15 de octubre de 2009

¡AY! (FILOSOFANDO...)

La escalada es sufrimiento a diferentes niveles...¿Cuál es el tuyo?

Esta afirmación y pregunta, abre un debate lógico que ya he planteado en algunas conversaciones tras la escalada del día, delante de las Clásicas de costumbre.

Tras pensarlo detenidamente y haber visto a mucha gente empezar en esto de la escalada, he sacado ciertas conclusiones que quiero compartir, que no son otra cosa que deducciones propias, con la única intención de contarlas a aquellos que quieran leerlas.



El dolor

El dolor no es libre como el miedo, este se desarrolla por mecanismos del cuerpo que funcionan según cada persona y situación.
Un ejemplo es el que muchos hemos podido comprobar al llegar a una reunión en clásica o al llegar al suelo y quitarnos el nudo del arnés, comprobar que nuestras manos están manchadas de sangre, pero no sabemos ni cuando ni donde está su procedencia hasta que buscamos su origen.



En ese momento de la escalada, la mente está ocupada preocupándose de cosas más importantes como no caerse y por eso anula esos dolores para concentrase en los que nuestro cerebro interpreta como de mayor importancia.



Por el contrario, si nos hacemos un corte en una pierna cuando pasamos caminando entre una zarza del camino, ese enganche con su espina, enseguida lo notaremos porque la mente no tiene que prestar más atención que la de evitar las posibles heridas que nos pueda producir la zarza.

Esto demuestra que el dolor depende principalmente de lo que nuestra mente valore como más importante en ese momento y darle la importancia a la señal de dolor en cada momento.



Desconexión

Muchos habréis oído el tema de que el cuerpo tiene un nivel máximo de dolor, que cuando se sobrepasa, la mente automáticamente se desconecta y nos deja inconscientes.
Este tope es muy diferente para unos y para otros y esto lo podemos ver en gente que empieza a escalar y tiene que ponerse unos gatos que le quedan pequeños o agarrarse a regletas de granito a las que no están acostumbrados su dedos.



En el año 2004, en un intento en época invernal a la Norte del Perdido, tras pasar una noche en un agujero cavado en la nieve con piolets, por culpa de una tormenta, estando a varios grados bajo cero y sin poder hidratarnos por fallar el hornillo, sufrí principio de congelación en varios de los dedos de las manos.



Al día siguiente, por suerte, el día amaneció claro y soleado y con ello un buen riesgo de aludes por la gran cantidad de nieve caída la noche anterior.
Mientras bajábamos por la pendiente del Balcón de Pineta, la sangre empezó a intentar llenar los vasos congelados y como si 2.000 agujas se clavaran en la punta de los dedos sentí que la sangre pasaba...el dolor era tal que me tuve que arrodillar en la peligrosa pendiente, mientras sudores fríos me recorrían el cuerpo. En ese momento noté que ese indescriptible dolor estaba consiguiendo que me marease, viendo claramente la posibilidad de "desconectarme" y caer por la pendiente con fatal destino.
En ese momento la mente de alguna manera entendió que lo importante no era mostrar el dolor de los dedos congelados la noche anterior, sino la posibilidad de caer y matarme al estamparme con alguna de las piedras que se escondían más abajo tras la gran nevada.

Es de sobra sabido, que las mujeres son capaces de aguantar más el dolor, debido a que su organismo está pensado para tener niños y cuenta la leyenda que es uno de los dolores más brutales que se pueden tener.
Si chavales, ellas aguantan más el dolor.



Aprendiendo

Como decía más arriba, tras ver a mucha gente dar sus primeros pasos, el nivel de resistencia al dolor varía muchísimo en cada persona y no hay un regla fija que se pueda usar, ni por el aspecto de la persona ni tampoco por su sexo, peso o edad. En cambio por sus actividades anteriores sí, ya que alguien acostumbrado a realizar actividades de resistencia o de fuerza, vendrán con un bagaje importante para superar ese dolor.



Y es que la resistencia al dolor se aprende y se va moldeando con los años de escalada, siendo cada vez mas soportable y llegándonos a machacar de tal modo nuestros dedos (de pies y manos) que no sintamos más que un poco de dolor, cosa que años atrás ni siquiera nos lo hubiéramos planteado.

Pero esto como con todo, hay que aprenderlo poco a poco y tener la suficiente paciencia como para dejar que la mente vaya acostumbrándose a ciertos niveles de dolor para poder llegar a realizar esos esfuerzos.
En el libro Un Movimiento e más, se habla sobre este nivel de sufrimiento que llegan los escaladores, dando la posibilidad de que no se trate realmente de resistencia, sino de haberse cargado las terminaciones nerviosas de las puntas e los dedos y por eso poder realizar esos apoyos.



Los años no pasan en balde

Pero claro, esto no es bambi, esos esfuerzos a los que sometemos nuestros cuerpos llevan implícito con el paso del tiempo lesiones crónicas como artritis temprana, pinzamientos de vértebras, tendinitis crónicas, contracturas de Dupuytren, Gangliones, inutilidad de músculos por Miogelosis, síndrome del túnel carpiano, etc, etc.

Para saber más sobre lesiones, por que se producen y el modo en que podemos tratarlas, os recomiendo un interesante libro de consulta, Un Movimiento de Más (no apto para aprensivos)


Y para terminar, un interesante vídeo sobre como funciona nuestro cerebro respecto al dolor y sus modos para soportarlo, es de Discovery Chanell, dura 8min y cuenta una historia real de una mujer que se partió las piernas en Sierra Nevada (California) y se arrastró durante dos días para poder ser rescatada.




11 comentarios:

tortuga dijo...

Muy bueno este artículo sobre el dolor y por supuesto que corroboro que las mujeres aguantan más dolor y pongo un ejemplo práctico.
- Nevera puerta abierta. No hay cerveza. Un sudor frío me recorre el cuerpo al tiempo que un inmenso dolor golpea mi columna vertebral dejandome paralizado ante el blanco resplandor. Intento no desmayarme.
Ella en cambio llega y...
- Nevera puerta abierta. No hay cerveza. ¡Bueno, tomo zumo!

Historias de montaña dijo...

Otro caso real Tortuga:

La depilación brasileña... ;)

Salu2

Dani Japo dijo...

Cojonudas las reflexiones Vlady.
El dolor.... k jodido... no se lo deseo a nadie. Y se de lo que hablo... por desgracia.
Como bien dices, el dolor es únicamente un proceso de aviso del cerebro, otro ejemplo de ello es la gente que sufre un atentado con bomba, por ejemplo, puede haber perdido una pierna o un brazo y no sentirá ningún dolor durante un buen rato, incluso puede no darse cuenta de que le falta una extremidad.... hasta que se trankilice.

Pero no solo una situacion de streess puede hacer de calmante, conozco un caso de dolor cronico en el cual el ansia, la motivacion, los colegas y el campo hacen que los dolores desaparezcan.

Un saludo.

JONCHU dijo...

No se Vlady , el tema del dolor no me parece terreno de la filosofía aunque sí de la ciencia ... Es interesante , a pesar de lo que afirmas sobre la capacidad de soportar el dolor de las mujeres , parece que responde mas a un tópico , pues hay estudios que demuestran unos niveles de umbral del dolor parecidos entre hombres y mujeres , además y que me perdonen las feminas , cada vez se pare menos de forma natural y más por cesarea y cuando es matural la epidural ayuda muy mucho.
En cuanto a lo subjetivo del umbral del dolor ,la tolerancia a éste puede variar en una misma persona según las circunstancias y el estado psíquico , como bien apuntas una persona habituada a cierto grado de sufrimiento como ocurre en el deporte y además predispuesta a ello y conocedora de esas sensaciones será capaz de soportar ese tipo de situaciones mejor que una profana en estas lindes...
En cualquier caso y si la cosa se pone jodida , ahí esta la farmacología para echarnos una mano jeje . Tramadol , amigos mano de santo

Saludos Vlady y demás bloggers

Historias de montaña dijo...

Qué hay:

Dani Japo: Como era esa frase que dijo “nosequien”: No existe medicamento alguno que pueda competir con el apoyo de un amigo. ;)
Jonchu: Pues tienes razón, es más ciencia que filosofía que de esto sabes tú un rato ;)
No conocía esos estudios de comparación del dolor entre hombres y mujeres con resultados parecidos…Interesante.
Tramadol? Suela a pelotazo gordo jejeje ;)

Salu2

Pekas dijo...

Repetir conmigo.. :
No hay dolor.. no hay dolor.. no hay dolor.. no hay dolor.. !......
no hay dolor....

( joderrrrr.. ahora vuelvo.. tengo un dolor en los dedos de darle toda la tarde al teclado.. ;-)))
Sindrome blogueriano cubito-radial.. ( o algo así.. ;-)))

Historias de montaña dijo...

Jajaja...muy bueno Pekas ;)

Ya sé entonces porque me duelen los dedos...

Salu2

Alex dijo...

que buen post vlady!! me ha hecho pensar bastante... en lo sabio que es el cuerpo humano, no se quien nos habra diseñado, pero lo hizo bien... todo esta ahi por algo, la verdad es que ahora mismo me quedo yo filosofando conmigo mismo...

Historias de montaña dijo...

Qué hay Alex:

Un diseño increible...y en algunas mujeres algo más ;)

Salu2

Fer dijo...

La resistencia al dolor se adquiere con la práctica, sin duda. Y es clave para poder llevar el cuerpo al límite. De no tener dicha resistencia, el cuerpo "se rinde" antes de ponerse a tope.

En maratón se habla de "el muro" a la zona entre el km 30 y el 35. Bestial.

Slds

Historias de montaña dijo...

30/35Km????? O_o

Y yo me quejo con los 10km...

Salu2