salieran debajo del arbol ya que la tormenta la teniamos encima, se me quitaron las ganas al oir los comentarios jocosos que hicieron a mis pintas.

Un saludo.

santi dijo...

La selección natural va siguiendo un camino, más o menos, correcto.
En todas las especies vivas los individuos son prescindibles, siempre que sobreviva la especie.
Así, en montaña sólo terminan sobreviviendo los que más suerte tienen.
A mi me pasa como a biciatleta (y supongo que a ti mismo), la segunda vez que intentas aconsejar a alguien y recibes una respuesta desagradable, piensas "que espabile" y me escapo ligerico.
Porque, el problema no es que se estampe, sino que te salpique.

whiteness dijo...

muy interesante el post, el vivac del vídeo da un miedito del copón!!
afortunadamente no me he visto en muchas movidas y de momento he salido airosa de bloqueos de coco y pajarones que me han dado en plena pendiente, pero hay que estar "preparado" para too, y el tema psicológico hace mucho.
a ver si nos vemos pronto por las paredes ;)

Historias de montaña dijo...

Qué hay!

Biciatleta25: Carne de cañón…o mejor dicho de rayo, eran esos muchachos :D
Imagino que tuvieron (mucha) suerte y no les pasó nada…

Santi: Sí que me ha pasado, pero aun así, muchas veces gana mi instinto,…por algo me llaman algunos amigos/as el profe ;)

Whiteness: Trabajo me ha llevado plasmarlo en reducidas cuestiones ;)
El vivac, una experiencia que no deseo ni a mi peor enemigo…
Seguro que nos vemos antes de lo que imaginas. Ánimo!

Salu2

Anónimo dijo...

Vereis....yo más bien creo que nuestro cerebro no es sabio, es mas bien ignorante (dicho desde el cariño), y se sabe que la ignorancia puede ser muy atrevida..pero esto no es malo, todo lo contrario, esta ignorancia, es lo que nos ha permitido a los seres humanos ser hoy lo que somos (si, si, m refiero a la vida misma, pero tambien a los accidentes en la montaña), a raiz de lo anterior, además pienso que los hombres arriesgan mas que las mujeres (salvo honrosas excepciones), y estaria bien saber donde esta en gen humano que os lleva a poner al limite la vida, (para desconectarlo algún q otro finde)pero bueno, esto es filosofía no?

Historias de montaña dijo...

Qué hay Anónimo/a

En primer lugar me gustaría saber quién eres, sobre todo para poder dirigirme a ti de manera más precisa.

Sobre ese desconocimiento del que hablas, como digo al comienzo del post, he pensado que no es parte de estas deducciones y por eso lo he sacado de la ecuación.

Sobre ese gen del que preguntas, ya publique un post en su momento, en clave de humor, ante la “típica” pregunta.

Aquí puedes leerlo.

Salu2

Diego dijo...

Además de todo lo que has plasmado aquí una vez analizadas tus situaciones en montaña, y dada la cantidad de bibliografía a la que haces referencia, comentar que muchas de las cosas que pasan en montaña provienen de unos malos hábitos adquiridos de unos a otros, o mejor dicho, de una mala formación.
No todo el mundo puede pagarse un curso de formación, ya sea de escalada, alpinismo, barranquismo, etc etc, pero se vé cada cosa en el monte de agüita, y me refiero pues de personas a las que ves sin saber utilizar un freno asegurando pero que en cambio están en una placa de Vº grado con unos gatos punteros de precisión de 100 pavos...manos libres en el casco, y luego le pregunta desde arriba el otro compañero que qué hace con las argollas, cómo pasa la cuerda, si rapela o le descuelga, cómo tiene que rapelar y un sin fin de cosas...Lo peor de esto es que no sólo se embarcan ellos, sino que además invitan a salir a los colegas diciéndoles que son la repolla escalando, y claro, lo que uno hace mal lo transfiere al otro, y suma y sigue.
Afortunadamente, con quien me he movido en montaña me ha enseñado cosas "coherentes", y con algún que otro curso de formación que he estimado oportuno, lo he complementado...pero claro, mis primeros gatos fueron unos del DecartÓn, y utilizaba la técnica de los tirones de cuerda...y por supuesto no invitaba a nadie como compi de cordada sin tener ni puta idea.

Salu2

Vlady dijo...

Qué hay Diego!

Está claro que poco podemos hacer ante las fuerzas de la naturaleza y prevenirlo todo. No podemos eliminar el riesgo total en la actividad de montaña, ya que eso es imposible incluso en nuestra vida diaria, pero lo que sí podemos hacer es minimizarlos, como apuntas, añadiendo experiencia y conocimientos a nuestra gran base de datos para que cuando nos encontremos en esa situación sepamos al menos de que va la cosa.

También si esa minimización del riesgo es demasiada, le quita algo importante a la actividad de montaña, y es esa incertidumbre que tanto nos atrae y que muchas veces buscamos en las nuevas líneas.
Metido en nuestros genes de “cazador”, nos gusta y atrae investigar y cazar nueva sensaciones, experiencias y “cimas”.
Está en nosotros! ;)

Salu2

Gatsaule dijo...

Muy interesante, sobretodo después de haber vivido hace dos dias un accidente totalment evitable.

Mi conclusión es simple, preparate tanto cómo puedas, escucha a gente experimentada, lee historias de otros y entrena duro. A partir de aquí, que sea lo que Dios quiera.....

Historias de montaña dijo...

Qué hay Gatsaule!

No sé que es lo que os pasó exactamente, pero si te sirve de ayuda, decir que en mi opinión el riesgo jamás es evitable del todo.
Espero que se recupere tu compañero en seguida.

Suerte!

Salu2

Pekas dijo...

Estoy un poco en la línea de Gatsaule... y sobre todo intento seguir la "estela" y los conocimientos del sr. Mark Twight...

Escala rápido, ligero y seguro...

Minimizar al máximo los riesgos e intentar ser lo más coherente y honesto contigo mismo...
( reconocer tú estado de forma.. tú formación y técnica... adecuar el material a las actividades.. )
A partir de aquí, la suerte también juega sus cartas... ( la mala suerte díria yo.. si una cabra tira una piedra desde una de las agujas de Montserrat y te da en toda la espalda... pues... eso.. mala suerte... pero si no tenías el casco puesto... :-((((

Algunas "filosofadas" más sobre tú texto..

A ver.. está claro que si "repito" mis errores del pasado...
Uno.- No he aprendido nada...
Dos.- Volveré a repetir los errores.. y el "culpable" no está "fuera"...
( no tiene la culpa el material.. ni la reseña.. ni el del tiempo.. ;-))) Soy yo quién debe de aceptarlos, corregirlos y mejorarlos...

Creo que luego estaria bien, darle un "grado de importancia" ( una escala de "valores" numéricos) a las señales que recibimos...

Es decir.. si a mí en Pineta... me informan de que hay riesgo de aludes... está claro que le daré el suficiente nivel de importancia... como para no levantarme al día siguiente a "ver cómo está".. ;-))) me largaría hacia otro objetivo menos peligroso( y más seguro ) con lo cual el resto de situaciones que describes.. ( pérdida de la huella, deshidratación..etc.. ya no habría ocurrido... )

Con ello, estoy minimizando de nuevo y al máximo el listado de riesgos...

Por resumir... cuando hace un par de años, me bajé de Benasque con unos 20 tresmiles y varias crestas
de la zona en el "bolsillo" ( Gourgs-Blancs , Seil dera baquo, Bardamina, 15 gendarmes al Alba )
de todo ello, le echo la "culpa" a ..

Lo de ir "ligero" es uno de los temas que más me preocupa a la hora de hacer ciertas actividades más comprometidas... la alimentación previa.. el entreno...
el estudio del itinerario... la meteo... y sobre todo, el compromiso conmigo mismo de disfrutar con lo que hago... no tengo que demostrarle a nadie lo que puedo o no puedo hacer... por lo que si en un momento dado, por el motivo que sea, no lo veo claro... p'abajo y no pasa nada...

( la Espadas-Posets me costó tres intentos.. )

eaaaaaaaaa... sorry por el ladrillo de nuevo... estos posts son los ideales para darle a la sinhueso durante horas compartiendo unos buenos vinos..
;-)))

"Rápido, ligero = seguro " ;-)))

Gatsaule dijo...

Vlady, te lo comento porque creo que es importante. Es un tipo de accidente habitual en vias de"aventura".

El compañero sube unos 20 m por terreno fácil hasta el pie de una placa difícil, y se asegura a un puente de roca antiguo. Mira la placa (10 m compactos) y no ve ningún seguro, la reseña pone IV pero no lo ve claro. Como no le gusta, va a la izquierda por terreno aparentemente más fácil, pero tambien más roto.

Últimamente no ha escalado mucho y estamos en el largo número 14. Flanquea unos metros, pone un fisurero y continua subiendo hasta que se le arranca una presa grande y cae arrancando el fisurero.

Pienso que la conclusión es evidente....

Historias de montaña dijo...

Qué hay!

Pekas: Lo primero decirte, que sepas que eres el culpable de que ahora nade enfrascado en la lectura de Besa o mata ;)
Gracias!

Sobre tu comentario:
No puedo exculparme de que evidentemente fue un error el meternos en el camino con riesgo de alud.
Pero el error no fue por inconsciencia ni desconocimiento, sencillamente nuestro cerebro interpretó que era un riesgo asumible. Para nosotros no era tan peligroso.
Sabíamos que los aludes matan, pero no caían cuando nosotros subiamos y sin esa señal nuestra lógica no fue capaz de interpretar que eso era un peligro que debería haber echo que nos diéramos la vuelta

Para que lo veas desde otro punto de vista y saliéndome de lo prometido en este post ya que hablaré sobre un caso que comenta el libro “Quién vive, quién muere y por qué”.
El capitulo que lo trata lo titula UN GORILA ENTRE NOSOTROS, por un estudio que se hizo en la universidad de Harvard, para demostrar que el cerebro es capaz de eliminar elementos evidentes para centrase en otros más “importantes” para conseguir un “trabajo” como en nuestro caso era el no “ver” los peligros o señales porque estábamos centrado en el trabajo de por donde subiríamos.
Lo resumiré un poco…
Para ello les mostraron un vídeo, donde se veía a un grupo de jugadores de baloncesto pasándose. En un momento dado del vídeo se cruzaba delante un gorila de lado a lado de la pantalla.
Lo que les pidieron fue contar el número de veces que los jugadores se pasaban la pelota. Al finalizar, ninguno comentó nada del gorila ¿?
Luego, les volvieron a mostrar el vídeo y como no tenían el “trabajo” de contar, todos vieron al evidente gorila.
Este mismo detalle que te cuento les pasó a Jeff Alexander y Wilbur Byars, expertos en descenso de ríos con amplia experiencia y guías, al meterse en un río con sus clientes y que por alguna razón no vieron las señales como un peligro inminente, cosa que otros expertos sí que vieron.

Gatsaule: Ya veo…te entiendo. Gracias por compartirlo.

Salu2

Pekas dijo...

jajaja..te entiendo perfectamente.. pero está claro que yo te hubiera hablado del gorila...fijo... ( soy el típico "torracollons" de ese tipo de tests y estudios.. ;-))

Una cosa es hacer un estudio.. y la otra es tener que valorar lo que deberíamos hacer ante una situación de "riesgo"... en el que además puede depender tú vida y la de tú compañero..
( a veces esto mismo se puede trasladar a nuestro día a día...
Entras en un bar.. y ves a la mujer de tus sueños... qué hacer...??? de qué forma minimizo los riesgos para qué cuando le vaya a entrar no me suelte un "moco"...??? Cuál es el itinerario más "seguro" para llegar a su corazón..???

jejejejeje... Ya te digo qué este es un debate de esos que nos llevariá horas de discusión e intercambio de opiniones... pero no por eso deja de ser interesante... :-)))

El sr. Twight te cambiará la vida.. ( o no.. ;-)))

tortuga dijo...

Vlady, mirando los libros de referencia que tienes en el post, he visto que el "Solo Técnica y Experiencia" de Carlos Suárez tiene buena pinta. Así que seguire tus pasos y lo pillaré, haber que tal.

Saludos

tortuga dijo...

Joder, esta agotado en desnivel.
Bueno saludos otra vez, seguiré buscando algo que leer.

Historias de montaña dijo...

Qué hay!

Pekas: Madre mía! la mujer de mis sueños, no has dicho na! Jejeje
Ya contaré que tal el libro ;)

Tortuga: Solo. Técnicas y experiencias, al menos en mi caso me defraudó un poco ya que lo compré hace años por un planteamiento que me hice cuando me quedé sin compañero de escalada, esperan encontrar más explicaciones técnicas de las que ofrece Carlos Suárez en este libro.
Por el contrario en lo que se refiere a experiencias es más surtido e interesante.
No sé que tipo de lectura buscas, pero en la etiqueta “Libros”, aunque no tengo todos los libros que dispongo y eh leído sobre montaña hay unos pocos que lo mismo te pueden interesar.

Suerte!

Salu2